capítulo 3: el mensaje (parte 1)

1749 Words
En mis manos estaba la carta enviada por el trono de cristal pidiendo con urgencia una reunión con la familia real de mi reino. Góspel, gedrick y mis tíos no llegaban aun del reino de las mareas así que organicé todo para recibir al general y a su ejército, sabía que el encargado de asuntos de diplomacia, era un viejo y sabio arcángel, pero el trono de cristal nunca enviaría a un diplomático a mi reino, en cambio enviarán a los serafines y a su general; Los serafines son el grupo elite de defensa del trono de cristal, está compuesto de los más fuertes y preparados arcángeles de su reino, por años han sido la ley sobre todos los reinos y los asesinos de la mayor parte de mi pueblo, Mi padre siempre los trato con fría diplomacia y respeto, pero él no estaba aquí, tampoco lo estaba gedrick que muy posiblemente me arrastraría de vuelta a mi habitación si viera el vestido que escogí para la ocasión, ni góspel que limitaría mis palabras cuando dijera algo equivocado; El reino estaba bajo mi cargo y era la oportunidad que había esperado toda mi vida así fuera en las peores circunstancias debía volver esta situación a mi favor y lo hice, le pedí a Gael que trajera a Paige al castillo, y justo ahora estaba en el sótano debajo de la sala de reuniones con el libro azul en sus manos, tiempos desesperados ameritaban medidas desesperadas, sabía que mi familia no lo aprobaría pero no tenía más opción y por alguna extraña razón mi instinto me decía que podía confiar en Paige, Blake e Isabella también estaban estratégicamente ubicados en el castillo, su padre era un brujo de sangre por lo que ambos tenían también Acceso a la magia y a la hipnosis, confiaba en Blake, pero isabella era otro tema, sin embargo no hubo manera de mantenerla lejos del castillo, sabía que ambos serían capaces de escuchar cada cosa que se dijera en la reunión pero ese era problema de otro día, las hijas de la luna ámbar y los hijos de la luna roja, rodeaban el castillo escondidos en el bosque y en el mar n***o, mientras los hijos de la luna plateada rodeaban la ciudad; centinelas pasaban desapercibidos tanto dentro como fuera del castillo, demasiadas cosas podían salir mal, pero justo ahora el reino dependía de nosotros así que las cartas estaban sobre la mesa. Pude ver las puertas del castillo abrirse desde la ventana, El general entró sin esperar invitación al salón principal del castillo seguido de su ejército de arcángeles y en menos de un minuto me vi rodeada de hombres con uniformes blancos, el general me miró como de costumbre con su cara de desprecio. -¿Dónde está su padre?- pregunto. excelente pregunta pensé -Ocupado- dije simplemente, pequeñas marcas se formaron en su frente al escuchar mi respuesta, estábamos rodeados de 12 inmóviles serafines, sabía que esto pasaría, pero aun así pedí a los centinelas privacidad absoluta, el general evitaba mirarme a pesar de tener ventaja su incomodidad era palpable. -¿Su hermano?- pregunto reacio a cederme espacio, ¿Dónde estaba góspel? otra buena pregunta. -Ocupado- respondí de nuevo, mi mirada fija en su rostro que empezaba a tornarse rojo. -Supongo que no tendrá problemas en conversar conmigo el urgente asunto que lo trajo a mi reino general- sus ojos volaron a mi rostro y vi cómo se marcaba la vena de su frente. -Son asuntos de ángeles- dijo dignándose por fin a mirarme, una media sonrisa se formó en mis labios, me puse de pie y me acerqué a él, mi vestido se adhería a mi piel con insistencia, lencería oscura, así era como recibía a los misóginos en mi hogar, restregándoles el poder que sabía tenía sobre ellos. y justo ahora con 13 atentas miradas sobre mi sabía que lo estaba logrando, el éter en mis venas los hacia más vulnerables a mi control mental y aunque eran entrenados para resistirse, sospecho que ninguno había estado tan cerca de una criatura de éter puro antes, me acerque más al general, y todos los serafines a mí con la intención de proteger al general, pero antes de que pudieran acercarse más el olor de su deseo inundo la habitación y sus ojos empezaron a tornarse más oscuros, el éter era adictivo para cualquier criatura de todos los reinos que conocía, pero antes de pisar por primera vez mi reino los ángeles ya habían aprendido a dominar sus instintos así que mi padre y tíos no pudieron ejercer control alguno sobre ellos, El cómo lo lograron era un misterio para nosotros, pero lo que si sabía era que góspel y yo teníamos mucha más concentración de éter que mi padre y mis tíos por lo que las criaturas se sentían el doble de atraídas a nosotros que a mi padre o tíos, razón por la cual mi familia decidió mantenernos al margen de los asuntos diplomáticos en un intento por mantenernos a salvo de las criaturas de los demás reinos hasta que fuéramos capaces de defendernos, por otra parte las criaturas de mi reino toleraban mejor nuestra cercanía ya que crecían con bajas concentraciones de éter en