A la mañana siguiente estuve a punto de tirarle la puerta en la cara a la recién llegada. — ¡¿Cómo te atreves a venir aquí?! —exigí furiosa. Me encontraba fuera de mí ahí parada frente a la mujer que era la causante de mi angustia y desasosiego. La cual me miraba como si no esperara tal reacción en mí la descarada. —Señora Stephanidis… — ¡Déjate de estupideces! —la corté abruptamente temblando de ira—. No entiendo qué demonios haces aquí, supongo que Aeron te dijo mi paradero lo que lo hace un completo imbécil. Quiero que te vayas ya mismo. —Law, cálmate —susurró Lawryn detrás de mí pero yo me solté abruptamente de su agarre. —Realmente el señor Stephanidis no me dio su dirección —me dijo ella como si estuviera apenada, debía admitir que era una gran actriz—. De hecho la robé
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


