No se que es lo que ella tiene, pero no solo mi corazón late desbocado por tenerla así como la tengo en este momento, sus besos son una droga para mi. Y al parecer ella esta igual que yo. Mi boca busca su cuello y ella me da acceso a él, permitiéndome acariciar con mi lengua cada centímetro de el. Mi boca baja más y más, hasta llegar al principio de sus senos, y me detengo, no puedo tomarla así, no cuando ella me pidió tiempo. Su mirada de frustración me da a entender que ella también quiero esto al igual que yo, vuelve a besarme y esta vez, la tomo de sus muslos y la subo hacia mi cintura, salgo de la biblioteca con ella y nos dirigimos a mi habitación. La siento en la cama sin dejar de besarnos, ella pasa sus manos por mi pecho, mientras yo le deshago de su blusa, dejando a mi vist

