Capítulo 20: Segundo golpe

3484 Words
Monique Mark Parr, abogado de poca monta que estudió hace ya varios años en una universidad pequeña y de poco renombre. En ningún lugar consta que se haya graduado, cosa que a nadie podría extrañarle, así que ni abogado realmente es. Pequeño detalle que poco le interesan a sus “clientes”. Por lo que pude averiguar suele meterse en negocios de dudosa procedencia y clientes aún más dudosos. Pareciera que hay gente que haga lo que haga, siempre termina en el lado oscuro del mundo, quizás hay cosas que no se pueden evitar. A diferencia del periodista, Mark parece haber tenido unas finanzas bastante buenas antes de enredarse con Robson, de repente porque siempre estuvo metido en otras fechorías, ganando dinero de forma ilícita desde hace varios años. Así que cuando pierda todo va a ser más doloroso, cosa que me parece justa. No hice una gran averiguación de en qué estaba metido antes, pero lo poco que vi era para que estuviera preso hace años. Honestamente, la justicia es lenta y ciega. Extorsiones, lavado de dinero y otras artimañas estaban en su larga lista. Claro que lo que a mí me había interesado era que él estuvo participante activamente en el desarrollo del Puerto South Kant, aquel conde el gusano infeliz de mi ex participó, con mi dinero, antes de que todo cayera. Y con ellos mi negocio y los ahorros de toda mi vida. Pero bueno, esa parte ya ustedes la saben. También saben que Mark tiene una amante, Lina una chica joven y exhuberante que constaté que no sabe que él está casado, pero, que, sin embargo, dudo que lo ame. Algo me dice que está por el dinero de él, lo verá como una inversión. Mientras pensaba en cómo vengarme de él tenía tres puntos muy importantes. El primero es que necesitaba obtener pruebas de su participación en el fraude y todavía mejor si me daba evidencia contra los demás del tope de mi lista. Lo segundo era que necesitaba que su esposa tuviera alguna compensación por la humillación y malos ratos que le estaba haciendo pasar este señor, y las penas que sin duda le ocasionará. La tercera era que él tenía que terminar acabado por completo. Sí está tras las rejas, mejor. Esta vez no trabajaría sola, sino que tendría una pequeña ayudita de una abogada de verdad. Sarah una gran amiga de Rita me estuvo asesorando e interpretaría bien su papel. Si todo salía bien… mañana Mark estaría a punto de acabarse, y en unas semanas… sería historia. Todo comenzó un día en que le llegó a Lina una promoción de un maravilloso día de spa en pareja en un lujoso hotel en el centro de la ciudad. ¿Por qué en ese hotel? Pues porque yo encontré una vacante para ser trabajar de encargada del sector a clientes especiales ahí. Tendrían una habitación con piscina, y un día entero con diferentes masajes, terapia, sauna etcétera; así como un buffet y bebidas exquisitas libre. La promoción existía, pero era para socios exclusivos, algo que nuestra querida Caro arregló con un pequeño movimiento de sus dedos en el teclado de su computadora. La oferta lucía extremadamente apetitosa para Lina, especialmente porque no la iba a pagar ella y en vista de que Mark y ella se solían encontrar algunos días específicos de la semana, justo coincidía con uno de los días en que iban a verse. Y así fue, en pocos días tenía el hotel una reservación a nombre de Mark Parr. Y el plan comenzó en marcha. Desde temprano estaba en el hotel en el sector de spa recibiendo las reservas del día de hoy. Yo había entrado en este trabajo gracias a mis credenciales y títulos falsos que me otorgó Caro e interpretaba bien mi papel. Yo sonreía amablemente mientras con un uniforme impecable de falda y chaqueta oscura, y un cartelito con el nombre de Rita, le mostraba al señor y a la señorita las