Robert.
La paciencia se me agota, gracias a que la poca que hay en mi a veces suele quedarse en casa y ellos lo entienden con tan solo verme directo a la cara, exhale profundamente y coloque los dos codos sobre la mesa, uno de ellos tendría que hablar de una buena vez.
—Señor, lo que sucede es que todo iba bien hasta el punto en que quiso pasarse de listo con nosotros y tuvimos que disparar en medio de varios testigos, de lo contrario hubiéramos perdido esa oportunidad y seguramente lo primero que hubiese hecho era ir a delatarnos nuevamente con las autoridades, nosotros sabemos a la perfección que a usted no le agrada que quedemos expuestos, pero no había otra salida. —Luego de tan mala noticia solo tome el vaso y lo lleve directo a la boca, bebí de él en un solo sorbo.
—¡Insectos!, eso es lo que son, están bien preparados para que nuestras fechorías queden en completa discreción y lo primero que hacen es quedar como lo peor ante la sociedad, y por supuesto ese terrible error supongo que lo debo pagar yo, poniendo mi cara con las autoridades y convencerlos que no se trataba de nosotros dando la misma medicina de siempre, pero escúchenme muy bien, porque va a llegar el dia en que no quieran recibir ni un solo peso, y ese dia si estaremos completamente jodidos, se van a acordar de mi. —El desagrado que causan en mí es tanto que me pongo en pie y me retiro de la mesa.
—Lo lamentamos profundamente señor, por favor no se moleste más con nosotros, somos cuidadosos y usted muy bien lo sabe, pero este caso estaba bastante complejo, le aseguramos que lo que menos queremos es que por nuestra culpa usted, al igual que nosotros vayamos a ir tras las rejas, trabajamos arduamente para que nosotros estemos en completa libertad, disfrutando de la vida que nos merecemos —explica Jake con su voz temblorosa, debido a que sabe perfectamente de mis alcances; le mesera regresó con la botella y los vasos y se marcha minuciosamente, mientras que mira coquetamente a Leo y le brinda una espléndida sonrisa.
—Si ya cálmate Robert —dice Leo tranquilamente—. Ven siéntate y deja esa paranoia que nos pones a todos mal, que se note que estamos de celebración porque esta empresa si que tiene muy buen capital invertido, es una muy buena mina de oro, ya me estoy imaginando todo lo que podemos hacer con su nombre y gracias al buen potencial de exportación por años atras nos facilitara enviar enormes cantidades de nuestras mercancías allí ocultas —Ríe mientras que levantan sus vasos y piden que reciba el mio para que me una en su brindis.
Caminé de regreso a la mesa, les recibí el vaso y brinde con ellos, los cuatro somos indestructibles, unidos y leales o bueno hasta el momento es así, porque donde les descubra algún torcido llevaran el mismo camino de los demás, y ellos lo saben a la perfección.
—Así me gusta hermanito, que te relajes, y dejes de pensar por un momento en que eres el jefe y que todo debe salir a la perfección, las autoridades no tienen nada en nuestra contra, además ni siquiera son capaces de meterse con nosotros, disfruta de la buena vida que mañana retomaremos los negocios; sabes que te apoyo en todo y cuentas conmigo para lo que quieras, solo que porfavor deja que disfrutemos de esta noche lo mejor que se pueda —dice mi hermano mientras que coloca su mano en mi hombro y finalmente me sonríe, queriendo brindar tranquilidad y seguridad.
—Hay cosas que para todos ustedes les parece normal y todo lo toman a la ligera, pero deben de ser más cautelosos, siempre a la defensiva y recuerden que la confianza no se le puede brindar ni siquiera a la sombra, porque en la oscuridad desaparece y los deja solos. —Estando dando consejos a estas tres cabezas tercas uno de los guardaespaldas se acerca directo a mi, quien es detenido rápidamente por parte de mi hermano.
