De vuelta al castillo note que los ángeles rodeaban la academia, la iglesia de la noche y el castillo, había demasiado silencio en las calles y mi humor empezó a caer en niveles peligrosos, trate de mantenerme fría mientras entraba a los terrenos del castillo, con mi mirada fija en la puerta para evitar mirar a los ángeles, al llegar al último escalón abrí la puerta y gedrick me devolvió una mirada severa.
-Debemos explicar a la citadela lo que está pasando, todos están tomando posiciones de defensa y esperan tus órdenes para avanzar- me informo, estaba molesto podía notarlo, no eres el único que no disfrutaba estar rodeado de ángeles pensé, pero aun así solo asentí.
-Los capitanes y estrategas están reunidos en el salón, solo faltan los hermanos lee, pero imagino que tienen órdenes distintas- dijo, y yo volví a asentir de manera automática
-¿Hay algo que deba saber Blackmoon?- me pregunto, la mirada de sospecha estaba implícita en su rostro, me conocía demasiado bien era inútil intentar mentirle, lo mire fijamente hasta que mis ojos fueron por voluntad propia a sus labios, la ansiedad y la impaciencia empezaban a hacer estragos en mí, necesitaba sentir que tenía todo bajo control, pero todo y todos estaban muy lejos del lugar al que pertenecían.
-Voy a cambiarme- dije incapaz de separar mi mirada de sus labios.
Una vez en mi habitación me puse el uniforme de patrullera, todavía me faltaban 4 años para poder ser considerada centinela, pero debido a la desaparición de mi padre góspel y gedrick acordaron hacer mis entrenamientos a tiempo completo para poder culminar en 1 años, gedrick era mi tutor designado y era despiadado, me llevaba al borde en cada rama de mi entrenamiento, la resistencia física y agudización de mis sentidos los trabajos conmigo desde pequeña, por lo que ya había aprobado la prueba del primer ciclo que consistía en evaluar y desarrollar las técnicas de defensa y combate; los demonios éramos capaces de ser tan fuertes como los hijos de la luna roja, pero gedrick me enseño que no solo se trata de fuerza, en el combate debemos poder leer a nuestro oponente, y es ahí donde nuestros sentidos innatamente agudos deben ser perfeccionados, a los 10 años ya era capaz de escuchar en un radio de kilómetros, así como ver a través de la oscuridad más espesa o la luz más brillante, podía también distinguir formas a kilómetros solo por las ondas sonoras, podía oler las emociones de cada criatura existente y leer cada gesto de su cuerpo anticipando cada movimiento, podía también diferenciar el olor característico de cada persona o criatura, el éter puro en mis venas también era una ventaja que gedrick me enseñó a usar desde mis 16, soy capaz de controlar cuanta esencia emanan los poros de mi piel, y a través de solo mi esencia puedo controlar criaturas con mentes moldeables como los humanos y algunas criaturas del reino turquesa, el segundo ciclo está dedicado a la estrategia militar, nuestro cerebro es entrenado para ser capaz de captar y procesar la mayor cantidad de información en el menor tiempo posible, nos enseñan cada pilar que debemos tomar en cuenta antes de la toma de decisiones o incluso antes de crear un plan de ataque o defensa, Taylor siempre fue el primero en este ciclo, apenas iniciando creo y propuso una reforma en el sistema de defensa del reino, que era casi impenetrable, mi padre lo descarto con rapidez, pero apenas góspel tomo el control lo aplico y el porcentaje de fugas disminuyo en un 80%, éramos capaces de saber que criaturas de nuestro reino salían de él, con qué propósito y donde estaban en cada momento; el tercer ciclo estaba dedicado al estudio de historia y conocimiento a fondo sobre cada criatura existente en cada reino, sus dones y su rango, y por supuesto como evaluar si representa un riesgo para nuestro reino y de ser así como afrontarlo, mi tio bael se me encargo de enseñarnos a góspel y a mi cada detalle de cada libro existente al respecto por lo que también había eximido