Después de la desaparición de la stela el general acordó dejar a los serafines bajo el cargo de hazel al que él llamaba arcángel Raziel, entrenaríamos en el reino de fuego hasta ser llamados al reino de las mareas ya que tener demonios en la fortaleza de cristal no era una opción, luego de ultimar todos los detalles deje que los centinelas guiaran al general al portal de la iglesia de la noche; en cada reino había un portal creado por las hijas de la luna ámbar por órdenes de mi tío Bael que les permitía a las criaturas viajar entre reinos por motivos diplomáticos o en nuestro caso para alimentarnos, debías ser aceptado para poder ingresar a cualquier reino, menos al reino de las mareas, el nuestro estaba en la iglesia de la noche y era protegido por la sacerdotisa y las hijas de la luna ámbar.
Como acorde fui en busca de las doncellas para preparar la estadía de los serafines pero apenas abrí las puertas del salón, mis ojos se encontraron con los de gedrick con solo mirarlo mi cuerpo reacciono a su presencia, desde niña siempre me sentí igual, mi cuerpo buscaba inconscientemente su cercanía, sin importar si podía o no verlo todo en el me atraía de una manera que no podía entender, sabía que estaba a mi alrededor incluso antes de que pudiera verlo, conocía de memoria su voz, su olor, crecí deseándolo de una manera que diariamente me dejaba exhausta
Sentía la mirada del arcángel fija en mí espalda pero mis ojos nunca abandonaron los de gedrick hasta que este los desvió al arcángel, algo casi imperceptible cambio en su expresión y de mala gana mire al arcángel también, nuestras miradas se encontraron y lo tomó por sorpresa pero rápidamente se repuso, su mirada era intensa; Estaba acostumbrada a que me vieran de aquella manera, la alta concentración de éter en mi cuerpo era difícil de resistir incluso para las criaturas de mi reino, era mucho más difícil para quienes no estaban acostumbrados a estar rodeados de él;, Las criaturas de otros reinos solo podían vivir durante cortos periodos en el reino de fuego debido a la concentración de éter en el aire, los soldados obviamente estaban mejor preparados que el resto para soportarlo, pero aun así los estragos de estar expuestos durante tanto tiempo al éter podían desencadenar adicción al mismo, sin embargo lo que veía en la mirada de este arcángel no era solo el deseo por el éter en mi cuerpo, algo más se encendía en su mirada, mi piel se erizo en una inconsciente respuesta, y fui muy consciente de lo alto que era, su piel canela, sus músculos marcados bajo su uniforme blanco y sus ojos azules cristal como todos los de su reino.
Pediré que el salón de entrenamiento esté listo para la tarde- me dijo gedrick con voz helada interrumpiendo el hilo que empezaban a tomar mis pensamientos, Sus ojos viajaron del arcángel a mí y de nuevo algo indescifrable cambio en su rostro
–Las doncellas le indicarán a tus soldados donde establecerse- dijo sin apartar su mirada de mí, como de costumbre la corriente subió por mi espalda y sus ojos atraparon los míos, creí ver un destello de molestia en ellos, el arcángel asintió y volvió al salón en busca de sus soldados, a nuestro alrededor las doncellas daban indicaciones y caminaban de un lado a otro, subiendo y bajando por las escaleras, el silencio reinaba entre gedrick y yo mientras nos mirábamos, y como de costumbre mis ojos viajaron por su cuerpo, estaba vestido con el uniforme de centinela, por completo n***o que lograba hacer un interesante contraste con su piel marfil y su cabello azabache, el escudo de nuestro reino estaba en la parte superior izquierda de su uniforme táctico que se adhería a la perfección a cada musculo de sus brazos y piernas, sus ojos grises me miraban con una expresión indescifrable mientras yo me tomaba mi tiempo en detallarlo.