—¿Qué quieres con Robert?, ¿acaso eres estúpido?, las cosas que quieras decirle primero me las dices a mi, con mi hermano no tienes nada que hablar, entendiste o quieres que te lo haga entender a las malas —le dice mi hermano al guardaespaldas de muy mala manera.
—Discúlpeme señor, solo es que hay alguien afuera que quiere hablar con su hermano, dice que su nombre es Harry y que necesita que por favor lo atienda Robert en persona, se nota que está bastante desesperado y que ha bebido —dice el guardaespaldas y se queda esperando instrucciones.
Sonreí al escuchar que ese hombre venía, era el momento de llevar a cabo mi plan oculto tras esto, saboreo con mis labios de solo imaginar a esa mujer rendida ante mí.
—Se trata del dueño de la empresa que ahora es mía, me pregunto qué rayos es lo que quiere decirme, pero en medio de tantas personas no es fácil negociar a la altura de un ex empresario como lo es él, que ahora no tiene ni un solo billete en su bolsillo. —Ríen al escucharme—. Así que ahora iremos a atender a ese señor fuera y lejos de este lugar. —La cara de molestia por parte de ellos es bastante notoria, debido a que seguro pensaban amanecer en este lugar.
Salimos los cuatro muy unidos y completamente alertas ante cualquier eventualidad en nuestra contra, al salir del establecimiento logró verlo que se encuentra sentado en el andén, por su aspecto él se encuentra completamente destruido, caminamos directo a él y al verme de inmediato se puso en pie y a pesar de que se esforzó por lucir bien, no lo dejaba su mala manera de vestir.
—Gracias por atenderme señor Robert, me encuentro completamente avergonzado por haber venido a molestarlo, pero dadas las circunstancias no he tenido de otra salida, lo hago pensando en mi familia, quienes se encuentran completamente destrozados al enterarse que lo he perdido completamente todo, le pido que por favor tenga piedad de mí —dice él mientras que baja su cabeza y rompe en llanto.
—No entiendo que es lo que desea, su empresa ahora es mía, por más que llore y suplique no la va a tener de regreso, dígale a su familia que se tienen que acostumbrar a vivir en la pobreza, porque a partir de ahora eso es lo que son. Así que le exijo que se aleje de mi vista y no me moleste más. —Cae al piso y me tomó de los pies, impidiendo que me marche; mi hermano quiere darle su merecido para que no me moleste, pero se lo impido.
—Le pagaré —dice con su voz entrecortada.
—¿Cómo lo piensa hacer? , si ya no tiene absolutamente nada. —Quedó en silencio por unos cuantos segundos pensando en que responder.
—Tomé mi vida a cambio de la empresa. —Lo cual me hizo reir, debido a lo absurdo que me pedía.
—¿Para qué me podría servir su vida?, si en estos momentos no vale nada. —Se notaba su completo desespero por volver a tomar su empresa, y si llegaba a ofrecerme algo que me lograra convencer lo hacía, todo obviamente era parte del plan, porque fácilmente lo utilizaría para mis beneficios.
—Por favor hágalo por mis hijas, por mi esposa —algo que dijo era lo que quería escuchar.
—Está bien, ¿quiere la empresa devuelta a su nombre y tenerla bajo su poder?, pues así será, todo a cambio de una de sus hijas, ¿Cuántas son?, porque yo mismo la escogeré, de no aceptar mi petición lárguese de una buena vez antes de que cambie de opinión y acabe con tu mugrosa vida. —Quedó en silencio pensando en mi propuesta por un par de minutos, hasta que se puso en pie quedando frente a mi.
—Esta bien acepto, le presentare a mis hijas y esposará a una de ellas, solo espero que le brinde la mejor vida posible; pero antes de ello me pasara a mi nombre nuevamente todo lo que me pertenecía —dice él muy seguro.
—Trato hecho. —Nos dimos un fuerte apretón de manos, en señal de que había quedado cerrado nuestro trato, luego se retiró dando pasos cortos, tal como si lo que hubiese vendido se tratara de su propia alma.
Ahora sí, no hay nada que pueda hacer esa mujer para escaparse de mí.