el aire y el ansia era más manejable para ellos, Aproveche el espacio que los serafines me dejaron para acercarme más al general. -Nada en mi reino va a moverse a menos que yo de la orden general, así que si espera algo de nosotros y especialmente con tanta urgencia le recomiendo que empiece a hablar antes de que mis centinelas lo arrastren fuera de mi castillo, y para ser honesta- me acerque más a su oído y le susurre mientras todos contenían el aire - Nada me gustaría más que ver a las hijas de la luna ámbar arrastrarlo hasta el tártaro- una chispa de miedo rompió la mirada del general y sus hombros descendieron dos centímetros, su miedo olía tan dulce como la vainilla del reino de las mareas, era un olor etéreo y saber que podía tener el control de generar esa emoción era fascinante; pero justo ahora me interesaba más la razón de su miedo, después de todo, nuestros miedos tienen el inmenso poder de dominarnos, en especial cuando enfrentarlos es incluso más difícil que vencerlos, Los ojos del general viajaron instintivamente a la puerta por solo un segundo y no pude evitar una media sonrisa de satisfacción, pero había tanto más por hacer. -No se preocupe general, no creo que haya nada dentro de su pura alma que pueda alimentar a las sombras ¿no es así? -. El tártaro era el lugar que todos temían, un hoyo de fuego lleno de las sombras que escaparon de su reino, la concentración de éter es suficiente para mantenerte vivo toda la eternidad, mientras las sombras te torturan y se alimentan de tu dolor y tu miedo, el beso del karma era su modo de tortura favorita se metían dentro de la cabeza de las personas y las hacían ser víctimas de sus propios daños una y otra vez, dictadores siendo torturados en cárceles dentro de cuerpos de insurgentes, asesinos reviviendo desde el cuerpo de sus víctimas cada asesinato, era un lugar exquisito, eventualmente las almas se rompían y no eran nada más que sombras perdidas, al ser incapaces de sentir ya no sirven de alimento a las sombras así que los dejan vagar por el bosque, todo lo que queda de ellos son sus inconscientes lamentos, nadie salía intacto del tártaro ni siquiera uno de nosotros. Notando la mirada de su ejército sobre él se enderezo rápidamente y la expresión de asco volvió a su rostro, me dio un repaso con la mirada de disgusto -No espero que lo entiendas, pero los asuntos oficiales requieren cierto nivel de respeto, podemos esperar mientras te pones algo más adecuado de vestir- escupió mirándome con desprecio, todas las miradas estaban sobre mí de nuevo; los rectos, perfectos e inquebrantables soldaditos de cristal rompiéndose ante mí. -No creo general que sea necesario que le recuerde donde se encuentra y en presencia de quien-. me senté de nuevo y cruce mis piernas, el general respiro hondo y alargo su mano hasta uno de sus soldados, este le dio un cristal y el general procedió a dejarlo sobre la mesa, las luces formaban colores neones en su superficie, mi curiosidad despertó y me puse de pie para poder mirarlo de cerca. -Una aurora visito el reino de cristal hace un mes- se detuvo para mirarme y por primera vez no había entre nosotros nada más que una sensación de alerta, las auroras eran las patrulleras del reino oscuro mis tíos nos hablaron de ellas y de las stelas que formaron a través de la magia negra todo lo que existe en el universo que nos rodea, el reino oscuro nunca nos había contactado después de la creación de mi reino, a diferencia del reino de cristal que aseguro mantenerse siempre en contacto y actuar bajo las normas del reino oscuro, un nudo empezaba a formarse en mi estómago, podía oler el miedo en la habitación y al fijarme en los serafines note de inmediato que ellos estaban tan sorprendidos como yo, pero a pesar de que mi ansiedad empezaba a crecer con mi rostro inexpresivo me centre en el cristal, de todas las veces que aseguraban hablar con el reino oscuro, jamás habían tenido que venir a nuestro reino para abrir el mensaje, pero eso era exactamente lo que deseaba el general con tanta urgencia, lo que estaba frente a mí era un cristal luminoso, en la academia nos enseñaron que los cristales podían ser usados como contenedores de mensajes, entre otras muchas cosas que solo las hijas de la luna ámbar y su sacerdotisa conocían, pero en este caso sabía exactamente cuál era la función de este cristal en particular porque era uno de los que más llamaba la atención de mi tío bael y jamás paraba de hablar de ellos, un cristal capaz de retener infinita cantidad de información era para él, lo que los dulces representaban para los duendes, pero el cristal siempre esta codificado y demanda alguna clase de cambio por seguridad para poder develar la información que contiene, si el general después de un mes no pudo abrir el cristal y luego pisa mi reino por primera vez en años solo significaba una cosa, el cristal solo podía ser abierto con éter.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD