Capítulo 15: Presentaciones

3862 Words
¿Quién imaginaría que un cumpleaños sería tan interesante? “¡Baptiste! ¡Viniste!” - me dice Greta contenta cuando me recibe - “Y trajiste un regalo…” - dice contenta viendo el paquete en mis manos. Rápidamente, procede a quitar el papel de regalo. “Bien sûr que oui” - (Claro que si) le digo sonriente. Cuando lo abre ella me mira sorprendida - “Digamos que es para que el pequeño Gustavo comience su colección” - le comento mientras ella observa el pequeño cuadro en sus manos. Es un pequeño paisaje de la ciudad. Hace años que no pinto algo así, tan poco abstracto. “Es hermoso… ¿De dónde vino la inspiración? Pensé que te estabas tomando un descanso” - me pregunta. Yo me encojo de hombros. “Cuando la musa de la inspiración llega hay que aprovecharla” - le digo y es verdad. Solo unos pocos días con ma muse y ya empecé a pintar. Ese paisaje de la ciudad es justo como lucia la ciudad vista desde ese punto en el balcón donde la vi en el evento. Aún la recuerdo ahí mismo… ma muse. Me provocaba robarla como Cupido a Psique. “Pues me alegro mucho. Pasa por favor, hay muchos conocidos..” - dice contenta y ahí mismo veo que es verdad, hay muchas personas de mi círculo social, en general amigos, no clientes fastidiosos. Realmente me hace sentir mejor. En el camino hacia el jardín los veo… la pareja feliz. Sabía que obviamente iban a estar aquí. El hermano de Greta, Taylor con Patricia… la chica de la que una vez me enamoré. Era mi alumna y ahora es una fotógrafa de renombre. Ella estaba perdidamente enamorada del hermano de Greta y bueno… están casados y tremendamente felices. Ellos ven el jardín, él la toma de la cintura con cariño mientras ella sujeta al pequeño Gustav. Patricia tiene el cabello suelto y un vestido ligero que le da espacio para mostrar un pequeño embarazo. Parece un momento tan íntimo y adorable que no quiero interrumpirlos. Taylor me observa y me saluda con la mano, Patricia sonríe al verme y me quedo así saludándolos de lejos. ¡Y pensar que Taylor no me caía tan bien! Realmente me alegra por ellos. Hace tiempo que me di cuenta de que ellos son el uno para el otro. Seguramente tendré que hacer un nuevo cuadro para el nuevo integrante de la familia Green. Si pensaba que iba a encontrar algunos otros conocidos, en segundos de recorrer la fiesta y saludar a otras personas, divisé a alguien que no pensé en ver aquí. Pero claro ¡Ella es amiga de Greta! Ma muse estaba revisando su celular en una esquina de la fiesta. Seguro que anda tramando algo, ella siempre parece estar en algún plan. Para variar, no tiene su usual ropa negra, sino que una falda de jean y una blusa de tono rojizo que deja al descubierto sus hombros bronceados. Es como una visión esta mujer, su cabello oscuro cae en su espalda como una capa. Parece una flor soñada. Les prometo que no pude evitarlo ni que quisiera, ni que hubiese colocado todas mis fuerzas. En cuanto la vi, fue como si una cinta estuviera unida entre mi cuerpo y él de ella, y se tensaba como si me jalara, como si estuviera enredada a sus huesos y yo no pudiera hacer otra cosa que ir a ella. Mon coeur no me había ni visto cuando estaba a pasos de ella y la llamaba. En segundos la envolvía en mis brazos, y antes de que ella pueda decir algo, me acerca más y coloco mis labios en los suyos. Atrapo su labio inferior entre los míos y siento que no respiro. Siento levemente como su pecho se apoya en el mío y como mi corazón late salvajemente. Mi mano va a su cuello para sostenerla, y su cabello acaricia mis nudillos, no quiero que se aleje de mí, no todavía. Ella me responde, como si por un segundo dudara, pero no puede evitarlo. El movimiento de sus labios es suave, acompasado y de tierno va pasando a ser más urgente. Su nariz roza la mía levemente y la delicadeza de su piel su olor a vainilla, su aliento cálido, todo me enciende. Siento sus manos en mi pecho para separarme, pero sus manos no me empujan sino que se quedan ahí sintiendo mi pecho y me vuelve loco. Coloco mis manos en su