Rayosde sol se cuelan atreves de mi ventana y me despierto con Blake de nuevoenredado en mis sabanas, las sabanas deseda rozan mi piel haciendo que mis sentidos se despierten e instintivamente miatención va por completo a Blake, Blake es el príncipe de los descendientes dela luna roja, y mejor amigo de mi hermano góspel, su piel era una interesante combinaciónde colores cálidos que a pesar de no ser oscura tampoco era del todo clara, susojos verdes hipnóticos y su cabello tan oscurocomo el éter en mis venas eran una combinación letal para cualquiera quetuviese la mala suerte de cruzarse en su camino, al igual que góspel jamáshabía conocido la palabra "No" y naturalmente yo no era la excepción; supequeña hermana isabella está destinada a reinar al lado de góspel apenascumpla sus 18 años, su educación es muy estricta y pocas veces he podido verlamás allá de los rituales obligatorios, pero Blake asegura que más que sus poderes es su carácter lo que lograradarle a góspel la estabilidad que necesitaba para reinar.
Gotasde éter cubrían las sábanas blancas y mi mano fue instintivamente a mi cuello,las criaturas de todos los reinos se sentían atraídas por el éter que era la esenciamás pura de la energía oscura en el universo, hasta ahora no sabíamos porquesolo los primeros creados en el reino de fuego y su descendencia la poseían ensus venas, tampoco que dones éramos capaces de desarrollar debido a ello, nuestro pasado y nuestro potencial era por completo un misterio para nosotros, misterio que mi tio bael dedica su vida a resolver.
Recuerdos de la noche anterior vinieron a mi mente, Paige había dado un discurso impecable con el que logro despertar el interés de todos los presentes, Gael jamás abandono su lado como le ordene, y a pesar de la incomodidad de los presentes por la sangre plateada de Gael ambos permanecieron inmutables. la guerra entre los hijos de la luna plateada y las hijas de la luna ámbar había empezado tan pronto como los primeros hombres lobo completaron su primera transformación y cegados por el hambre y la ira habían acabado con una aldea completa de hechiceras, al enterarse de esto la sacerdotisa en un intento de proteger a sus hermanas creo con magia de sangre y a espaldas de la corona a las parias, criaturas crueles y sanguinarias que acababan con todo lo que había a su paso, solo debías mostrarles el olor de tus enemigos y ellas no se detendrían hasta acabarlos, las parias hasta hoy eran una de las criaturas más difíciles de contener y su creación estaba prohibida, prudence la primera sacerdotisa en crearlas fue arrastrada y encadenada al tártaro donde las sombras se encargaron de hacerla revivir en carne propia cada muerte de los hijos de la luna plateada, con el tiempo mi tio bael consiguió retener con un hechizo de contención a los hijos de la luna plateada dentro del bosque cada vez que la luna estuviera llena, por otra parte las parias fácilmente pueden esconderse en la oscuridad por lo que todavía lidiamos con ataques aislados, sin embargo para las hijas de la luna ámbar quienes perdieron una aldea entera y días después a su sacerdotisa que yacía encadenada y era constantemente torturada aun con su heredera en su vientre, la sed de venganza las cegó y la primera y única guerra del reino de fuego acabo con más de la mitad de los hijos de la luna plateada, las parias seguían apareciendo en cada rincón del reino y pronto empezaron a tener sed de algo más que la sangre plateada y entonces no solo se trataba de contener a las hechiceras para evitar que crearan más parias, sino de salvar al reino de una infestación que por poco acaba con todas las especies, De las 10 aldeas de la luna ámbar solo sobrevivió la aldea de la