—¿Aceptas por esposa a Katherine James para honrarla, amarla, respetarla, cuidarla y serle fiel hasta el último día de tu vida? —preguntó el padre cuando ambos estaban ante él. El hombre miró a Katherine y ella le sonrió. —Acepto —dijo sin titubear. Katherine mantuvo su sonrisa y la misma pregunta fue hacia ella. Lo que en un principio no era más que una terrible idea, algo impensable, se tornó en una realidad cuando el pasado regresó. —Acepto —dijo ella. El beso que selló ese matrimonio solo fue el comienzo de un mini infierno para él; para Randall Kogman. Seis meses atrás —Cásate conmigo —pidió el hombre cuando las lágrimas corrían por las mejillas de Katherine—. Si eso lo salva, casémonos. Katherine sorbió su nariz y se quitó el cabello de las mejillas. Eso era lo más lindo q

