33. Como dos extraños POV Stella El viaje de regreso transcurre en silencio. Estamos sentados uno frente al otro en el avión privado, pero la distancia entre nosotros parece mucho mayor que el pasillo que nos separa. Magnus mantiene la mirada fija en su tablet, concentrado, inquebrantable. Atrás quedaron las ropas cómodas de Bali. Atrás quedó la piel salada, la arena en los pies, las risas sin protocolo. Ahora ha vuelto el traje oscuro. Impecable. Imponente. Cerrado hasta el cuello. Como si con esa oscuridad quisiera borrar los días que pasamos en la playa. Como si quisiera borrar al Magnus más humano que me hizo el amor cada noche bajo la brisa del mar. Siento un nudo extraño en el pecho. Él percibe mi mirada. Siempre lo hace. Levanta los ojos de la pantalla y me observa con un

