Adeline Antes de marcharse, Konlan nos entregó las llaves de la casa y nos informó que su número de contacto se encontraba en el teléfono de la sala pricipal, en caso de que precisaramos algo. Recorrí la preciosa propiedad hasta llegar a la que, supuse, era la habitación principal. Una cama king size en el centro, con sábanas blancas, piso de madera y altas paredes blancas, bastante minimalista en cuanto a decoración, pero eso hacia resaltar la belleza de la propiedad en sí. Se encontraba en la segunda planta y me quedé boquiabierta ante la vista irreal del otro lado de los ventanales de cristal. Palmeras, arena blanca y el océano infinito. Parecía una pintura. Era precioso. En eso escuché unos pasos detrás de mí y me volví hacia Sebastian, viendolo dejar la maleta y nuestros bolsos s

