El dolor de cabeza es tan inquietante y estorboso que me despierta y me obliga a levantarme en busca de alguna aspirina. Me siento como si hubiera tomado desde ayer hasta hace dos horas, lo cual es extraño porque ni siquiera pude ir a la gala de mi padre, no pude tomarme ni una puta champaña. Me tomo la aspirina y de inmediato me meto a la ducha, dejando correr el agua y permitiendo que ésta me penetre todo el cuerpo y solo salgo cuando siento mis dedos tan arrugados como los de una anciana. La terapia parece funcionar porque ya casi no siento malestar y estoy lista para enfrentar mi "fabuloso" día. Me visto con algo cómodo, tomo mis llaves y me encamino a desayunar, no estoy de ánimos para cocinar, pero me llevo la mano al pecho del susto cuando abro la puerta y lo primero que veo es a D

