Monique
La naturaleza puede ser cruel y en cualquier ambiente, hay depredadores por todas partes. En la sociedad, a las mujeres nos dicen el sexo débil, pero en la naturaleza, es bien sabido que las hembras suelen ser más poderosas, más fuertes que los machos y usualmente ellas deciden.
Antes yo pensaba que esto era un mero cuento, pero en pocos días había hecho mucho, entendía que tenía más poder del que creía. Tenía uno menos en mi lista, otro en vista, seguía reuniendo información y tenía dinero de mi trabajo con Baptiste. Los días iban y venían y, si… él me había cargado por mi torcedura en mi pie, pero el francés estaba en mis manos. Yo luchaba por no caer en las suyas, y era difícil, pero su interés en mí me tenía totalmente sorprendida. Recordaba su delicadeza y a la vez su fuerza. Él como me sentía segura en sus brazos, su olor, sus brazos, su pecho, su voz… luchaba con garras y dientes por no caer en su hechizo, pero a veces era imposible.
Desde que tomé la mala decisión de escribirle por mi número de teléfono, todos los días recibo un mensaje de él: me pregunta como estoy, si estoy descansando, si tomé algún calmante, y especialmente cuando volveremos a vernos. Lo peor es que ya nos hemos visto. Cuando mejoré varias veces estuve en su estudio, vi sus primeros borradores de pinturas, me explicó de su proceso. Sus pinturas ahora son más figurativas, menos abstractas, al parecer está dedicando su nueva colección a una serie de paisajes de la ciudad, especialmente de noche.
Son realmente bellas, aunque trato de mantenerlo a raya de que no se le suba a la cabeza. ¿En qué lo estoy ayudando? No tengo idea, solo hablo con él, me cuenta qué quiere hacer, de su vida, poco de la mía, qué nos hace sentir ciertas imágenes y debo decir… es bastante placentero. Al menos él no ha intentado acercarse más a mí ni besarme como un desquiciado como en el cumpleaños pasado.
Los fines de semana o especialmente en la noche, me manda fotos de las obras que ha terminado, ideas, o fotos que encuentra. Y cuando testarudamente no le respondo, me deja audios contándome de cualquier cosa, esos que sabe bien que no los voy a dejar de oír… es que solo su acento me hace sentir bien, su voz gruesa la forma en que pronuncia todo como si fueran los más sutiles susurros. No se lo reconozco, pero sabe que escucharlo me enloquece. Aunque él debe saberlo.
Dicen que somos el sexo débil, pero además del millonario artista, Phil también me acosa con mensajes, llamadas y audios. Me manda información que encuentra de nuestros objetivos, noticias, o simples cosas que vio y le recordaron a mí. Algunas veces hasta me manda fotos de él, tomando un poco de whiskey y guiñándome el ojo. No sé que pretenden estos hombres. Quien disfruta de todo esto es Caro quien dice que tengo un pequeño pero importante grupo de fan. Lo peor, es que no debería estar interesada en ninguno de ellos.
Mientras estoy un poco atascada en mi siguiente paso, procedo a ver algunas otras alternativas. Mark Parr tiene una amante, lo sé y evidentemente la idea es que su esposa, la pobre Anita, se dé cuenta de ello. No era mi idea hacerla sufrir, todo lo contrario, ninguna mujer aquí debería salir perjudicada ¿Pero como hacerlo? Tenía que armar un buen plan, y se me estaba dificultando. Así que procedí a recaudar información, por otra parte, hacer mis rondas habituales. Es como en un examen, si no te sabes una pregunta, continúas con la siguiente hasta que la inspiración llegue, pero no perder tiempo. Siempre continuar.
Entre el cumpleaños de Gustav, Baptiste con sus sesiones y la persecución del periodista y el abogado, había descuidado monitorear los pesos pesados. Porque si el abogado, el periodista, el equipo de geógrafos eran malos y habían sido dañinos, vamos a decir que eran efectos colaterales. El verdadero problema era Robson, Warleggan, Charlotte… Felipe. Ellos eran los principales. Y cuando quieres acabar con un enemigo, tienes que estudiarlo, conocerlo, entender todas sus partes. Pero más que todo estar atento a que no haya cambios, a que de un paso del que tú no sepas.
Por ello estaba aquí en donde sería mi golpe final, el casino de Robson. Aquí fue donde el gusano infeliz de mi novio perdió el dinero, mi dinero, donde hizo transacciones que no debía, donde apostó, donde invirtió con quien y donde no debía. Para mí este lugar era un nido de ratas, pero como dije, tenía que estar aquí, conocer a las ratas para destruirlas.