instalaciones, les pedía dejar todas sus cosas en un lugar especial, con llave y cerrojo. Ahí mismo Caro podría acceder al celular de Mark, para sacar cualquier información que nos resultara importante. Caro solo tenía que actuar como un cliente más y acercarse a los lockers y ya el resto era un juego de niños para ella. Mark y Lina disfrutaban de su aromaterapia, masajes, aceites y piedras calientes mientras los trabajadores del spa le traían jugos, vinos y champaña y algunas comidas. El ambiente era muy húmedo, lleno de aromas relajantes, con música tranquila y francamente un lugar cómodo para estar. O al menos yo estaría, si no estuviera trabajando además de llevar mi plan de venganza. “Señorita ¿Desea algo más?” - pregunto mientras veo como Caro se levanta una rodaja de pepino de su ojo y me observa con una sonrisita. “Ummm… tendrá alguna merienda… algo así como ¿Una hamburguesa? ¿Quizás una malteada de chocolate?” - me dice con voz seria. Esta chica tiene gustos de niña de seis años. “Por supuesto señorita… veré que puedo hacer” - le digo sonriente. Y mientras busco la comida escucho como Mark y Lina se ríen como tontos y piden un poco de champaña y whiskey. Perfecto. Preparo una copa de champaña y un vaso de whiskey donde coloco una medicina que tiene un efecto con síntomas parecidos a los de un ataque al corazón, menos doloroso, pero que realmente es solo un dolor muscular en el pecho. El susto solamente haría su trabajo. Yo estoy tomando la hamburguesa, la malteada de chocolate e incluso agrego unas papas fritas ¿por qué no? Y cuando una de las chicas pasa le digo sutilmente que me ayude con las copas para la pareja de allá. Si si, esa de la chica joven con el hombre que pierde cabello. Mientras muy contenta llevo la comida de Caro quien se sienta como si tuviera cinco años y está haciendo camping. Cuando luego de unas risas escucho alguien que de repente da un grito y todos voltean al momento. Mark hace un drama como si se le hubiesen clavado una lanza en el pecho. Y ahí empieza el show. Lina se acerca a él tapándose con la bata del hotel mientras Mark escupe grita y se toma el pecho. Todos en el hotel tienen cara de pánico tipo “se nos murió este señor aquí” mientras varios empleados del hotel corren por todos lados llamando a emergencia o preguntando si hay un doctor. Yo corro a ver como ayudo, sin ayudar en nada. Cuando regreso Lina tiene cara de terror mientras una de las masajistas le da masajes en el pecho y le pide que tosa y de fondo observo a Caro comiendo su hamburguesa y remojando sus papás fritas en salsa de tomate, viendo todo como si estuviera en el cine. Yo le guiño el ojo y le hago saber que todo va como planeamos. A los pocos minutos están los paramédicos y yo les pregunto a qué hospital lo llevarán y será al Northwestern Penn Hospital, maravilloso justo donde trabaja Rita algunas veces en un cargo administrativo de relaciones públicas. Genial. Caro hará lo suyo y yo seguiré con mi rumbo al hospital. Mientras lo suben en el ambulancia Mark sigue gritando y llorando como si se muriera. No sé nada de medicina, pero si fuera realmente un infarto ya hubiese dejado este mundo hace rato. Yo hablo con el gerente del hotel y le digo que voy a ir al Hospital simplemente para chequear el estado del estimado cliente y evitar posibles demandas. Cuando dije la palabra clave demanda, me dejaron ir rápidamente. En lo que llegué al hospital ya habían revisado a Mark y estaba perfectamente, le dijeron que pudo ser cualquier cosa. Lo dejaron en una habitación grande y lujosa, supongo que basándose en lo él podría pagar. Yo veía desde afuera como Lina estaba a su lado tomando su mano con cariño y diciéndole palabras y sobrenombres empalagosos estilo “cariñito” “mi amor” “mi vida”... justo