Los herederos Blackwood

1508 Words
*Idioma oficial del episodio: ingles New York, 1989 Los cuatro miembros de la familia Blackwood estaban despiertos, los dos herederos Blackwood irían al aeropuerto para despedir a sus padres, aunque Ian aun no sabía lo que estaba sucediendo no podía quedarse en casa. —Sabes que no es necesario que nos acompañen —dijo Stella con una sonrisa amable mirando a sus dos hijos. —Mamá, queremos hacerlo —El pequeño Ian solo reía jugando con su sonaja. —¡Se nos hace tarde! —grito desde las escaleras Lizandro que traía la bolsa de mano de su esposa que le sonrió por recordarlo antes de bajar al primer piso. —Entonces vamos familia —menciono James ayudando un poco a su mamá. El camino al aeropuerto era normal, una madre preocupada por sus dos hijos y Lizandro mirando por la ventana. —Ya no quiero ir —Los guardaespaldas bajaron las dos maletas de la pareja y se adentraron al lugar—. Si mejor cambiamos el vuelo y vamos los cuatro, así no… —Madre —Detuvo su parloteo—. Solo respira —Stella comenzó relajarse con respiraciones pausadas, Stella es una mujer delgada con buena figura gracias a su fanatismo por los deportes tienen un cuarto de entrenamiento para liberar el estrés y también un entrenador especial para que dieta o ejercicios tengan efecto, recientemente había comenzado con ejercicios orientales con tal de conseguir relajación en todo su cuerpo, espíritu y alma como le había dicho su maestro de yoga. —Stella, no va a pasar nada —menciono con voz relajada Lizandro. —Nunca me he separado de mis hijos y menos haría eso con Ian que está pequeño —le contesto seria a su esposo que le veía sin importar que veían y tomaban fotos discretamente. —Eso no entra como mala madre, ¿cierto, James? —Así es mamá, puedes ir tranquila, también tú, padre —Les dio una mirada tranquilizadora que Stella no pudo negarse a ceder. Ambos padres se movieron para hacer el procedimiento de sus documentos y maleta después de esa pequeña charla para tranquilizar a la señora Stella, agradecieron a sus guardaespaldas y al jefe de ellos, Lizandro le encargo a su dos hijos y su seguridad en todo momento. En cuento se fueron James salió con su hermano tendría que ir por ropa, pañales y comida de bebe a la mansión e ir a la empresa que tendría junta. —No creo que cuidarte por esta semana sea tan malo ¿o sí? —Llegaron a la mansión la ama de llaves Andrea había ordenado que hicieran el desayuno de los herederos. —Buen día, joven James. —Buen día, Andrea. —El desayuno de ambos esta listo. —Gracias, necesito un enorme favor —La mujer mayor asintió en afirmación. —¿En qué puedo ayudarle, joven James? —Puedes meter todo lo necesario para Ian, lo llevare a la empresa. —Sabe que puede dejar al pequeño Ian con nosotros. —No es necesario molestarlas, ya tienen suficiente con dirigir la casa. —Lo hacemos con todas las intenciones buenas. —Lo sé, pero lo llevare… bueno, es que quiero entrenar un poco cuando sea padre —Andrea sonrió con ternura al ver al niño que cuido cuando era un bebe tener ilusiones de ser padre. —Está bien, joven James. ¿vendrá a la hora de la comida? —Tendré que venir, traeré dos invitados más. —Hare más comida, joven James —James le sonrió como respuesta y Andrea se retiró a buscar la pequeña maleta de Ian. James termino de desayunar, fue a su cuarto hacer su limpieza y tomar su maletín para ir a Innovaciones Blackwood, los guardaespaldas los escoltaron hasta el auto que lo llevaría a la empresa, Ian iba tranquilo jugando con la sonaja que le había regalado cuando regreso de su viaje él mayor; James leía un papel importante de lo que hablaría en la junta con los inversionistas. —Buen día, joven Blackwood —Saludo el vigilante que estaba en la puerta abriéndole la puerta. —Buen día, Mendoza —Era un hombre no mayor a treintacinco años, no era de ese país, pero el inglés que hablaba era bueno. James tomo sus cosas y del bebe bajando del auto con su hermano en brazos—. ¿Me puedes ayudar con la carriola, por favor, Mendoza? —Por supuesto, joven Blackwood. —Gracias —James camino hasta