la prueba de este ciclo, el último ciclo estaba destinado a llevar al límite tu cuerpo en cada rama de tus dones, cuerpo, mente y espíritu eran diariamente puestos a prueba, la finalidad de este ciclo era desarrollar al máximo el potencial de cada criatura y crear en ellas resistencia y resiliencia ante cualquier escenario, incluyendo torturas o secuestros; desde los 16 mi tio bael se dedicó por completo a reforzar mis dones de control mental, pero aun hoy era el que representaba el mayor desafío para mí, las emociones y recuerdos de las personas me aturdían y era muy difícil concentrarme en lo que deseaba buscar, con paige tuve suerte, talvez también ayudo el hecho de que mientras estaba inconsciente no me encontré con ninguno de sus recuerdos y en su cerebro no había el caos de emociones al que estaba acostumbrada, solo esa imagen de ella frente al roble azul que no dejaba de rondar por mi cabeza Debes encontrarla me había dicho, pero ¿A quién?, ¿A la triada?, ¿Era eso lo que el roble le había mostrado?, como invocada por mi hilo de pensamientos una hoja de papel se materializo en mi cama
Maya está con nosotros, debemos hablar
-Paige
Apenas termine de leer la carta se deshizo en mis manos y un leve toque en mi puerta llamo mi atención la abrí encontrándome a gedrick con una banda dorada sobre su uniforme que distinguía a la guardia real del resto de centinelas, me acompaño a dar el discurso en la citadela, los padres de isabella, samantha acompañada de dos brujos y los padres de Gael me esperaban en el podio sus rostros mostrando alivio al verme llegar, emanaba éter de mi cuerpo como estrategia para poder dominar con mayor facilidad a las criaturas, todo parecía en calma, sin embargo, gedrick a mi lado evaluaba todo a nuestro alrededor, la citadela se mantuvo alerta pero los líderes de cada clan accedieron a esperar mis órdenes, por ahora todo lo que necesitaba era que samantha cumpliera con lo pedido, lo demás lo ordenaría a su tiempo; baje del podio con gedrick detrás de mí en absoluto silencio, al llegar al castillo abrió las puertas para mí y me guio al salón, donde nos esperaban los generales y estrategas, me miro antes de abrir las puertas y suspiro
-Evangely- me dijo
-Tu padre confía en cada una de las personas que están en este salón, por el bien de todos intenta hacer tu lo mismo- no aparte mi mirada de las puertas, no podía hacerlo y él lo sabía, los generales y estrategas sentados en el salón no eran más que viejos aduladores de mi padre, todos terminarían en alguna aldea lejana apenas góspel tomara el poder y todos lo sabíamos, pero por ahora debía rendir cuentas porque hasta mi graduación ellos tenían un rango superior al mío.
-¿Confías en mi gedrick?- le pregunte con la vista aun fija en las puertas.
-Siempre- contesto con un susurro apenas audible que hizo revolotear mi estómago, mis ojos fueron instintivamente a él y le asentí, el me asintió de vuelta y abrió la puerta para mí, se quedó en un rincón mientras veía como les explicaba de manera genérica a los generales la situación, una lluvia de preguntas cayó sobre mí, y mantuve la diplomacia mientras respondía lo que sabía querían escuchar, el éter en mi cuerpo los calmo y gedrick me miro con algo muy parecido a la complicidad, solo él y yo sabíamos de la existencia de este don, cuando conteste a todas sus preguntas finalmente se retiraron dejándome a solas con gedrick, sabía que paige y maya me esperaban en el sótano, pero sabía también que gedrick necesitaba respuestas
-Te necesito de mi lado- le dije y el descruzo sus brazos y suavizo su mirada, se separó de la pared y se acercó a mi
-Necesito que confíes en mi- le pedí, ahora estaba tan solo a pocos centímetros de mí y su expresión era por completo indescifrable, jamás la había visto en él, no podía deducir que estaba pensando
-Sé que has servido a mi padre toda tu vida, y que eres el centinela más leal al trono- dije