luna rota, Grace hermana de prudence tomo el poder de la iglesia de la noche y despertó al roble azul que protegió a sus hijos reduciendo a cenizas todo lo que cruzara las tierras de la aldea, las hijas de la luna ámbar habían perdido mucho más que las demás especies, y mientras los centinelas intentaban a ciegas restablecer el orden en el reino frente a estas criaturas que parecían indestructibles Grace se encamino al castillo y llevo una ofrenda de paz a mi padre, el libro azul que durante siglos había pertenecido a las hijas de la luna ámbar, en el estaban todos los hechizos pasados de generación en generación y uno de ellos era el que dio vida a las parias y por tanto tenía en esas páginas la respuesta de cómo acabar con ellas, Grace se lo dio a mi padre a cambio de que dejaran vivir a su sobrina que en poco menos de dos semanas ya estaría por nacer, prudence debía morir, era la única manera de que las parias dejaran de reproducirse y desaparecieran, mi padre acepto el trato y apenas nació paige, prudence fue lanzada al fuego, y grace se llevó a su sobrina a la aldea de la luna rota donde la crio con el principio de lealtad absoluta a la corona, lealtad que probo impecablemente la noche de su bautizo, el libro de las hijas de la luna ámbar seguía en nuestro poder, pero sin su sangre éramos incapaces de hacer ningún hechizo, mi tio bael lo intento durante años, pero el libro parecía destinado a obedecer solo a la sacerdotisa, aun así darles ese tipo de poder de vuelta no estaba en nuestros planes.
Blake se movió y mi atención fue por completo a su espalda, su marca de nacimiento cubría gran parte de su omoplato izquierdo, Blake era carismático y sencillo de tratar pero también era todo un jugador, igual que góspel nunca despertaban en la misma cama dos veces obviamente yo era la excepción, durante nuestra infancia éramos incapaces de estar en el mismo espacio, me exasperaba su infinita necesidad de ser el centro de atención o el hecho de que nada parecía nunca molestarlo, cada vez que intentaba hablarme lo ignoraba, me parecía tan molesto el por el contrario parecía divertido de mi reacción lo que solo lograba exasperarme más, sin embargo todo cambio hace dos años en el ritual anual de la luna roja, su hermana junto a otros tributos serian presentados a la sociedad; los hijos de la luna roja empezaban a experimentar los cambios en su cuerpo a los 13 años, sus colmillos se desarrollaban por completo, su cuerpo se volvía notoriamente más fuerte, y sus rasgos poco a poco lograban tener una perfección hipnótica, pero todos estos cambios venían con un precio: la sed, y mientras más avanzaba su cuerpo en los cambios, más intensa era la necesidad de alimentarse, mi tio bael estudio minuciosamente cada detalle de la transformación y creo un sistema educativo diseñado para que los hijos de la luna roja sobrevivieran a las necesidades de su cuerpo, sin poner en riesgo a nuestro reino, así que desde la educación inicial se les enseña a usar sus dones de hipnosis para pasar desapercibidos en el reino de las mareas, las alimentaciones se hacen de manera supervisada una vez al mes, hasta que cumplen la mayoría de edad, y desde allí forman grupos de caza para protegerse de los serafines.
La primera vez que los hijos de la luna roja se alimentaban se hacía en una ceremonia frente a toda la elite del reino, después de eso debían ir al reino de las mareas y alimentarse de los humanos sin ser notados, el exponerse o matar a un humano eran condenado con la eternidad en el tártaro, solo podían matar a los condenados con supervisión de los centinelas, podían drenarlos antes de que murieran y las hijas de la noche se llevaran sus almas al reino de las sombras.