el ascensor donde presiono el último número que era el cinco, el primer piso estaba dedicado al estacionamiento, desarrollo del producto segundo piso, recursos humanos tercer piso, finanzas y contabilidad cuarto piso y áreas laborales corporativas último piso. —Que tenga buen día joven Blackwood. —Gracias, Mendoza —El ascensor subió al piso que había marcado James (quinto piso), al detenerse James apenas y podía sostener la pañalera y su portafolio. —Buen día, Joven Blackwood —dijo la entusiasta recepcionista, escribió rápido el nombre del heredero mayor de Innovaciones Blackwood anunciando que había llegado a la empresa, la intención es registrar a cada empresario, inversionista, empleado e incluso visitante para una mayor seguridad en cuanto a las personas que están dentro de la empresa. —Buen día, Violeta —Le sonrió amable. —Oh, el pequeño Ian —No era nada oculto que todos las áreas laborales, accionistas, amigos y cercanos sabían y conocían a Ian. —Prometí cuidarle una semana. —Le deseo mucha suerte en su etapa como padre sustituto —La chica sonrió haciendo reír nervioso a James por pensar “creo que me está dando un poco de miedo”—. Si necesita algo acerca del pequeño Ian puedo ayudarle. —Gracias, Violeta, lo tomare en cuenta —Se fue a su oficina, la chica siguió haciendo su trabajo. María estaba arreglando nuevos documentos en el escritorio del presidente sustituto. —Oh, no creí que te harías cargo de tu hermano —Sonrió de forma relajada haciendo que James mirara por un instante a Ian que miraba el lugar un poco atemorizado. —¿Por qué todos dudan de mis capacidades como futuro padre? —dijo acomodando la pañalera en un sillón de los tres que había en la oficina. —Ser padre no es tan fácil como parece. —¿Por qué lo dices? —Lo digo por mi hermano que se convirtió en padre a los diecisiete años. —Bueno, eso es muy pronto. —Lo sé, pero no es nada fácil. —Yo al menos tengo veintisiete años son diez años más de experiencia —dijo con aires de superioridad. —Quiero ver ese mismo tono de superioridad cuando Ian este llorando o se haga del baño. —Bueno… para eso tengo a dos amigos —María negó ante su comentario. —¡Hola! —Entro Daniel muy sonriente—. Escuche el rumor que James Blackwood trajo a su pequeño hermano —Su vista quedo en el pequeño que estaba en los brazos de James. —Así es. —Oh, ahí está —Daniel se acercó al pequeño Ian que lo miro sin parpadear hasta que lo reconoció sonrió—. Ya me reconoció —dijo con voz pequeña imitando a un bebe. —Ya que estamos los tres debo anunciarles algo señores —María se ganó la mirada de ambos jóvenes—. Smith se quiere retirar de la asociación. —¡No puede ser cierto eso! —dijo molesto Daniel—. ¿Es por mí? —María se quedó callada afirmando la pregunta de Daniel—. ¡Increíble! —Eso lo veía venir —James se quedó callado analizando la situación—. ¿Por qué no has dicho nada, James? —pregunto confusa María. —Porque estoy ideando un plan para ese par de hombres ambiciosos. —No creo que algo les pueda hacer cambiar de opinión. —Créeme que si lo hay. —¿Qué puede ser eso? —pregunto con interés Daniel. —Publicidad —Ambos le quedaron viendo con más atención—, ellos viven intensamente por llamar la atención de sus proyectos fuera de esta empresa. —Sí, podría funcionar. —Pero a ellos les darías toda la publicidad. —No, necesariamente porque nos involucraríamos todos, habíamos dicho que solo serían empresarios directamente ligados con la familia. —Lo mencionaste, ni siquiera vas a cumplirlo. —Daniel no seas así —Daniel hizo una mueca de resignación. —Espero que tu idea sea buena. —Lo será, María. Los tres jóvenes y el pequeño Ian se prepararon para la junta que tendrían en unos minutos. —Antes de que hagamos algo creo que deben hacerse cargo del regalo como futuro padre, James —María se fue a su pequeño escritorio. —Eh, yo no hare eso —dijo Daniel saliendo de la oficina del vicepresidente. —Todo sea por aprender —Ian sonreía como si supiera que había hecho algo realmente malo en contra de su hermano mayor.
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