cintura y nuestro beso se desespera. Tomo todo de ella sin miramientos, siento que estuviera probando el postre más perfecto, su lengua suave, sus labios carnosos, su perfume que me desquicia y empiezo a acariciar su espalda, por dios… no quiero salir de aquí. Es como si hubiese encontrado una pequeña oportunidad y la tomé, con las manos abiertas, con desespero, como si el mundo se acaba ahora mismo y no pueda pensar en soltarla, en dejar de besarla. En el momento en que ella se separa, bastante en contra de mi voluntad, ella aún está con los ojos cerrados, como sumida en un pequeño hechizo. Estuve tentado a besarla de nuevo, pero ella se despierta, y la magia se rompe. “¡Baptiste! ¿Qué haces aquí?” - me pregunta con apariencia molesta, pero se ve agitada ¿Mi beso tendrá algún efecto en ella? “Pues Greta me invitó al cumpleaños del pequeño Gustav y te vi y me dije… mira donde está mon couer, la voy a saludar… y aquí estamos. Por cierto… qué niño más tranquilo, todo lo contrario a la madre…” - digo yo tratando de cambiar el tema. “¡Baptiste aquí no estamos aparentando ser novios!” - me susurra nerviosa y yo saco rápidamente una excusa. “Ahhh, perdón… fue mi error, no me debió haber llegado la notificación… pardonne-moi” - le digo aun pensando en ese beso. ¿Qué quieren que le diga? ¿Qué la vi ahí y no pude evitarlo? ¿Qué nada más deseaba en este mundo que besarla? Y dios sabe qué hubiese pasado si no me detenía ¡Estamos en una fiesta de pequeños! Repito, nunca pensé que la fiesta de un hijo de una amiga sería tan agradable. No me dio tiempo de sacar otro tema o siquiera pensar en besarla de nuevo cuando una chica pelirroja se le viene encima a mon coeur, gritando algo que ya a estas alturas no pensaba escuchar. El nombre de ma muse… las palabras y letras más soñadas que escuché. Monique. Monique. Monique. Mon coeur se llama Monique, y es un nombre francés ¿Podría ser más perfecto? Cuando la pelirroja se separa, que además está feliz como si hubiese visto un ángel, cosa que no se lo discuto, veo que ella…. Monique está nerviosa. Es obvio que no quería que yo supiese su nombre. “Ummmm…Monique… quel beau nom porte mon coeur” - susurro y su expresión es evidentemente molesta. No puedo evitar verla, se ve extremadamente seductora cuando está molesta. “Moniiii no me dijiste que venías con alguien” - señala la pelirroja con una sonrisa de oreja a oreja. Esta chica se ve contenta de ver a ma muse, y a la vez la ve con picardía. “¡No venimos juntos!” - dice ella con un tono de voz alto un poco nerviosa. De repente aparece una mujer rubia de cabello corto con una copa de champaña rosada en sus manos que nos mira a mí y a Monique con una sonrisa de satisfacción. “Eso mismo iba a decir yo” - dice la rubia que se ve que es de esas personas con las que no querrías meter la pata. Es evidente que la dueña de mis anhelos es profundamente querida y apreciada por estas lindas damas, así que creo que es mi deber presentarme y dar una buena presentación. “Madmoiselles… un placer conocerlas, soy Baptiste Katz…. Enchanté” - digo con una sonrisa y ellas sonríen felices lanzandole miradas pícaras a Monique que se va enrojeciendo bajo su piel dorada. No sabe ni qué hacer, se cruza de brazos, luego se peina el cabello, se acomoda la ropa mientras sus amigas intercambian miradas de forma divertida. Ambas se presentan con encanto, son Lorraine y Rita, unas mujeres preciosas y empiezan a conversar conmigo mientras Monique está enfurruñada a mi lado con el ceño fruncido y con actitud malcriada. “¿Y de dónde se conocen ustedes dos?” - pregunta la pelirroja con evidente actitud de querer sacarme información. Con que ma muse mantiene secretos inclusive para sus amigas. Interesante… debo decir que me siento menos mal por la actitud que tiene conmigo, tan hermética que no comparte nada. ¡Si ya es la segunda vez que la beso y ni sabía su nombre! “Ahh en un evento maravilloso… Monique lucía preciosa” - digo tomándole la mano y besándosela donde tiene la linda mariposa, pronunciando su nombre lentamente y de forma seductora. Si si… para que sepas que sé tu nombre secreto. Ella retira su mano, para mi decepción. “¡Monique no nos habías contado de este hombre tan encantador! ¡Con ese acento francés!” - dice la rubia también en complot para hacer poner nerviosa a Monique. Un hombre aparece interrumpiéndonos y no nos da chance a ninguno más hablar. “Bellisima, te dejo sola dos minutos..