Todos debíamos tomar asiento mientras los tributos eran presentados por sus respectivas familias, la elegancia era la marca distintiva de los hijos de la luna roja, cristales de rubí se veían en cada rincón del salón principal, las mesas rodeaban la pista de baile adornadas con manteles rojos y dorados, copas de diversos cristales, banquetes para cada especie y por supuesto botellas de sangre fresca en cada rincón, las doncellas de la familia Redmoon servían las mesas vestidas con un sencillo vestido blanco y una cola alta que dejaba al descubierto su cuello para deleite de los más primitivos. En la primera mesa estaban Gael en un perfecto traje n***o y su pequeña hermana amara junto a sus padres, en la siguiente mesa estaba Grace quien aparentemente todavía dudaba en traer a su pequeña sobrina a la ciudad, aunque no podría hacerlo por mucho tiempo paige ya tenía 15 años y a los 16 sería su bautizo por lo que debe tener mínimo un año de educación en la academia para poder tomar el control de sus poderes, Grace estaba rodeada de cuatro brujos que jamás abandonaban su lado, en la mesa del medio, estábamos mi padre, mi tio Bael un momentáneamente ausente góspel y yo, y por último en la mesa de nuestra izquierda estaba Blake con sus padres, su traje n***o resaltaba cada parte de su definido cuerpo y su cabello n***o hacia un interesante contraste con sus ojos verdes, no podía negar que mirarlo era placentero, llevo la copa de cristal de rubí a sus labios y la presión que creo la copa en su labio inferior creo a su vez una corriente que recorrió mi espalda, al bajar la copa noto mi mirada y me sonrió, automáticamente rodee mis ojos y centre mi atención en la aun vacía pista de baile, mi tío Bael hacia comentarios sobre los distintos tipos de cristales de éter y de donde provenían mientras mi padre y yo lo ignorábamos por completo, minutos después la familia Redmoon desapareció detrás de la cortina; El piano empezó a sonar y góspel aun no llegaba, mi padre me miro y sin decir una palabra asentí y fui en búsqueda de góspel, al fondo de la pista de baile una cortina dorada separaba el salón de las habitaciones donde los tributos se estaban preparando, era una fila de habitaciones y armarios que parecían eternas y góspel con seguridad podría estar en cualquiera de ellas, suspire y empecé a abrir puertas, todos se inclinaban en saludo al verme mientras yo solo asentía y seguía mi camino, cuando apenas quedaban dos habitaciones el sonido de un golpe llamo mi atención, al abrir la puerta el padre de Blake me miro sorprendido, en la pared había una clara marca de un golpe y Blake lucia casi fuera de control, sus ojos verdes eran ahora por completo negros y las venas se marcaban en su cuello y rostro, no había ni rastro del chico relajado y bajo control que conocí durante toda mi vida, frente a mí la bestia había tomado por completo el control y no podía estar más que fascinada por ello, la corriente volvió con más fuerza apoderándose de mis extremidades, tome el control de mi cuerpo antes de que el perdiera por completo el control del suyo y hable
-Blake- Lo llame tratando de mantenerme inexpresiva, el me miro y enseguida relajo su posición de ataque, respiro varias veces en un intento de retomar el control mientras yo lo miraba evaluando la situación, apenas nuestros ojos se encontraron fuimos incapaces de dejar de mirarnos, pero entonces la madre de Blake entro a la habitación dando saltos con isabella, y nuestra atención fue por completo a ella, isabella tenía un vestido rojo que hacia un contraste hipnótico con el blanco marfil de su piel y su oscuro cabello, sus ojos verdes iguales a los de Blake estaban delineados de manera que resaltaba su peculiar belleza, era letalmente hermosa y por los rumores igual de poderosa pero estaba destinada a ser la niñera de góspel y por su manera de mirarme podía deducir que no era para nada de su interés, su madre la obligo a inclinarse frente a mí, y no pude evitar que una sonrisa se escapara de mis labios, los ojos de Blake se tornaron verdes de nuevo y atrajo a su pequeña hermana mientras su madre susurraba críticas hacia todo lo que era capaz de respirar fuera de esta habitación, isabella se relajó en brazos de su hermano que alzo su mirada hacia mí y yo asentí antes de dejar la habitación, ¿Qué podía haberle dicho su padre para que Blake reaccionara de esa manera?, el perfecto, relajado y desinteresado Blake fuera de control, ¿Quién lo diría? con ese hilo de pensamientos termine de recorrer el pasillo hasta que el sonido de gemidos provenientes del armario de limpieza llamo mi atención, sin dudarlo abrí la puerta y arrastre a góspel fuera de el
-Eva- fue todo lo que logro decir mientras lo fulminaba con la mirada, la tributo palideció al verme y luego empezó a vestirse con rapidez, su rostro se tornó tan rojo como su vestido, góspel parecía divertido mientras la chica estaba al borde de las lágrimas, mi hermano termino de cerrar su pantalón y camino conmigo de vuelta al salón no sin antes lanzar un beso y susurrar un "lo siento" a la pobre chica.