Desde hace días estoy intentando ingresar en un lugar que es particularmente exclusivo del casino, uno donde van realmente los millonarios, una especie de zona VIP. Obviamente como una mera y vulgar ciudadana no puedo entrar y lo que es peor, suelen pedir identificación para acceder. Por lo que desde hace ya mucho tiempo empecé a trabajar de mesera en el casino. Quizás como una mera empleada pueda acceder, se necesitan empleados en todas las áreas ¿verdad? Mi jefe era bastante bueno, solía cuidar a sus chicas, pero por más veces que le pedí ese pequeño ascenso, argumentando que ahí las propinas eran mejores, aún no me dejó entrar. No sé por qué. Quizás me está protegiendo, no lo sé. Con certeza los hombres ahí no son ni buenos, ni amables, ni respetuosos.
Así que aquí estaba yo con mi uniforme de camisa blanca abotonada y una falda negra con medias transparentes negras, mi cabello atado, una bandeja entregando las bebidas pedidas, pero con mi mirada en esa puerta que se abre y se cierra, con cortinas pesadas y un tipo en la entrada que mide dos metros de alto por dos de ancho. Piensa Moni, piensa como vas a entrar aquí...
“Ummm esto no fue lo que pedí, pero no me quejo” - escucho una voz decir y cuando sale de la mismísima puerta que veo me asombro, pero coloco la mejor cara de póquer que puedo poner. Phil Heller está saliendo del área exclusiva y se asoma viéndome directamente de arriba a abajo. Viéndome más de lo que debería con una sonrisita de satisfacción.
“¡Hey tú! ¡Si tu… la mesera linda de cabello n***o! ¿Puedes traerme una buena bebida?” - dice señalándome. Yo asiento con la cabeza y voy a pedir una bebida para él. Un whiskey obviamente.
Cuando voy a la puerta del área exclusiva con mi bandeja con el trago, el hombre inmenso me deja pasar, supongo que Phil le debe haber dicho algo. Él área es como una más del casino, pero mucho más fastuosa y menos concurrida. No están los borrachos de siempre, ni los señores jubilados, las señoras divertidas o los adolescentes aburridos. Aquí en este espacio se exuda poder y dinero. Muchos tienen tabacos, cigarros, veo en varias manos anillos de oro, relojes caros, las mujeres con zapatos y carteras de diseñador, el sonido de aplauso de los ganadores en los diversos juegos y nadie pelea. Aquí se pierde el dinero y a nadie le importa. Supongo que debe haber muchas más áreas, pero en un espacio de muebles forrados en cuero, veo a mi supuesto aliado.
“Por aquí señorita…” - me indica el asiento a su lado, palmeando el cuero con toquecitos de su mano. Yo me inclino para darle la bebida y él me da una sonrisa provocativa - “¿Por qué no te sientas un rato?”
“Mi jefe puede reclamar…” - digo peor inmediatamente él le hace una seña a los de seguridad del casino y con un breve llamado desde el micrófono en su oídio, supongo que está todo resuelto porque el de seguridad asiente y todos seguimos como si nada. Así que me siento cerca de él y no podría estar más complacido.
“¿Cómo supiste que…?” - empiezo a preguntar.
“Ahh sh sh shh… no me subestimes querida aliada. Sé que debes venir aquí frecuentemente, es lo que yo haría. Y…sé que es difícil entrar a esta zona, donde están tooodas tus víctimas. Así que… aproveché de darte una mano. Lo que quiero decir es que no eres la única buena observadora y que sabes cosas. Por ejemplo, yo ya ni pregunto como sabes que este es el exacto whiskey que tomo” - dice sonriendo.
“Gracias” - digo simplemente.
“Por supuesto… que no es gratis. Nada es gratis en esta vida” - agrega.
“Me lo imaginaba” - digo con la mejor sonrisa que puedo. No me gusta estar en sus manos, pero como ya dije no somos el sexo débil, siempre hay una forma de no caer en los depredadores.
“Una cena… es todo lo que pido”- dice y me sorprende, pero creo que lo escondo bien.
“Una comida tu y yo” - recalco, es importante tener las ideas claras.
“Una comida, postre, quizás champaña, una conversación agradable, por lo menos dos o tres horas… tú con un lindo vestido, maquillaje… preciosa para mí” - dice mirándome a los labios de forma seductora.
“Todo excepto la champaña, no bebo” - agrego sutilmente. Nada como estar en todos los sentidos, más con depredadores cerca.
