Dos semanas, dos semanas más han pasado, todavía no me acostumbro del todo, a mi nueva vida, lo único que si les puedo decir que ser una mujer lobo no es del todo malo como yo creía, la velocidad y habilidades que he adquirido en estas pocas semanas son impresionantes.
Mis entrenadores están sorprendidos, y yo pues igual, pues según dicen que jamás habían visto algo igual, que sí, como todo cada lobo tiene algo particular, pero que yo rompo todos sus estereotipos.
No entiendo muy bien del todo eso, pero su pongo que lo averiguare. No se si recuerden que hace un tiempo les dije que me sentía observada, pues eso no ha cambiado, les juro que creí que al estar aquí eso cambiaría pero no es así. Verán a lo que entendí es que cada manada tiene el limite de sus tierras, cada una esta protegida por algún tipo de echizo que ningún lobo o ser estaño puede pasar, pero adivinen que, yo si, yo si he podido pasar el límite de la manda sin alertarlos, sin que nadie se de cuenta, pero cuando hago eso, y salgo del limite, me siento observada, es como si algo o alguien me acechara, y cuando regreso de nuevo a dentro, cuando cruzo el límite que divide el mundo de los humanos con el nuestro, me siento segura.
No se si contarle esto a mi hermano, o a mi madre, estoy segura que si lo hago, seré regañada por ambos y si le digo Addison, creo que será lo mismo, mejor eso solo será nuestro secreto, pues a mi me gusta explorar y ya les dije que soy algo rebelde, lo único que creo que tengo que hacer, es ser más precavida.
Por cierto cambiando de tema, me creerán que no he tenido la oportunidad de conocer aún al alpha de este lugar, según sé, está en un viaje muy importante de negocios, supongo que pronto lo conoceré, en fin, estoy contenta, porque por fin convencí a mi hermano de llevarme a donde nací, quiero conocer el lugar de donde son nuestros verdaderos padres, y sinceramente no quiero esperar más, quiero conocer la tumba donde sus cuerpos descansan en paz y agradecerles por haber dado su vida y protegernos.
Así que iré este fin de semana, mi madre y el alpha William no están muy de acuerdo, pero mi hermano prometió doblar la seguridad de la manada. Siento que algo me ocultan, porque rayos tienen que tener demasiada seguridad, no lo entiendo del todo, pero como dije, eso es algo que pronto averiguare.
Pongo un par de pantalones y blusas en un bolso, así como mi ropa interior y zapatos, todo lo que ocupo para el cuidado de mi piel, mi cargador y mis audífonos, esos no pueden faltar, y sobretodo un buen libro para el camino, por si se torna aburrido, mi pequeña maleta está casi lista.
— ¿Ya estas lista Abi? — pregunta mi amiga, entrando a mi habitación y yo asiento, cerrando mi pequeña maleta.
—Sí ¿Y tú? — pregunto ahora yo y ella asiente.
— Mis cosas están abajo, apúrate que el alpha Jason no tarda en llegar. — dice dando la vuelta y saliendo de mi habitación.
Cierro mi bolso y lo tomo, salgo de mi habitación a la estancia, y tal como Addison lo dijo mi hermano no tardo nada en llegar.
— Abi, cuídate mucho por favor. — dice mi madre con evidente preocupación, esta será la primera vez que nos separamos de esta manera.
— Si mamá, no te preocupes, el domingo en la tarde ya estaré aquí. — respondo abrazándola y ella suspira.
— Jason, cuida a tu hermana, sabes perfectamente como es, así que te la encargo mucho. — le dice ahora a mi hermano y yo ruedo los ojos.
— Mamá ya no soy una niña pequeña, que necesite que la estén cuidando. — digo tratando de sonar molesta, lo cual no me sale, pues se perfectamente que ambos solo quieren cuidarme.
— Lo sé, pero también se lo curiosa que eres y si a mí que soy tu madre luego no me haces caso, no quiero ni imaginar como serás con tu hermano. — dice mi madre y yo no sé qué decir.
— No te preocupes madre, Abigail tiene que aprender a comportarse, ya es toda una señorita y debe comportarse como una. — dice ahora mi hermano, dándome una mirada que no puedo descifrar.
Se que ya tengo dieciocho años, pero tengo todavía mi alma de niña, eso nunca cambiará, soy muy curiosa, y no le temo a nada, y de algo estoy segura, esta vida hay que vivirla, porque hoy estamos, mañana no lo sabemos así que si disfruto de mi vida como a mi me gusta aunque ellos no lo sepan, y pues desde que llegue a la manada no he podido hacer lo que a mi realmente me gusta.
Bueno excepto por esas salidas al bosque sin que nadie lo sepa.
Después de la despedida y las interminables recomendaciones de mi madre, por fin salimos de esa mansión rumbo a donde creo próximamente será mi hogar, según Jason, solo quiere estar seguro que nada malo me acecha y cuando todo sea seguro podré vivir con él, en el lugar donde nací, aunque no entiendo eso de que quiere que todo sea seguro, como lo dije hace un rato, eso de doblar la seguridad y todo eso me desconcierta.