-Acabo de conocer a tu futura esposa- Dije en tono neutro, el me miro y una mueca se formó en sus labios
-Es apenas una niña-fue todo lo que dijo
-No lo será más después de esta noche- recalque, el pareció pensarlo por un segundo, podía notar la tensión en su cuerpo mientras nos acercábamos a la pista de baile
-Es hermosa- dije en un intento por relajarlo
-¿No lo son todas?- me respondió mientras se peinaba
-si no te conociera diría que estas nervioso hermano- la situación empezaba a divertirme, entre Blake y está linda escena con góspel la noche empezaba a ser menos aburrida de lo que había predicho, el hizo una mueca y se detuvo frente a las cortinas
-Es solo una niña- dijo de nuevo más para el mismo que para mí y no pude evitar sonreír, isabella era muchas misteriosas cosas, pero una niña no era una de ellas, el desafío en su mirada y los reportes de sus tutores sobre su poder eran bastante impresionantes por lo que mi padre al ver el interés de mi tio bael por la chica pidió informes completos sobre ella y como conclusión decidió que debía formar parte de nuestra familia, tanto góspel como yo ignoramos que había en esos informes pero un mes después mi padre recibió la aprobación de los padres de isabella, a los 18 años se casaría con góspel.
Los primeros tributos ya estaban en orden frente a nosotros cuando me senté junto a mi padre, góspel esperaba en la fila para recibir a isabella que ingreso 10 minutos después del brazo de Blake, este la guio hasta góspel y la entrego haciendo una pequeña reverencia, mi hermano se veía por completo desconcertado, la tomo con sumo cuidado y la guio hasta donde estaban los demás tributos, isabella tenia por completo el control de la situación, era una escena interesante de ver jamás en todos mis años de vida había visto a mi hermano incómodo, supongo que era el efecto que los Redmoon tenían sobre todos nosotros, no pude evitar mirar a Blake que estaba de nuevo en la mesa de sus padres, se veía tenso y su mirada jamás se separó de su pequeña hermana, una vez presentados todos los tributos, las luces se apagaron y pequeñas antorchas se encendieron, una fila de condenados caminaron hipnotizados hasta quedar frente a los tributos, y luego se arrodillaron, uno a uno los tributos fueron clavando sus colmillos y alimentándose de los condenados, apenas las primeras gotas de sangre tocaban su cuerpo este completaba su transformación haciendo a los tributos criaturas por completo hermosas e hipnóticas todos los presentes rompían en aplausos mientras mi atención se dividía entre Blake y góspel, mi hermano siempre se había sentido incomodo ante la violencia injustificada, y justo ahora el suelo estaba repleto de sangre, Blake parecía aún más tenso mientras el turno de isabella se acercaba, ella por el contrario lucia inmutable del brazo de góspel, al llegar su turno todo quedo en absoluto silencio, podía ver como Blake apretaba inconscientemente los puños y como ella lentamente se soltaba de los brazos de góspel la mirada de los hermanos se encontró y vi como isabella derramo una casi imperceptible lagrima y entonces reino el caos, Blake