Abbigail. Con mi quijada apoyada en su pecho desnudo, lo observo. Un ligero nudo se asienta en mi garganta, un sentimiento de nostalgia me invade y la verdad es que no tengo idea de cómo seguimos aún de pie. Amando hasta rabiar y con la intensidad quemando en llamaradas de pasión intensa. — ¿Por qué tienes esa mirada? — Su voz me hace mirarlo a los ojos, sin notar en qué momento ha despertado. — ¿Qué mirada? — Digo en algo un poco menos que un susurro. — No sé, hay algo diferente allí — aparta ligeramente un mechón de mi rostro, peinando con ternura en sus dedos. Inhalo una respiración y cierro mis ojos, dejándome invadir por él y al mismo tiempo por los recuerdos de anoche. La ropa en algún lugar de la habitación, al igual que un sinfín de sentimientos que abrumarían a cualquiera, pe