El salón volvió a abrirse segundos después revelando al arcángel seguido de sus soldados, una leve mueca de disgusto apareció en el rostro de gedrick y una chispa se encendió en mí, gedrick y hazel eran mejores amigos antes de que mi padre lo enviara al reino de las mareas, pero a pesar de su amistad ambos eran bastante competitivos y el que ambos quisieran el puesto de comandante de los centinelas no hacía más fácil la situación, aprovechándome de esa información me gire quedando frente al arcángel y el mismo retrocedió un centímetro inconscientemente, yo lo recupere y me acerque despacio a él hasta quedar a pocos centímetros, nadie respiraba, lo mire directo a los ojos y sentí como el aroma del deseo emanaba de él, sus labios entreabiertos y su cuerpo rígido, ladee mi cabeza y aproveche su desconcierto para hablar
-Debemos coordinar algunos puntos importantes antes de empezar a entrenar- dije haciendo énfasis en la última palabra, lo rodee despacio sin apartar mi vista de él, tenía la certeza de que los serafines eran entrenados para proteger su mente de nuestra influencia pero mi instinto me decía que no necesitaría ingresar en su mente para romper al soldado de hielo y devolvernos a hazel; Con la triada y los mejores guerreros de mi reino a nuestro lado góspel tendría el camino libre para reinar como planeamos, una ola de emociones corría por mi cuerpo: ansiedad, rabia, desconcierto, frustración y por ultimo fascinación mi cuerpo era cada vez más consiente del suyo y sentir la mirada de gedrick sobre mí solo lograba encenderme mas
-Cenar es normalmente una actividad que me gusta realizar a solas- dije, su cuerpo se tensó en respuesta y sus ojos seguían cada uno de mis movimientos
-Pero no me importaría hacer una excepción solo por ti- susurre en su oído rozando mis labios contra su oreja, el dejo de respirar y yo me aleje levantando la vista hacia gedrick, su mandíbula estaba apretada y sus brazos cruzados como de costumbres, sin embargo sus ojos eran fuego puro, no podía adivinar si era por la situación en general o solo por mi cercanía con hazel, últimamente debido a los entrenamientos las cosas habían cambiado entre gedrick y yo, yo había descubierto mientras lo tenía todo el día todos los días sobre mí en el salón de entrenamiento que el flechazo infantil que sentía por el definitivamente se había convertido en algo más, y el descubrió bastante rápido que definitivamente yo ya no era una niña, eso nos dejaba a ambos en una situación bastante predecible y aun así sabiendo de sobra cual iba a ser mi respuesta curiosamente la pregunta parecía destinada a nunca llegar, hazel sin embargo parecía cambiar un poco el sentido de la balanza, nuestras miradas fijas eran intensas el tártaro se sentía frio en comparación a mi piel justo ahora.
Hazel me encaro y mi mirada de nuevo se centró en él, sus ojos ahora eran ilegibles, la arruga de su frente había desaparecido
-Muchas gracias por su consideración majestad, pero me gustaría aprovechar el tiempo para conversar con mis soldados- me respondió, podía ver como la expresión de gedrick se suavizo, mi mente trabajando en los detalles, algo no estaba donde yo lo necesitaba, hazel me deseaba lo sabía, podía olerlo y sabía que gedrick también podía, pero aun así algo lo detenía, lo que hizo de este un juego incluso más interesante para mí. Asentí y me aleje del camino de los serafines mientras eran guiados por las doncellas a los cuartos que daban al jardín trasero.
-Parece que te divertiste- dijo gedrick cuando nos quedamos finalmente solos, sus ojos evaluando lentamente mi vestido, su cara no mostraba ningún gesto pero sus ojos grises se oscurecieron por completo.
-Fue una conversación interesante- fue todo lo que respondí manteniendo su mirada
-Sí que lo fue- dijo confirmándome lo que ya sospechaba, había escuchado todo a través de la puerta
-Pero ¿sabes que encuentro más interesante?- dijo acercándose a mí, lo que hizo que mi cuerpo reaccionara dolorosamente a su olor, se detuvo a centímetros de mi mientras yo intentaba mantener la respiración calmada
-Que el castillo este lleno de hechiceras y de los amigos de tu novio- respondió
-No es mi novio- es todo lo que pude decir, estábamos a punto de enfrentarnos a nuestro probable exterminio y todo lo que me importaba era aclararle a gedrick que Blake no era mi novio, él tenía ese efecto en mí y era exasperante, había tanto en que pensar, tanta nueva información que procesar, dentro de mi había una certeza que no podía terminar de ver, una frustrante sensación de que debía recordar algo y no podía crecía en mi desde que vi a hazel, exhale frustrada y lo mire directamente a los ojos
-Si no vas a arrancarme el vestido apártate de mi camino necesito pensar- dije tomando el control de la situación, una media sonrisa se formó en sus labios pero no se apartó ni un centímetro de mí, con su dedo tomo mi mentón, y llevo mi mirada a la suya.
