El cuarteto dejó de tocar. Todas las miradas se dirigieron hacia el escenario. Gerrit acababa de subir al atril con una copa de champaña en la mano. El discurso estaba a punto de comenzar y Henderson comprendió que también había empezado la cuenta regresiva hacia su propio final. El murmullo de las conversaciones fue apagándose poco a poco, las luces del gran salón disminuyeron ligeramente de intensidad hasta concentrarse sobre el escenario principal. —Señoras y señores... —comenzó Gerrit con una amplia sonrisa—. Esta noche celebramos mucho más que una alianza empresarial. Celebramos el inicio de una nueva etapa para todos nosotros... Los invitados levantaron sus copas. James hizo lo mismo por simple educación, Emma no, ella sostenía la copa, pero no bebía. —El empresario japonés aca