Déjenme decirles que la llegada aquí no fue como yo creía, resulta ser que mi querido hermanito, utilizo algo para ser. Hm no se como llamarlo, teletransportados quizás, bueno el chiste es que nos encontramos en la mansión donde mi hermano y su esposa viven, debo aclarar que yo estoy tirando las tripas en estos momentos, por ese brusco movimiento de transportarnos de esa manera, según mi hermano es porque es mi primera vez, pero mi querido hermano disfruta verme de esta manera.
Pongo mis manos en mi estómago, juro que si no me sintiera tan mareada ya le hubiera pateado el trasero en este preciso momento.
— ¿Ya te sientes mejor Abi? — pregunta Addison preocupada y asiento con la cabeza.
— Ya Ad, gracias por preocuparte por mi. — respondo y ella me sonríe, pasándome una botella de agua, que yo acepto de inmediato. Poco minutos después llega a nosotros mi cuñada.
— Hola Abi, hola Ad ¿Que tal el viaje? — pregunta ella.
— Abi no aguanto como yo creí, así que esta dejando las tripas en el césped. — responde mi hermano divertido y yo lo fulmino con la mirada.
— Tranquila, a todos nos pasa la primera vez, pronto te acostumbrarás a usar este medio de transporte. — dice ella un poco divertida.
— Eso espero. — respondo y ella me sonríe.
— Bien vamos a dentro, que quiero mostrarte toda la mansión. — dice ella emocionada y yo asiento con la cabeza.
Después de un largo recorrido por toda la mansión y el jardín de este lugar, nos encontramos en la sala esperando por mi hermano y mi cuñada.
— ¿Qué te ha parecido este luga? Aunque todavía falta que conozcas todo el pueblo, pero por algo se debe empezar. — dice mi amiga con una sonrisa, que se le borra cuando nota que no le estaba poniendo atención.
— Abi ¿que es lo que observas? — pregunta y le señaló el enorme cuadro que se encuentra arriba de la chimenea.
— Oh baya, lo había olvidado, realmente yo no los conocí, pero en la manada se cuentan grandes historias de tus padres, la amistad que formaron ambos alphas y de cómo el antiguo alpha espero a que tu hermano creciera para darle el dominio de lo que le pertenecía por derecho. — dice mi amiga, y aunque la estoy escuchando, mi atención esta totalmente en ese cuadro, ni siquiera se como es que llegue hasta aquí.
— Te presento a nuestros padres. — la voz de mi hermano rompe la conexión que tenia con ese cuadro, haciendome girar para verlo.
— Logan y Ellie Stillman, ellos son nuestros padres.— dice observando el enorme retrato, giro de nuevo para apreciarlo mejor, los dos son muy atractivos y se ven muy felices en esa foto.
— Tú, te pareces mucho a mamá, tienes el mismo color de ojos que ella. — menciona mi hermano y yo asiento, es lo que puedo apreciar, realmente me parezco mucho a mi madre con excepción del color de cabello, ya que el de ella es algo rubio y el mío pues es n***o.
— ¿Puedes contarme la historia de nuevo? — pregunto, girando de nuevo para ver a mi hermano.
— Si es lo que quieres, lo haré, pero será mañana, ambas tienen que descansar ha sido un largo día y mañana temprano quiero mostrarte toda la manada. — asiento con la cabeza.
— Ellos nos amaban Abi, tanto así que dieron su vida por nosotros. — dice mi hermano, con su mirada todavía en aquel cuadro, su mirada me trasmite la tristeza que siente, una tristeza que realmente no puedo compartir todavía con él, pues para mí mi madre está en la manada sol de luna, supongo que cuando sepa todos de ellos pueda crear esa conexión de padre e hijos o no se.
Addison y yo nos instalamos en nuestras habitaciones, para descansar y tal como mi hermano lo dijo, en cuestión de segundos caigo rendida en los brazos de morfeo.
***
Hemos recorrido gran parte de la manada, Jason me llevó a donde descansa nuestro padre, también me explicó que no encontraron el cuerpo de nuestra madre, así que solo está su tumba vacía. Pregunté si no existía la posibilidad de que ella esté viva, a la cual Jason negó. Aunque pensándolo bien tiene razón, creo yo que si ella estuviera viva, hubiera regresado por nosotros o ¿no?
Realmente Jason se tomó casi todo el día, para estar conmigo, fuimos a muchos lugares aunque me faltó más por conocer, según él me mostró lo más importante, para que así cuando yo viva aquí, pueda ir y venir sin ningún inconveniente. Aunque ha decir verdad no estoy segura de querer separarme de mi madre, pero supongo que el tiempo lo dirá.
Ya está apunto de atardecer, me escabullo de la mansión, sin que nadie me vea, pues mi hermano me dijo que tengo estrictamente prohibido internarme al bosque, pero como ya saben, entre más me digan que no, más lo haré, y no, no es por ser rebelde, es que la curiosidad me mata, de conocer este lugar, dudo mucho que pueda pasarme algo, además no soy una indefensa floresilla que no pueda defenderse.
