Primeros secretos

1478 Words
La víspera de la boda llegó más rápido de lo que Ana había anticipado. La mansión estaba adornada con flores blancas y luces brillantes, y el ajetreo de los preparativos llenaba el aire con una energía palpable. Ana se sentía como una espectadora en su propia vida, observando cómo todo se transformaba a su alrededor. Esa noche, después de que el último planificador de bodas se hubo ido, Ana decidió tomar un momento para sí misma. Caminó por el jardín iluminado, intentando calmar sus pensamientos. Estaba a punto de casarse con Jake Wilson, un hombre a quien apenas conocía, y aunque sus intenciones parecían sinceras, no podía evitar sentirse inquieta. Mientras paseaba, notó una figura familiar acercándose. Era Julia, su amiga de la universidad, quien había sido invitada a la boda y estaba quedándose en la mansión como dama de honor. Julia llevaba un vestido sencillo pero elegante, su rostro iluminado por una sonrisa cálida. —Ana, ¿te encuentras bien? —preguntó Julia, acercándose a ella. Ana asintió, aunque sus ojos traicionaban su nerviosismo. —Solo necesitaba un poco de aire fresco —respondió Ana—. Es mucho para asimilar. Julia la miró con comprensión. —Lo imagino. Pero, Ana, he estado observando a Jake. Parece que realmente se preocupa por ti. No sé cuáles son exactamente sus motivos, pero creo que quiere que esto funcione. Ana suspiró, sintiendo un peso en su pecho. —Espero que tengas razón, Julia. Todo esto aún me parece un sueño extraño. Julia le dio un apretón en la mano. —Confía en ti misma. Eres fuerte y valiente. Sea lo que sea que te depare el futuro, lo enfrentarás con la misma determinación que siempre has tenido. Ana sonrió, agradecida por el apoyo de su amiga. —Gracias, Julia. Realmente necesito escucharlo. Esa misma noche, cuando Ana regresó a su habitación, encontró una carta deslizada bajo la puerta. La recogió con curiosidad y la abrió. La carta contenía una breve pero intrigante nota: "Querida Ana, Sé que esta situación es difícil de entender, pero por favor, confía en mí. Mañana, después de la boda, hay algo importante que debo decirte. Jake." Ana se sentó en el borde de la cama, leyendo y releyendo la nota. ¿Qué podría ser tan importante que no pudiera decirlo antes de la boda? La incertidumbre se apoderó de ella, pero decidió que no podía hacer nada más que esperar y ver qué sucedería. Al día siguiente, la mansión estaba llena de una atmósfera de anticipación. Los invitados comenzaron a llegar, y Ana se preparó con la ayuda de Julia y las damas de honor. El vestido de novia, que había elegido con tanto cuidado, se ajustaba perfectamente, haciéndola sentir como una princesa. Finalmente, llegó el momento. Ana se paró al final del pasillo, mirando hacia Jake, quien la esperaba con una sonrisa tranquila. La ceremonia fue hermosa, y cuando intercambiaron votos, Ana sintió una conexión genuina con Jake, a pesar de las circunstancias inusuales. Después de la ceremonia, durante la recepción, Ana se mezcló con los invitados, aceptando felicitaciones y buenos deseos. Sin embargo, no podía dejar de pensar en la nota de Jake. ¿Qué era lo que tenía que decirle? Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, Jake la llevó a un lugar más privado en la mansión, lejos del bullicio de la recepción. —Ana, hay algo que necesito explicarte —dijo Jake, su expresión seria—. No quería mencionarlo antes de la boda porque no quería que te preocuparas. Ana asintió, su corazón latiendo con fuerza. —¿De qué se trata, Jake? Jake suspiró, tomándose un momento para ordenar sus pensamientos. —Nuestro matrimonio no solo es importante para la fusión y mi imagen pública. Hay una razón más personal y complicada. Hace unos años, mi padre hizo negocios con una organización peligrosa. Cuando se negó a cumplir con sus demandas, comenzaron a amenazar a nuestra familia. Yo he estado intentando resolver la situación desde entonces, pero han sido persistentes. Ana lo miró con sorpresa y preocupación. —¿Qué tipo de amenazas? Jake la miró con seriedad. —Amenazas de violencia, extorsión. Ellos creen que casarme te hace vulnerable y que pueden usar eso en mi contra. Pero creo que juntos, podemos enfrentar esto. Quiero protegerte, Ana, y creo que si estamos unidos, podemos superar cualquier cosa. Ana sintió una oleada de emociones: miedo, preocupación, pero también una extraña sensación de fortaleza. A pesar del