se abalanzo sobre el condenado y su padre sobre el en un intento por detenerlo, la madre de Blake lloraba incontrolablemente y ante todo pronóstico góspel protegió a isabella y la arrastro tras las cortinas, Blake y su padre peleaban mientras todos corrían a la salida, mi padre permanecía en completo silencio mirando la escena como si realmente le aburriera, mientras mi tio bael gritaba a los centinelas que contuvieran a Blake, pero era imposible iba a matar a su padre, me levante despacio y di la orden a los centinelas de que se retiraran todos me miraron atónitos incluido mi tío, pero nadie se atrevió a desobedecerme, Blake estaba sobre su padre y lo golpeaba sin control, me concentre y entre a su mente, el caos de sus pensamientos me aturdía pero sabía que podía llegar a el
-Blake- lo llame, él se detuvo al instante y coloco las manos sobre su cabeza, sangre empezó a salir por su nariz y se alejó de su padre retorciéndose de dolor
-Eva- llamo mi tío en tono de alerta, asentí y Salí de la mente de Blake, los hijos de la luna negra teníamos el poder de entrar en la mente de las personas y manejarlas a nuestro gusto, pero en mi caso apenas estaba aprendiendo a usar mis dones por lo que el daño si entraba por mucho tiempo podría ser irreparable, Blake se levantó despacio mientras se alejaba de su padre
-Patético- dijo mi padre tomándonos por sorpresa a todos, nadie entendía si se refería a isabella, a Blake o a mí pero nadie se atrevió a preguntar y como siempre asumimos que se refería a todos en general, miro a mi tío y se dirigió a el de manera inexpresiva
-Arréglala- dijo de manera fría
-la necesito lista antes de la alineación de las lunas- dijo y sin más se retiró dejándonos a todos aún más confundidos, mire a mi tío y el asintió y empezó a darle órdenes a los centinelas, que se llevaron al padre de Blake quien aún respiraba con dificultad, Blake estaba de pie mirando fijamente el punto donde hace poco estaba su padre.
-Blake- dije y su mirada se encontró con la mía, no dijimos nada por unos segundos, pero luego volvió la mirada al mismo punto en el suelo
-¿isabella?- pregunto sin mirarme
-Esta con góspel- respondí, al escuchar el nombre de mi hermano su cuerpo se relajó y una sonrisa empezó a formarse en sus labios
-van a ser el infierno el uno del otro- me dijo y no pude evitar sonreír también, me miro y vi como el viejo Blake tomaba el control
- ¿Es esa una sonrisa blackmoon?- su sonrisa se volvió más amplia y mis alarmas disminuyeron, se acercó a mí y se detuvo justo frente a mí, levanto mi mentón con su mano todavía manchada de la sangre de su padre mezclada con la suya
-Estaría siendo arrastrado al tártaro justo ahora si no me hubieses detenido- me dijo con una expresión seria, el escalofrió de mi espalda se trasladó de nuevo a mis brazos y finalmente a mis manos la sensación de necesitar tocarlo torturaba mis yemas, sin embargo, me mantuve en silencio, él se acercó y antes que de que nuestros labios se tocaran ya lo habían hecho el resto de nuestros cuerpos, y justo allí sobre la mesa más cara de todo el reino Blake redmoon fue mío por primera vez.
