Abbigail. — T-tú estás muerto — susurro con voz entrecortada, a punto de tener un ataque de pánico. Sin embargo, en medio del pánico me abro paso fuera de la oficina y me muevo directo al ascensor, necesitando salir de aquí, necesitando llegar a Luke, donde sea que esté. — Quien va a estar muerto es el chico rubio si no haces lo que te voy a decir, ¿me entiendes?... ¡¿Me entiendes?! — Grita cuando no le respondo. — Sí, sí, ¡sí! — Mi voz sale en un chillido ya dentro del ascensor y las lágrimas caen en la soledad de esa pequeña caja. Siento que me estoy derrumbando. Siento que esto es demasiado, demasiado para mí. No puedo. — Te quiero en una hora en la dirección que te voy a dar — dice —. Y pobre de este chico rubio si te atreves a traer a alguien o avisar a la policía. Un error, Ab