justo cuando entra Anita… la esposa de Mark, una mujer alta, de apariencia fuerte infundada en unos pantalones ajustados y una blusa blanca larga, cartera en mano y luciendo como toro en medio de una pista a punto de embestir. Quien vio el siguiente escenario: Mark en una camilla, con el cabello mojado de salir de la piscina, Lina con la bata del spa, en paños menores debajo, maquillada y divina, un olor a aceites de flores en ambos, ella tomándole la mano a Mark Parr que si no le dio un infarto antes, ahora si es probable que sucede. Al menos esta vez estaba en un Hospital. Su esposo, internado de emergencia, muy contento acompañado de una mujer jovencita. Era la receta para el desastre. Escuchaba desde donde estaba el toc toc que hacía sus zapatos mientras la veía parada en la puerta de la habitación, brazos estirados a los costados de su torso, los puños cerrados de la ira. “Anita… ¿Qué…qué haces aquí?” - pregunta él con los ojos que casi se le salen de las órbitas. “Mark… ¿Realmente me estás preguntando qué que hago aquí? ¡Yo soy tu estúpido contacto de emergencias! ¿Qué creías? ¿O a quién deberían llamar? ¡Soy tu esposa!” - dice Anita fúrica a los gritos que todo el hospital debe haberse enterado ahora. “¿Tu esposa? ¡Me dijiste que eras divorciado! - se separa Lina de Mark que ahora quedó entre dos aguas turbulentas y más perdido que en mar abierto. Anita mira con sospecha a Lina, pero sin duda su furia está enfocada a su esposo. “Con qué divorciado… pues eso serás ¡En los próximos días! ¡Sabía que me estabas engañando! ¡Lo sabía! ¡Pero creí en ti!” - grita la esposa como desesperada. Lina está roja sin saber qué hacer, de repente consciente de que está solo con una bata corta, con su amante, casado y su esposa presente. Empieza ella a hacer un drama. “Mark… ¿Cómo pudiste engañarme así?” - dice entre llantos. Algo me dice que lo que le duele es haber perdido tiempo con él. “Anita… no es lo que parece mi amor” - dice el desesperado. Lina se ofende y empieza a gritarle mientras Anita le grita aún más alto. “¿Ah no? Me llaman de emergencia diciendo que tuviste un infarto y me comentan que te sacaron de un spa ¿No se supone que estabas de viaje de trabajo? Y te veo aquí con ella, medio desnuda. Estabas acostándose con ella cuando te dio un ataque ¿De verdad me tengo que enterar así Mark? ¡Esto es exactamente lo que parece!” - sigue gritando Lina. Después de varios gritos Anita se acerca a la cama y empieza a golpearlo, y a darle con la cartera, más por rabia que por querer hacerle daño. “¡Tantos años juntos! ¡Tanto tiempo aguantándote, ayudándote, esperando que hicieras las cosas bien! ¿Y me engañas con esta?” - dice a los gritos mientras le propina golpes y las enfermeras tienen que llamar a seguridad para evitar que al paciente le hagan más daño. Lina llora en una esquina y tiene miedo de que Anita la golpee a ella y salga peor. Debe quererse morir en el acto. En minutos llega seguridad a separar a Anita del paciente , con bastante esfuerzo debo decir. Y cuando la sacan de la habitación aún gritaba groserías y maldiciendo a su esposo mientras hacía su acto de aparición Sarah. Mujer alta, rubia, de edad madura, hermosa e imponente. Es de esas mujeres que realmente saben lo que hacen y se les nota. “Señora Parr…entiendo lo que ha ocurrido, pero el Hospital no puede ocurrir este tipo de escándalos, necesitamos mantener el silencio y la paz para que los pacientes se recuperen” - le dice y Anita llora moquea y parece sentirse destrozada - “Sin embargo… también trabajo en un buffet con unos buenos especialistas en divorcios… con una carrera bastante prolífica en sacar lo mejor de esposos infieles, especialmente de aquellos con dinero… ¿Le interesaría acompañarme a mi oficina?” - le ofrece Sarah