¡y ya estás diciéndole a otro hombre encantador! ¿Acaso que te hable en italiano ya no es suficiente tesoro?” - le dice de forma cariñosa a la rubia. Y waooo este hombre es alto e imponente. La rubia literalmente se derrite en sus brazos y el sonríe atrapándola contra su pecho, como si en sus brazos está lo más valioso en el mundo. “Mi amor… Monique nos estaba presentando un chico” - le dice ella con tono parental. Él se sorprende contento. “Ohhh no sabía que Moni tenía un nuevo novio” “¡No es mi novio!” - grita Monique con rabia. “¿Ah no? ¿Y qué es entonces?” - dice la pelirroja divertida, la que se llama Lorraine. “Ummm digamos que tenemos una especie de acuerdo…” - digo yo sorbiendo mi champaña. “Uuuuuuuu ¿y qué tipo de acuerdo?” - pregunta Rita y Monique se queda como congelada. “¿Un acuerdo… de tipo físico?” - pregunta Lorraine con picardía. Estas mujeres me agradan, si así son todas las amigas de mon coeur, me voy a divertir mucho. “¡Por supuesto que no!” - dice casi ofendida, pero se ve nerviosa, veo que tiene ganas de salir corriendo y se ve avergonzada ¿Avergonzada por qué? Según ella no somos nada… a menos que realmente yo causo algo en ella. “Ahhh, pero yo los acabo de ver besándose como dos adolescentes” - dice la rubia aun en los brazos del hombre alto de cabellera negra y ojos azules. “¿Besandooooose…?” - dice Lorraine contenta con los ojos bien abiertos. Pero nuestro divertido encuentro se viene interrumpido por Greta que viene de la nada a interferir en nuestra conversación. “¡Vamos vamos! Dejen de molestar a Moni que después no quiere venir a visitarnos!” “Juro que no estábamos haciendo anda, solo hablando” - le digo y las otras amigas sonríen. “Te dije Baptiste que no te metieras con Moni” - me dice regañándome y se la lleva abrazada. Antes de irse Monique me da una mirada de “me las pagarás” y yo le pagaría lo que ella quisiera. El resto de la tarde me quedo hablando con los amigos de Monique que son extremadamente interesantes. Lorraine y Rita trabajan juntas, ambas están casadas y sus esposos son muy agradables, por horas nos reímos, me cuentan cosas de Monique, pequeños detalles sin querer, como que ella cocina delicioso, cosas que tiene sentido; que no suele venir a estos eventos, pero que antes eran inseparables, que estudiaron juntas, que tiene una familia algo compleja con muchos hermanos, que es una amiga encantadora, pero que saben que ella necesita su espacio ahora. Aparece otra chica preciosa con un carisma increíble, se presenta como Dafne, y al igual que Rita es seguida por un hombre alto de cabello oscuro, muy parecido al otro. Ambos hombres me reconocen e incluso han comprado alguna de mis obras, lo cual me llena de orgullo. Todos tienen palabras de amor para Monique, Moni como le dicen por cariño. Pero por más que intento no me dicen nada más. No sé que pasó con ella, pero algo sucedió, aparece que no fue hace mucho tiempo. Ellas parecen tristes al pensar en el pasado reciente. No comentan tampoco qué hace ahora, en qué trabaja o a qué se podría deber los diversos planes que tiene, ni su secretismo. Todos parecen muy comprensivos en que ella necesita tiempo para sus cosas, sea lo que sea que esté haciendo. Igualmente, se muestran felices por mi acercamiento a ella. La buena noticia es que no hay menciones ni indicios de que ella está en alguna relación porque nadie menciona un novio o esposo, más bien pensaban que era yo ¡Ojalá! ¡Ya quisiera yo! En todo momento intento ver donde está ella, hablo, converso, me rio y tomo champaña, pero mis ojos la buscan. A veces la encuentro mientras habla con otras personas, el hermano de