peligro, sabía que no estaba sola en esto. —Jake, te agradezco que me lo hayas contado —dijo, tomando su mano—. Sé que esto no será fácil, pero estoy contigo. Juntos, enfrentaremos cualquier cosa que venga. Jake asintió, una expresión de alivio en su rostro. —Gracias, Ana. Sabía que podía confiar en ti. Mientras se abrazaban, Ana comprendió que su vida había cambiado irrevocablemente. Los desafíos eran muchos, pero la determinación en sus corazones era aún mayor. Juntos, enfrentarían los secretos y peligros que se avecinaban, fortalecidos por la promesa de un futuro construido sobre la verdad y la confianza. Los primeros días como esposa de Jake Wilson fueron una mezcla de adaptación y descubrimiento. Ana se acostumbraba a la vida en la lujosa mansión, rodeada de servicio y comodidades que nunca había imaginado. Jake, por su parte, parecía más relajado en su presencia, aunque siempre manteniendo una vigilancia discreta. Después de la boda, Ana y Jake regresaron a sus responsabilidades diarias. Jake pasaba largas horas en su estudio, ocupado con llamadas telefónicas y reuniones que parecían inacabables. Ana, por otro lado, se encontraba explorando la mansión y tratando de encontrar su lugar en esta nueva vida. Una tarde, mientras exploraba una de las habitaciones menos utilizadas de la casa, Ana encontró una puerta cerrada con llave. Intrigada, se acercó y examinó la cerradura. Era una cerradura sencilla, y Ana se preguntó qué podría estar oculto detrás de esa puerta. Decidió no preguntarle a Jake de inmediato, sintiendo que podría ser algo privado o sensible. En su lugar, buscó a Julia, quien había regresado a su rutina de diseñadora de vestidos de novia después de la boda. —Julia, ¿tienes un momento? —preguntó Ana, encontrándola en su estudio personal en la ciudad. Julia levantó la vista de su trabajo y sonrió. —¡Ana! Claro, ¿qué necesitas? Ana le contó sobre la puerta cerrada que había encontrado en la mansión y su curiosidad por descubrir qué había detrás. —¿Has preguntado a Jake al respecto? —preguntó Julia, su expresión curiosa. Ana negó con la cabeza. —No, pensé que podría ser algo personal y no quería presionarlo. Julia asintió, entendiendo. —Entiendo. Podría ser algo privado. Pero si estás preocupada, quizás deberías hablar con él al respecto. La comunicación es clave en un matrimonio, ¿verdad? Ana asintió, agradeciendo el consejo de su amiga. Esa noche, Ana esperó a que Jake regresara a casa. Lo encontró en su estudio, revisando algunos documentos. —Jake, ¿puedo hablar contigo un momento? —preguntó Ana, su voz ligeramente nerviosa. Jake levantó la vista, sorprendido por la seriedad en su tono. —Claro, Ana. ¿Qué sucede? Ana respiró hondo, decidiendo abordar el tema directamente. —Encontré una puerta cerrada con llave en una de las habitaciones de la mansión. Me preguntaba si podrías decirme qué hay detrás. Jake la miró con sorpresa por un momento, como si estuviera considerando qué decir. —Esa habitación es... mi oficina personal —dijo finalmente, su voz tranquila pero firme—. Es un espacio donde mantengo documentos importantes y negocios confidenciales. Ana asintió, comprendiendo la necesidad de privacidad en asuntos de negocios. —Lo siento, no quería invadir tu privacidad. Solo estaba curiosa. Jake sonrió ligeramente, como si entendiera su curiosidad. —No te preocupes, Ana. Gracias por preguntar. De ahora en adelante, si tienes alguna pregunta o inquietud, no dudes en decírmelo. Quiero que nos comuniquemos abiertamente. Ana asintió, sintiéndose aliviada por la respuesta de Jake. —Gracias, Jake. Lo aprecio. Con eso, la conversación terminó, y Jake regresó a su trabajo. Ana se sintió reconfortada por la honestidad de Jake, aunque sabía que aún había mucho por descubrir en su matrimonio. Los días pasaron, y Ana se adaptó gradualmente a su nueva vida como esposa de Jake Wilson. Aprendió a navegar por la mansión, interactuar con el personal y acompañar a Jake en eventos sociales importantes. Aunque la mayoría de las veces se sentía como una extraña en un mundo ajeno, recordaba su promesa de apoyar a Jake y enfrentar los desafíos juntos. Sin embargo, pronto se daría cuenta de que no todo en la vida de Jake era tan simple como parecía. Los desafíos y los secretos ocultos seguirían surgiendo, desafiando su determinación y poniendo a prueba su lealtad a su nuevo esposo.
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