Desde la noche de la ceremonia arrastrarnos mutuamente a tener sexo en cualquier rincón del reino era nuestra actividad predilecta así que apenas termino el discurso de Paige deje a los centinelas a cargo de todo y arrastre a Blake al castillo, esa noche todo estaba especialmente calmado sin mi padre y hermano, gedrick mano derecha de mi tio belcebu y mi padre quedaba a cargo de todo, pero esta noche estaba cuidando los portales del reino de las mareas así que solo podía escuchar a las doncellas terminar con sus labores mientras Blake subía las escaleras con mis piernas enredadas en su cintura, algunos humanos hacían tratos con demonios o brujos de sangre, cambiaban su alma por dinero o belleza y al morir terminaban sirviendo eternamente a las familias reales, mis doncellas en su mayoría habían vendido su alma a mi tío belcebú a cambio de protección, así que cumpliendo su trato mi tío las mantuvo tanto a ellas como a su descendencia a salvo pero al morir, ellas debían servir a mi familia, y aunque no estaba permitido usarlas para algo más que los labores de limpieza y orden, ellas siempre terminaban escabulléndose a las habitaciones de mis tíos, el castillo contaba con cuatro pisos, en el primero estaba el salón principal, la sala de reuniones, las cocinas, y las habitaciones de las doncellas, en el segundo piso mi habitación y la de góspel separadas por una enorme biblioteca, llena de libros y muestras que mi tio bael recolectaba de los otros reinos, en el tercer piso las habitaciones de mi tios bael y belcebú, así como el armario de armas y la caja fuerte y por último el cuarto piso, en él estaba la habitación de mi padre o eso suponía porque jamás dejaba entrar a nadie a él, ni siquiera las doncellas tenían permitido el acceso; Blake encontró sin problemas mi habitación que estaba justo frente a las escaleras como le indique, la abrió y sin dejar de mirarme me bajo y empezamos a quitarnos la ropa, Blake jamás había entrado al castillo, estaba prohibido por razones obvias que alguien fuera de nuestra familia entrara pero habían niños y duendes corriendo en cada rincón del reino, no podíamos arriesgarnos, Blake no era sutil conmigo, jamás lo había sido todo entre nosotros era puramente físico y funcionaba para ambos, el no dejaba sus andanzas y yo me desconectaba unas cuantas horas del inminente caos que podía presentir se acercaba, la noche fue larga y sus colmillos terminaron clavados en mi piel en más de tres ocasiones, Blake era adicto al éter en mis venas, la primera vez que me mordió solo explorábamos, después de todo era un vampiro ¿Qué podía salir mal?, pero en el segundo que el éter toco sus labios la bestia había vuelto, y yo realmente no podía quejarme.
Me levante de la cama con una sensación inquietante creciendo en mi estómago, abrí las ventanas en busca de aire y el olor del mar inundo inmediatamente mis sentidos, el día estaba especialmente claro, el sol brillaba tornando el cielo de un color naranja que opacaba un poco el color de las lunas sin embargo podía ver claramente a la negra que permanecía eternamente llena, debajo de ella las lunas roja y ámbar parecían dos piezas distantes de un rompecabezas y la plateada era apenas un pequeño arco en forma de uña, debajo de ellas se abría paso el mar n***o que separaba a la citadela de la ciudad rubí, hogar de los hijos de la luna roja, la citadela tenía un aspecto más oscuro y básico en comparación con la ciudad de rubí que era una ciudad llena de luces y lujos, la vanidad y la avaricia eran el sello distintivo de sus habitantes, "vales lo que tienes" era su emblema, sin embargo los hijos del castillo rojo parecían ser tan distintos, Blake era desinteresado y sin ataduras mientras que isabella se abría paso entre su comunidad como una despiadada y metódica guerrera, se había ganado el apodo de princesa roja, ya que cuando por fin sus instintos la vencieron y probo la sangre humana fue todo un desafío hacerla detenerse, montañas de cuerpos adornaron por un largo periodo su jardín, o al menos eso susurraban mis doncellas, pero finalmente algo la obligo a detenerse, eso o aprendió a ser más discreta al respecto, sospechaba que Blake tenía algo que ver con eso pero la verdad no podía importarme menos, controlar a la princesa era problema de Blake y en tres años más lo seria de góspel, mientras no estorbara en mi camino sus pasatiempos me tenían sin cuidado, el próximo año cumpliría 16 y por obligación debía entrar en la academia hierro y fuego, la academia era el equivalente a la educación superior solo las hijas de la luna ámbar ingresaban a los 15 años, el resto debía esperar hasta los 16, en la academia se enseñaba a cada especie todo lo necesario para su supervivencia así como historia de sus ancestros y las típicas excursiones a los otros reinos, durante dos años las especies obtienen materias base obligatorias y manejo de poderes, pero a partir de los 18 puedes escoger que rama deseas, podías ser académico, centinela, diplomático, explorador o sanador; lejos de la protección de su familia podría conocerla mejor y saber si la princesa me serviría como aliada en mis planes o por el contrario debía mantenerla al margen de ellos.