Greta, otra amiga con un niño y así. Cada vez que me encuentra observándola yo le sonrío y ella me lanza una mirada, que si las miradas mataran ya estuviera muerto y enterrado. Es raro verla en otro contexto, aquí pareciera estar fuera de control. Se ve ligera, contenta y a la vez, profundamente nerviosa como si tuviera algo escondido y fuera a aparecer públicamente. Evidentemente, tiene que ver conmigo aquí, ella cree que alguien va a venir a soltar algo que no debe ¿puede ser eso? ¿Como Lorraine diciendo su nombre? La realidad es que no quiero que se sienta así, menos por mí. Así que la dejo tranquila, dejo de buscarla con la mirada aunque eso me entristece. Por nada del mundo desearía dejar de verla. En pocas horas decido que debo ir a disculparme por meterme en sus asuntos y la busco con la mirada pero no está. Comienzo discretamente a preguntarle a sus amigas donde está y nadie parece saber. ¡Se fue! Es lo primero que pienso. ¡Necesito verla! No quiero perder esta oportunidad de verla de hablar con ella en otro entorno, antes de que se transforme en la Monique fría con un plan. Salgo casi corriendo del lugar, afortunadamente solo hay una salida y a pocos pasos la veo caminando rápido bajando unas escaleras. Pienso en gritarle, pero justo cuando iba a decirle algo veo que da un paso en falso y pareciera que su tobillo se dobla y suelta un grito entre dientes. ¡Se ha lastimado! ¡Por dios! ¡Ya voy en camino! Ella se sienta con cuidado en las escaleras y revisa su pie. “¡Mon coeur!” - le grito desesperado bajando las escaleras de dos en dos y ella voltea a verme con cara de molestia de nuevo, como pensando en que justamente estaba yo aquí en este momento ¡Qué coincidencia del destino! “Monique ¿Estás bien? ¿Te duele?” - le pregunto ya agachado a sus pies observando su tobillo. “Si si… estoy bien, solo fue una pequeña torcedura y…” - me dice intentando pararse de nuevo, pero es evidente que le duele, hace una pequeña mueca de dolor. “Shh shhh calme mon coeur… puede ser una lesión… ¿me permites?” - le pregunto antes de colocar mi mano en su pie. Ella asiente y me parece que es porque no tiene más opción. Yo coloco mi mano en su tobillo y… por todos los cielos ¿Su piel podría ser más suave? Me hace pensar si es suave en todas partes. Cerca y a disposición están sus piernas torneadas y hermosas sobresaliendo de su falda y casi sudo frío de la tentación. Le retiro su sandalia y observo su pie. Presiono en algunas partes, pero ella no parece tener dolor. “Creo que no es nada grave, peor sería mejor que vayas a tu casa. ¿Trajiste tu auto?” - le pregunto, pero ella niega con la cabeza. “¿Puedo llevarte?” - le digo. Ella se queda pensando por un momento. Es obvio que no quiere que sepa donde vivo. “Está bien… puede ser a la casa de una amiga” - dice finalmente nerviosa aún. Al menos es una amiga y no un amigo. “Parfait” - (perfecto) le digo simplemente y sin esperar respuesta de ella coloco una mano detrás de su rodilla y otra en su espalda y la alzo. “¿Pero qué…?” - exclama ella cuando está en mis brazos. “Es mejor que no camines ma muse… podrías esforzar tu pie” - le digo viéndola tan cera. Otra vez tenemos ese tipo de momentos en donde nos quedamos absortos viéndonos. Ella ve mi rostro tan cerca y yo no puedo dejar de detallarla. Pensé que iba a estar incómoda en mis brazos, pero ella está como pez en el agua, y mucho más importante, no hace ademán de querer bajarse ni luchar. Se queda ahí viéndome, dejándose cargar por mí como si fuera lo más natural del mundo. Después de un momento largo de estar ahí parado viéndola en mis brazos como un estúpido, me dispongo a ir en mi auto. Su cabello delicado y sedoso acaricia mis manos y golpea tras su espalda. “Qué fuerte eres…” - me dice casi hipnotizada viéndome mientras la sigo sosteniendo y abro la puerta del auto. La coloco en el puesto de al lado del conductor mientras la deposito en el asiento con delicadeza. Le coloco el cinturón de seguridad y la tengo tan cerca que literalmente le digo a mis manos que por favor