Daniel detuvo el auto junto a la casa de Sídney y puso el freno de manos. Nicolás y Roxana se habían ido juntos y él había traído a Sídney a su casa como todo un caballero, en ese día había aprendido demasiado, más de lo que podía esperarse y era gracias a ella, cuando estaba con ella todo seguía su curso y parecía normal, ella lo hacía olvidarse e ignorar todo mal sentimiento que abarcaba su vida, ella lo hacía ser otra persona que no se esperaba ser. —Lo he pasado bien. —se giró a verla, le sonreía mientras se desabrochaba el cinturón de seguridad —. Tú también lo has pasado bien ¿verdad? —Sí, supongo .—regresó su mirada al frente. —¿Te recojo en la noche? La verdad, la pregunta le sorprendió mucho a Sídney y era lo normal ¿quién se imaginaría que esas palabras saldrían de la boca de

