New York, 2005 Los dos mayores habían ido al spa para relajar sus músculos y todo el día se la habían pasado siendo consentidos por el regalo de Hailey, pero cuando regresaron por la noche se encontraron a Hailey y Lizandra heridas e Ian estaba quieto en su asiento. —¡¿Qué les pasó?! —dijeron preocupados ambos hombres. —Los vinieron a dejar los de la reserva, los intentaron asaltar, pero un hombre de una corporación ajena les ayudo —explico Katherine que horas anteriores se había alterado un poco al ver el estado de ambas chicas. —¡¡Malditos ladrones!! —Lizandra tenía la mirada perdida viendo su mano. —¿Liza? —Se acercó James a la de ojos grises—. ¿Te lastimaron? —Mi mano —James le vio su mano que tenía una venda recién cambiada. —Tenemos que buscar a esos imbéciles —dijo firme Jame