se concentren en su tarea aquí. Ella no deja de seguirme con la mirada. Cuando me siento en mi asiento ella me dice la dirección y es una de las zonas más lujosas de la ciudad. En todo el viaje no decimos mucho más. Yo coloco algo de música francesa y ella parece relajarse. Se ve preciosa a mi lado, solo le rezo al cielo de que me deje más tiempo a su lado. Ella combina perfectamente con todo, con mi auto, su piel con el cuero de los asientos y tengo la tentación de acariciar su rodilla en cada semáforo en la ruta que me hace detenerme. Me tengo que concentrar para manejar sin matarnos por mi facilidad en distraerme con ella. “¿Estás mejor?” - le pregunto y ella asiente con una media sonrisa. Cuando estamos por llegar ella le avisa a su amiga que va a ir para allá. Se llama Caro y me alegro conocer cada vez más de ella. En lo que llegamos yo la cargo de nuevo todo el trayecto desde el auto, la entrada, el ascensor hasta la puerta del departamento. Ella protesta, obviamente, pero en cada objeción que pone, menciona mi nombre con delicadeza y coloca sus manos en mi pecho para llamar la atención, y así no se puede, me tiene al borde de la locura ¿Ella sabrá lo que hace en mí? Ni por todo el oro del mundo la soltaría, sentir su cuerpo cerca de mí, cerca de mi pecho, sus manos sujetándose en mis hombros y en mi cuello, mis manos en su espalda y en sus piernas desnuda… no no no… de esto está hecho el paraíso. En todo el trayecto ella no deja de verme, a veces pareciera que observa mis rasgos, en otro la veo inspirar ¿mi perfume? Y la tensión es tan fuerte que si espero más tiempo no la voy a dejar en el departamento de su amiga y me la voy a llevar al mío. Luego de tocar el timbre un par de veces, de repente su amiga abre la puerta y nos ve sorprendida. Es una chica bajita de cabello corto n***o como si fuera una niña, pálida y con unas ropas negras. Parece adorable, pero en un rato me doy cuenta de que es de un carácter fuerte como el resto de sus amigas y ella misma “¿Qué sucede aquí?” - pregunta viéndome directamente. “Madmoiselle se cayó y yo la traje para que no forzara su pie?” - (señorita) digo yo y ella nos hace pasar con una expresión sorprendida. “¿Te cargo durante todo el camino?” - pregunta ella y Moni asiente mientras la dejo en un sofá de la sala. Ahí me detengo a ver y waoo este departamento es realmente lujoso, y eso que yo he visto lugares de ricachones. Esta chica Caro debe ser millonaria. “No fue nada… Monique no podía caminar. ¿Estás mejor mon coeur? ¿Te puedo ayudar en algo?” - le pregunto arredilándome en el suelo y viendo si su pie se ha inflamado o enrojecido pero nada, le doy un suave beso a su tobillo. Ella niega y me mira con pasión mientras la chica Caro está parada cerca de nosotros con los brazos cruzados viendo nuestra interacción. “Ahhhh eres el francés… ¿Baptiste?” - dice la chica con picardía Yo me presento y ella sonríe. “Se ve que soy bien conocido, me alegro” - le digo y ella sonríe levantando las cejas mientras mira a Monique - “Bien lo creo que va a necesitar es un poco de hielo en su pie y no apoyarlo mucho hasta mañana” - le digo a Caro y ella asiente. “Entendido” - dice haciendo como un saludo militar. Me dirijo ahora a Monique. “Cualquier cosa que necesites me llamas… tienes mi número. Ya sé cómo te llamas, tus amigas, donde vive tu amiga… no sé creo que ya podrías escribirme al celular ¿no?” - le digo y ella me mira sorprendida, sip… también se dio cuenta de que conozco mucho de ella. Me acerco a darle un beso en la frente y me voy sin muchas ganas de separarme de ella peor con la certeza de que está segura. Caro me acompaña a la salida y cuando estoy por irme ella me susurra. “Pss psss Baptiste…” - dice y yo volteo. “Ella es un poco terca, pero tú…. pareces ser un buen hombre…. persiste que algún día caerá” - me dice y me guiña el ojo para luego procede a cerrar la puerta. ¿Todas las amigas de Monique serán así? ¡Ya todas me caen bien! Y sí, obvio que persistiré.
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