Camino a paso sigiloso, hacia la salida trasera, suerte que Bleir nos mostró toda la mansión, así que miró a todos lados, antes de poner un pie al pateo trasero. Camino rápido hacia el bosque y cuando estoy apunto de adentrarme, escucho la voz de Addison que me obliga a detenerme.
— ¿A dónde crees que vas Abigail? — pregunta en tono molesto.
— A dar un paseo ¿Gustas venir? — pregunto, sin darle la cara todavía. Ella llega hasta donde estoy.
— Creí que tu hermano te había dicho, que no entraras al bosque, no es seguro. — dice ella y yo me desespero.
— Para mi hermano, ningún lugar es seguro Add. — respondo y ella se queda en silencio.
— Si quieres acompañarme bien, si no es así, ni me detengas, sabes que soy una persona muy curiosa y no quedo conforme hasta satisfacer mi curiosidad. — ella suspira pesadamente.
— Bien vamos, es preferible que estemos juntas, a que andes sola. — sonrío por haber conseguido, sonsacar a mi amiga. Tomo su mano y camino feliz con ella.
Caminamos al rededor de una hora, de verdad espero que Jason no note nuestra ausencia, aunque le dije a Bleir que estaría en mi cuarto, espero que mi hermanito no suba a buscarme.
Realmente no se en que parte del bosque estemos, solo sé que me he enamorado de la hermosa vista que hay frente a mi, y creo que mi amiga está igual que yo.
— Esto es verdaderamente hermoso. — dice ella, rompiendo el silencio, mientras yo asiento con la cabeza.
— Si que lo es. — respondo con una enorme sonrisa, que se esfuma al escuchar el crugir de algunas ramas.
Ambas nos ponemos en alerta, Addison se pone frente a mí protegiéndome, cosa que no me gusta, pero no hay tiempo de discutir sobre ello, pues vemos salir de los arbustos a una figura, que por la poca luz que la puesta del sol nos ofrece.
Creo que ambas nos tranquilizamos un poco al ver de serca la figura, es una mujer, que al vernos se sorprende, al igual que nosotras lo hacemos. Yo me relajo un poco aunque mi amiga no lo hace.
— Oh, niñas me asustaron ¿Qué hace un par de chicas hermosas como ustedes por aquí? — pregunta con evidente interés, su voz me parece familiar, pero estoy cien por ciento segura que nunca la he visto, ela se acerca a nosotras y puedo verla mucho mejor.
— Lo mismo pienso yo de usted, señora. — responde Addison, sin ningún signo de amabilidad en su voz.
— Add, tranquila. — digo, pero ella no se aparta de dónde está y sigue en posición defensiva.
— Disculpen chicas, es que siempre he venido a este hermoso lugar, pero nunca había encontrado a nadie por aquí, es por eso que me sorprendí al verlas. — Habla la mujer, tratando de minorar la tensión, yo le sonrió.
Tomó el brazo de mi amiga y la atraigo hacia mí. — Add tranquila, no creo que quiera hacernos daño, además ya ha dicho que ella ha venido a este lugar antes que nosotros, en realidad nosotras somos las invasoras aquí. — digo, para restarle algo de inportancia, pero Addison niega con la cabeza,por lo que he dicho.
— Por la diosa Luna Abi, como puedes decir eso. — dice casi susurrando y yo no puedo evitar rodar los ojos.
— Ya, ya, si quieres mejor va monos, ya, así te quedas tranquila. — digo y ella asiente. —para la próxima, mejor vengo sola. — digo bagito para que ella no me escuche.
Camino con ella, tomándola del brazo y pasamos aún lado de la mujer. — Hasta luego señora, siga disfrutando de este hermoso lugar. — digo y ella asiente.
— Vayan con cuidado chicas, fue un gusto encontrarlas aquí, y ver que no soy la única que aprecia lo bello de este lugar. — le vuelvo a sonreír y camino con Addison casi galandome para irnos del lugar.
— Estaremos en problemas Abigail, además no entiendo como es que puedes hablar con alguien así, sin conocerla, ella puede ser un frío o yo que se, puede ser alguien malo. — niego a lo que mi amiga dice.
— Lo siento, pero no creo que ella sea una mala persona, además es extraño porque, siento como si la conociera, aunque estoy segura que nunca la he visto en mi vida, además que te preocupas, seguro jamás volveremos a verla. Así que ya va monos porque de seguro mi hermanito ya se dio cuenta de nuestra ausencia.
Addison asiente y caminamos a paso rápido hacia los límites de la manada, ahora que lo veo, no se como pudimos pasarla, se supone que mi hermano tiene bien protegida la manada, aun así nosotros salimos sin ninguna dificultad y sin ser vistas, en fin, solo espero que Jason no se de cuenta que nos hemos salido, porque seguro es que me dará el sermón de mi vida, y lo último que quiero es pelearme con él.