dándole la mano. Anita tiene el maquillaje rodado por su cara de tanto llorar, pero es una mujer valiente, se le nota. En segundos veo como toma una decisión importante, seguramente una de las más importantes de su vida. Reconozco esa mirada, ese brillo en la mirada de la venganza. No somos amigas, ni te conozco Anita… pero me haces sentir orgullosa. Cuando se van, sutilmente Sarah levanta el pulgar de su mano hacia mí y yo sonrío. Sip, mujeres ayudando a mujeres, pienso internamente. Ahora me toca actuar a mí, de nuevo. En el fondo veo a Lina llorar y reclamarle a Mark mientras lo deja en la camilla para salir de la habitación. Cuando lo veo en el cuarto ha quedado solo, sin esposa, sin amante y con la certeza de que las palabras de Anita serán verdad. Y con lo que espero que suceda en las próximas semanas…no habrá forma de que convenza a su esposa. Ver su cara de desesperación y como se desesperaba me dio placer, lo admito. Lina camina con vergüenza por el Hospital y yo le sonrío como si no supiera nada de lo que ha pasado. Ohhh Lina si supieras que sé más de lo que tú crees. “Señorita… ¿Desea que la lleve de nuevo al spa? Así podrá cambiarse y tomar sus cosas de regreso” - ella está llorando y moqueando pero asiente. Está roja y encorvada de su look así que cuando llegamos al taxi de vuelta al spa, parece relajarse un poco. “Temo que haya presenciado semejante escándalo… no sé qué pensará de mí” - dice ella para romper un poco el hielo. Yo no soy nadie, solo una simple trabajadora, pero una que fue testigo de una gran humillación - “Yo… creo que lo quería o al menos imaginaba algo con él… sabía que él no era un santo, pero bueno… algo es algo ¿no? Para no estar sola” - dice y Lina ahora se ve pequeña, una simple mujer a la que la vida seguro le ha dado varios golpes. Y este es uno más. “No tiene de que preocuparse señorita. Yo… lamentablemente… también tuve un novio que me engañaba, sé lo que usted podría estar sintiendo a la perfección” - le digo. Ella se incorpora en su asiento. “¿De verdad?” - pregunta y yo asiento. “Le puedo decir que va a ser muy doloroso por un tiempo… pero va mejorando” - confieso y es lo más honesto que he dicho a alguien en meses. Le estoy hablando de verdad de mi propia experiencia. De la verdadera Monique, la que fue engañada y de la que se aprovecharon. Lina se queda pensando de repente en mis palabras. “Tengo tristeza y a la vez… mucha rabia… quisiera hacérselas pagar, por mentirme, por hacerme creer que estaba para mi” - me confiesa de repente y yo sonrío internamente. “Pasé por algo así… yo quería venganza de mi ex” - admito y ella me observa admirada. “¿Y qué hizo?” - dice muy interesada. Yo hago como que lo pienso por un tiempo. “Mi ex tenía algunos secretos y los saqué a la luz…” - digo de forma tranquila. Veo como si en su cabeza ella pensara en esa idea, y se le ocurre una idea. “Secretos… secretos. ¿Y eso te ayudó a sentirte mejor?” - consulta. “Me hace sentir bien cuando hay justicia. Confío en que mi ex pronto estará tras las rejas. Toda la información es importante para alguien, la policía, periodistas… siempre hay alguien a quien le interesa alguna información que tengamos” - ella se queda viendo a la nada. Si Lina… eso que piensas. Ella de repente se sonríe y ohhhh por la Diosa misma… veo ese mismo brillo en la mirada. Tú también me harás sentir orgullosa, estoy segura. Cuando llegamos al spa la conmoción ya ha pasado y Lina se ve avergonzada tomando sus cosas. Caro ya no está por ningún lado e imagino que ya tomó todo lo que había en el teléfono de Mark Parr y debe haberse ido. O quizás está nadando en la piscina. Caro es el descaro hecho persona así que todo puede suceder. Esta noche nos daremos un festín Caro y yo. Cuando Lina está por irse yo le