Me despierto con una sensación placentera que recorre mi cuerpo; tal vez sea paz. Estoy agradecido de no haberme despertado con la agonía inquietante que me sofocaba ayer en la mañana; era remordimiento, pero no por haber besado a Jennifer siendo hermana de Jessica, si no, por haberla besado amando a Jessica, sabiendo que ella me besó porque quería y en el momento en el que me lo confirmó, se intensificó mi remordimiento. Sin embargo, hoy no desperté así, hoy desperté feliz debido a que la besé porque quería, porque es Jennifer, porque es persuasiva, apasionada e inteligente, porque me hace reír aunque ella no lo sepa y casi nunca se lo demuestro, la besé no por su rostro, si no por mucho más que eso. Me levanto de la cama e inicio mi rutina de limpieza dándome una reconfortante ducha,

