Como todo lo bueno en la vida tiene que acabar, las horas más hermosas e inolvidables para Anna estaban por terminar. Se encontraban de camino a su casa en el coche de Damien, ninguno decía nada pero era claro que ambos querían decirse muchas cosas. Habían acordado que él la dejaría a unas cuadras de distancia por las dudas que sus padres la vieran o si algún otro vecino lo hiciera y luego fuera con el chisme. Un poco la idea no le gustó a Damien pero no tuvo más opción que aceptar. Anna no podía dejar de pensar en que disfrutó tanto a su lado, se sintió por primera vez libre. Lo cierto fue que ni siquiera en el hospital se sintió de esa forma ya que allí él era su jefe y habían tenido un primer encuentro algo incómodo, pero ahora que lo conocía mejor de una manera más amistosa y más í