había pedido a Elizabeth mi doncella de confianza que me avisara si alguien pasaba el campo de fuerza del castillo para sacar a Blake por la puerta que guiaba al jardín trasero, sin embargo cuando un leve toque sonó en mi puerta, me sorprendió verla aun en su ropa de dormir con una carta en sus manos, su cara estaba pálida y cuando me entrego la carta supe de inmediato porque, el escudo del reino de cristal estaba impreso en la cadena que la sostenía, la mire tratando de contener mi inquietud, termine de abrir la puerta y mire en dirección a Blake
-sácalo de aquí- le ordene, ella asintió mientras yo me dirigía al estudio de mi tio bael con la carta aun en mis manos, podía escuchar a Blake bufar mientras Elizabeth lo sacaba de mi habitación, coloque la carta en la mesa y me senté despacio en la silla de mi tío ¿debería abrirla? Góspel aun no llegaba, y tampoco lo hacia gedrick o alguno de mis tios, ¿Dónde estaban todos?, góspel jamás me había dejado más de unas pocas horas sola y siempre en compañía de gedrick, era el único en el que confiaba ambos lo hacíamos pero ahora no había venido a dormir, no era propio de el últimamente nada lo era, suspire y voltee la carta, las palabras urgente estaban escritas en dorado y mi tensión creció, Desde que la energía oscura retrocedió lo suficiente como para notar la existencia de los otros reinos mi tio bael se encargó de explorarlos y con ayuda de las hijas de la luna ámbar logro desarrollar los portales con los que éramos capaces de viajar a todos los reinos, exploramos cada reino y formamos fuertes alianzas durante años, solo el reino de cristal era un misterio para nosotros pues era demasiado inestable para poder explorarlo con seguridad, las guerras eran constantes y crueles, el primer grupo de exploración jamás volvió a casa por lo que mi padre prohibió los viajes a ese reino, sin embargo hace 100 años el rey frey trajo finalmente la paz al reino de cristal mediante doctrinas y leyes rígidas y demandantes, creo un sistema patriarcal en el que las Deva de su especie solo cumplían el rol de dar vida y luego ser esclavizadas por el resto de su existencia por tener lo que ellos denominaban "la semilla de lilith", el rey argumentaba que todas las guerras habían sido causadas por las Deva quienes utilizaron su poder de seducción para lograr que los ángeles se confrontaran unos con otros, solo los ángeles podían tener puestos de poder por lo que las princesas devas eran sacrificadas, en un intento porque el poder permaneciera en manos de los ángeles. Con el tiempo el rey frey dejo de conformarse solo con tener el poder de su reino, él quería más, mucho más y sus soldados de hielo lo consiguieron todo para él, todo excepto mi reino y el reino turquesa que a pesar de no dejarlo gobernar tampoco son capaces de ponerse en su camino, nosotros apenas nos sosteníamos caían mas centinelas tratando de proteger a los nuestros en el reino de las mareas de los que éramos capaces de formar, los serafines eran eficientes y despiadados, jamás habíamos logrado probar que eran ellos quienes asesinaban y secuestraban a nuestros ciudadanos en unos juicios en los que mi reino no tenía potestad ni presencia, pero aun así no caíamos ante ellos, nuestros centinelas eran cada vez más eficientes y ahora la magia era nuestra ventaja, mi padre descarto usar a las hijas de la luna ámbar o a los hechiceros de sangre porque argumentaba que eran inestables y poco fiables, pero una sola mirada a paige me basto para empezar a cuestionar cada decisión de mi padre.