-No debiste entrar ahí sola- posiblemente lo imagine pero algo muy parecido a la preocupación ocupaba su mirada
-Debiste esperarme ly- su mano ahora está por completo abrigando mi rostro y su mirada era tan intensa que mi cuerpo parecía estar listo para explotar en cualquier momento, era la segunda vez que me llamaba ly, la primera fue durante mi entrenamiento de telepatía:
gedrick era mi tutor designado y estaba a cargo de formarme y de perfeccionar cada uno de mis dones para unirme a los centinelas y eventualmente tomar el puesto de mi tio belcebú, sin embargo la dominación mental era el único don que presentaba un reto para mí, y la primera vez que intente ingresar a la mente del telepata mi mente sufrió un desgarre y mi cuerpo no me respondió durante unos minutos pero mi mente seguía activa y podía escuchar como gedrick grito mi nombre, corrió hacia mí y me tomo en brazos, mientras intentaba hacerme reaccionar, el telepata salió en busca de una sanadora
-ly, regresa, por favor aguanta- me pidió
Después de que pude tomar el control de mi cuerpo empecé a cuestionarme si era un recuerdo real, y la respuesta estaba justo ahora mirándome mientras incendiaba todo en mí, pero antes de que alguno de los dos pudiera avanzar el olor de paige y gael llego hasta nosotros y nos separamos, sabía que gael esperaba mis órdenes y paige era una pieza fundamental en los planes que se empezaban a formar en mi cabeza, entre al salón y mi mirada fue instantáneamente a paige, su expresión era indescifrable pero podía oler su decisión, paige estaba lista para obedecer mis órdenes, desde el bautizo apenas paige despertó podía oler en ella un caos de emociones, duelo, ira, tristeza, dolor, pero sobre todas resaltaba una: determinación, paige tenía un propósito y a pesar del pasado de nuestros padres ella confiaba en mi o al menos en que yo sería el medio para que ella pudiera conseguir lo que buscaba, podía imaginar lo que era pero gedrick me siguió al salón por lo que decidí posponer nuestra conversación.
-Voy a necesitar que paige se quede- dije a gael
-Ve por sus cosas y asegúrate de que tenga todo lo que necesita en el sotano- ordene, paige me miro sin inmutarse, por otra parte gael dudo por primera vez ante una de mis órdenes y miro a paige antes de hablar
-Majestad si desea puedo enviar a los patrulleros por las cosas de paige- propuso, ¿lo que olía era miedo?, si Gael tenía miedo de dejar a paige sola, dude un segundo pero luego de evaluar mis opciones, paige era una parte esencial en mi plan y aparentemente yo en el suyo, la única persona en la que confiaría su cuidado seria gedrick, pero dada la situación necesitaba a gedrick conmigo, y después de gedrick y hazel los centinelas más leales eran gael , Taylor y maya, pero también tenía planes para estos dos últimos, así que asentí no sin antes recalcar
-Nadie puede saber que paige sigue aquí- ordene mirando el libro azul, ella asintió y tomando el libro empezó a trabajar en un hechizo de protección mientras yo abandonaba el salón con gedrick que me miraba con atención.
-Blackmoon- me llamo
-Todavía estoy pensando- dije respondiendo a la pregunta que sabía iba a hacerme, no me detuve y seguí las escaleras hasta mi habitación, necesitaba pensar, cerré la puerta tras de mi dejando atrás a gedrick, pero este apareció frente a mí con una mirada que pocas veces había visto en él, exhalo y se acercó a mi
-Evangely- dijo y la realidad de estar sola con él en mi habitación por primera vez me golpeo con fuerza y mi cuerpo reacciono olvidando por completo que mi castillo estaba ahora invadido por ángeles, él se detuvo instantáneamente al ver el cambio en mi lenguaje corporal y mirándome con intensidad se lamio los labios de manera casi imperceptible, como si acabara de notarlo también, pero antes de que pudiera avanzar me dio la espalda respirando pesadamente y empezó a alejarse de mí, otro de sus cambios repentinos pensé y de nuevo me dejo helada, trate de reponerme pero ahí estaba de nuevo esa molesta sensación que no podía descifrar, me miro desde la otra esquina de mi habitación pero antes de que pudiera decir algo Blake abrió de golpe las puertas de mi habitación.
-Isabella desapareció- fue todo lo que dijo al mirarme, y mi mente instantáneamente empezó a trabajar, sabía que no podía confiar en ella, sabia lo de la triada y muy seguramente iba tras ella, pero ¿Con que propósito?, no podía darme el lujo de tener otra variable en este momento, así que me acerque a mi cómoda y tome un frasco de cristal vacío y frente a la mirada inmutable de gedrick y un desesperado Blake, me corte y lo llene de éter, se lo di a Blake mientras sus ojos se volvían por completo negros.
-Encuéntrala- ordene dándole el frasquito, el dudo un segundo antes de tomarlo, pero pude oler como la preocupación por isabella opaco su miedo, no necesitábamos darnos detalles ambos sabíamos que había partido al reino de las mareas aprovechando seguramente que no habían hijas de la luna ámbar cerca del portal, por lo que seguramente hipnotizo a los patrulleros para que la dejaran pasar a la iglesia de la noche, el asintió y salió de la habitación mientras yo evaluaba el daño, ¿Qué planes podía tener isabella? Y sobre todo ¿Qué estaba dispuesta a hacer para lograrlos?.