digo en un susurro. “Por cierto… el señor Parr dejó una cuenta abierta en el hotel. Digo… por si quiere comprar una tarjeta de regalo de varios miles de dólares para usar en el restaurante, spa o tiendas del hotel” - le digo y ella me sonríe casi a escondidas - “Ahhh y por cierto, es mejor estar sola que mal acompañada. Usted se merece algo mejor… todas las mujeres nos merecemos algo mejor” - le digo guiñándole un ojo y ella sale con la frente en alto del Hotel, con su tarjeta de regalo, espero que sea con un monto bien grande. A los días siguientes, solo por si acaso envío una nota falsa a uno de los periodistas del periódico que trabajaba James Gratham, el cual necesitaba limpiar su imagen y estaba de repente super interesados en el caso del puerto South Kant. Le envié un mail diciendo que en un lindo café de la ciudad solían reunirse los involucrados en el fraude del puerto… quizás ahí obtendría información. Cosa que no es verdad, pero justo en ese café trabaja Lina. Caro vio en su agenda virtual que él tenía agendado un día para ir, uno en el que tiene turno Lina… y si ese mismo día estaban hablando muy felizmente. Por cierto que ese mismo día en la mañana me confirmó Sarah que Anita introdujo la demanda de divorcio millonaria y tiene todas las de ganar. Mark ni ha salido de su casa y en cuanto salieron algunas pruebas de que estaba implicado en el fraude, huyó como una rata. A veces la vida te sorprende y cuanto. Esta vez para mi favor. Yo pensé que Lina sabría algo de los negocios sucios de Mark, pero no… el mismo Mark había dejado en casa de ella varias pruebas, físicas, firmas, documentos, archivos… y ella por despecho se las entregó al periodista interesado, casi sin saber qué era. Las pruebas hablaban de todos los destrozos que había hecho Warleggan, falsificando firmas, informes y aprobaciones, a pura conciencia. Y algo muy importante… por primera vez salía el nombre de Robson a relucir en este fraude. Fue una jugada maestra que ni yo ni Caro vimos venir. Cuando salió toda esta información fue lo suficientemente impactante para que Mark apareciera solito en la policía a entregarse, no por ser un buen ciudadano… si no pro que tendría miedo de que Robson lo eliminara de un solo tiro. Un hombre cobarde pero no estúpido. Prácticamente suplicó por cárcel preventiva, mientras a su vez Anita le quitaba la mitad de su dinero. Incluso dio parte a la caridad cuando se enteró de que era dinero sucio. Insisto estas mujeres me hacen sentir orgullosa. Además, habíamos sacado varios datos del teléfono de Mark, lo cual usaremos para el futuro como números de teléfonos, datos de cuentas bancarias, otros implicados, direcciones, entre otros. Esa noche Caro y yo celebramos por lo alto comimos y bebimos hasta quedarnos dormidas. Fue un excelente día. A la mañana siguiente tenía dos mensajes de textos, el primero era de Phil, donde me adjuntaba una foto de una portada del periódico que titulaba: Un abogado hacía el trabajo sucio de Warleggan. Y me escribía: Cada vez me sorprendes más trebolito, mi chica vengadora. Y me hacía reír. El segundo mensaje era de Baptiste al que vería muy pronto en el evento que me comentó. ¿Nos vemos mañana mon coeur? Deseo con todas mis fuerzas que sea ya mañana. Te extraño, te extraño muchísimo Yo también quiero que sea mañana. Quiero verlo, besarlo y decirle que sí que nuestra farsa puede ser real, que sería un arreglo extraño pero que sí. Si, si si mil veces sí. Puedo lidiar con mi venganza y tenerlo a él. Puedo tener todo, puedo ser una mujer que toma lo que le hace bien, que hace lo que tiene que hacer como Anita y Lina. Le respondo con una gran sonrisa. Nos vemos mañana francesito… tengo mucho por lo que celebrar.
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