-Pero justo ahora eres la única persona en la que confió plenamente, y aunque sé que te parecerá una locura todo lo que vas a escuchar, necesito que confíes en mí y que estés de mi lado- finalice. Su cuerpo estaba ahora invadiendo por completo mi espacio y yo empecé a respirar con dificultad, sus ojos se tornaron por completo negros cuando acerco su rostro al mío y apoyo su frente en la mía respirando con dificultad
-Detente- fue todo lo que dijo, su voz sonaba ronca y algo en mí se encendió en respuesta
-Eva detente- Me repitió, ahora con su mano en la parte de atrás de mi cuello, su otra mano estaba en un puño aferrada a la mesa, yo estaba inmóvil admirando la situación y la explosión de sensaciones que su cercanía lograba en mi cuerpo, pero entonces las venas empezaron a marcarse bajo sus ojos y la realidad me golpeo, había estado demasiado tiempo con altas concentraciones de éter y con tantas cosas en la cabeza había olvidado disminuir la esencia, lo hice y poco a poco gedrick retomo el control, la decepción me quemaba en el pecho, pero no era nada que yo no supiera antes, gedrick jamás me miraría de la manera que yo lo hacía, me separe de él y ordene mis pensamientos, había demasiado que hacer y gedrick una vez más había hecho que olvidara todo lo demás, suspire frustrada y me acerque a la puerta del sótano que estaba escondida detrás del escritorio y voltee a ver si me seguía, pero él todavía estaba de pie en el mismo lugar, con los ojos cerrados respirando despacio, espere que terminara de reponerse con paciencia pero el solo se acercó a mí y me estampo contra la pared besándome, su beso me tomo por completo desprevenida pero antes de que mi mente pudiera reaccionar ya mi cuerpo lo había hecho mis manos estaban en su cabello y mis piernas enroscadas en su cintura, gedrick no era para nada gentil y podía sentir su deseo latiendo en cada parte de su cuerpo, me subió al escritorio respirando pesadamente pero antes de que pudiera arrancarle el uniforme, se desvaneció y apareció en la puerta respirando aun con dificultad, un repentino frio me invadió en el segundo en el que su cuerpo ya no estaba cerca del mío, y mis ojos se empezaban a llenar de lágrimas que me negaba a derramar, estábamos de espalda, el en la puerta y yo aún sobre el escritorio, esto es inútil pensé y me baje del escritorio buscando la puerta del sótano, pero antes de que pudiera abrirla su mano me detuvo, mi cuerpo despertó de nuevo al sentir su piel, lo mire y su expresión me dejo helada, se veía abatido, me tomo por la cintura y lo deje todavía impresionada, nunca lo había visto así, se veía tan vulnerable.
-No creas ni por un segundo que esto es fácil para mí- me dijo con su frente de nuevo apoyada en la mía
-Te deseo más de lo que nunca he deseado algo y toma todo de mí no tenerte en cada maldito rincón de este castillo- hace puños con mi cabello mientras me acerca a él y yo dejo de respirar
-Pero lo que sientes por mi te pone en peligro- me dijo acunando mi cara
- y lo que siento por ti me hace Débil - continuo
-No puedo protegerte si soy Débil y no puedo protegerte si ellos lo descubren antes de que estés preparada- estoy congelada en mi sitio tratando de procesar la información, pero nada de lo que dice tiene sentido para mí.
-Eres mi vida ángel y si renunciar a tenerte es el precio que debo pagar para que estés a salvo, no voy a dudar ni un segundo en hacerlo- habían demasiadas preguntas en mi cabeza pero antes de que pudiera decir algo, sus labios volvieron a encontrarse con los míos y mi cuerpo tomo el control, no era consciente de la magnitud de mi necesidad de el hasta que sus labios tocaron los míos, pero ahora lo sabía, estaba condenada, al separarse de mi me miro con intensidad y me dijo
-Te amo ángel y así no lo recuerdes prométeme que siempre lo sabrás- me suplico; ¿Qué? Pensé, pero antes de que pudiera reaccionar gedrick estaba en mi mente y aunque intente resistirme el recuerdo de esta conversación y de nuestro beso lentamente se escapaba de mí, hasta que caí en una oscura inconsciencia.