[CLAIRE] Creí que tendría tiempo. Tiempo para respirar. Tiempo para asimilar lo que acababa de ocurrir en esa iglesia. Tiempo para volver a casa, abrazar a mi padre con calma y decirle que me iría unos días, que todo estaba bajo control, que no se preocupara. Pero una vez más, mis planes no significan nada frente a los de Henri Laurent. La fiesta ha terminado hace apenas minutos. Los últimos invitados se despiden en el salón inferior del hotel mientras las luces se atenúan lentamente. Yo solo quiero irme. Quiero salir de este vestido, quitarme los zapatos, sentarme en el borde de mi cama y entender qué acaba de pasar con mi vida. En cambio, estoy en el ascensor privado del hotel, al lado de mi esposo. Mi esposo. La palabra aún no encaja del todo. Adrien mantiene la compostura impeca

