New York 2002 Lizandra cuidaba de su gatito como si de una persona fuera, lo consideraba su mejor amigo, aunque eso no lo debía saber Ian. Había mejorado notablemente en sus clases y su ánimo cambio a uno un poco sociable. Esa tarde en especial estaban disfrutando de la tarde de inicio de invierno, el clima era ventoso y algunas hojas volaban con la fuerza del aire, Lizandra sintió un poco de frio, pero siguió observando el movimiento de las hojas hasta que la voz de su madre le saco de su ensoñación. —¿Qué es lo que quieres Audrey? —menciono Lizandro que seguía molesto con la chica, le había decepcionado notablemente y es algo que no se olvida. —Vengo hablar con James. —Él no está —dijo seco Lizandro, la niña como lo escucho se acercó, Audrey al verla no pudo evitar que