“Haces bien. Una pregunta importante… ¿Tu querido noviecito te dejará? O ¿quieres que le pida permiso?” - pregunta haciendo una falsa expresión de preocupación.
“Baptiste no debe saberlo” - le digo firme y es obvio que mi respuesta le agrada.
“Perfecto… ahora, tenemos que improvisar” - me dice y me susurra al oído, moviendo mi cabello detrás de la oreja- “El de seguridad nos ve, tenemos que aparentar” - dice quedándose cerca de mi mejilla más de lo necesario.
“¿Qué sugieres?” - digo tragando saliva fuertemente.
“Ummm ¿jugar? Contigo a mi lado por supuesto. Quizás así podamos ver a tus pobres víctimas” - sugiere y lleva su mano a mi cabello, desandándolo. Luego se acerca y abre el primer botón de mi camisa, y esconde el cuello hacia dentro, las puntas de sus dedos rozan mi piel y me engañaría si digo que no siento un ligero estremecimiento en mi cuerpo.
“Ahora si… mucho mejor” - dice viéndome, supongo que ahora luzco menos como una mesera. Él se levanta y me da su mano - “¿Vamos?” - dice y en cuando me levanto su mano está en mi cintura guiándome como si yo fuera su muñequita.
Nos paramos en varios juegos donde él gasta una cantidad ridícula de dinero, varios de mis sueldos de varios meses en segundos. Particularmente parece gustarle la ruleta. Yo sonrío como chica tonta mientras él acaricia mi cabello y básicamente no me suelta. No va más allá, peor demuestra a todos que está conmigo. De repente el número que elige cae sorpresivamente y su inversión se ve duplicada, realmente es un gran triunfo.
“Parece que me das suerte… ¿será que eres mi amuleto de la suerte?” - me susurra al oído y coloca sus labios suavemente en la unión de mi oreja con mi quijada. Yo simulo una sonrisa - “¿Cómo te llamaré? A ver… ¿mi trébol de la suerte o mi pata de conejo?”
“Por favor pata de conejo no” - digo entre dientes.
“¿Conejita?” - pregunta él divertido.
“Oh no por favor no. Prefiero ser una pata” - digo y eso lo hace reír.
“Entonces serás mi trébol de la suerte” . dice contento en voz alta y me aprieta a él por la cintura plantándome un sonoro beso en la mejilla. Ya voy a quejarme cuando él me susurra - “Disimuladamente… en las mesas de billar” - me dice y yo uso mi cabello como cortina para ver de reojo.
Robson está ahí como si anda, hablando y tomándose un trago. Está tan cerca y a la vez tan lejos que siento mi sangre hervir. Pocas veces lo había visto, y nunca sin protección y tan calmado y relajado. Sabía que había dejado Dubai por un tiempo, pero solo verlo…Me provoca… me provoca ir a partirle la cara ¿pero y después? ¿Con qué sentido? Todo eso pasa rápidamente que ni me da tiempo a inspeccionar la zona.
“Mi trébol… ¿que te aprece si comemos algo? ¿Ummm? Para que no digan que no cuido a mi chica” - dice otra vez colocando la mano en mi cintura y me lleva a una zona de mesas, directamente frente a la zona de mesas de billar.
Pedimos algo de comer, pero todo es un teatro, el cual sabemos interpretar bien. Phil me toma las manos y da besos a mis nudillos y yo sonrío como una tonta.Él está sentado muy junto a mí, y estamos de perfil a Robson para no ser tan evidentes. Para cualquier persona seríamos simplemente una parejita comiéndose unas entradas que él pidió que de casualidad tocamos. Siento que el estómago se me revuelve.
“Esto es a lo que te enfrentas trebolito…¿Crees que puedes con esta gente?” - me pregunta él. Yo lo pienso detenidamente.
“Si… solo necesito información, accesos, un plan y tiempo” - él se me queda mirando fijamente - ¿Qué sucede?” - pregunto de repente.
“Creo que eres una mujer muy valiente” - dice serio.
“Soy una mujer con muy poco que perder” - afirmo.
“¿Y tu novio? ¿No temes perderlo en esta venganza que tienes?” - dice con un tono juguetón. Siempre vuelve al tema Baptiste. No me gusta que lo mencione.
“Baptiste… es especial. Nuestra relación es especial” - digo tratando de no sonar tan encantada solo de mencionarlo. Realmente el francés tiene un poder en mí que no me agrada.
“¿Le pediste mi cuadro?” - consulta.
“Estoy en eso, necesito tiempo” - declaró fríamente. Sé que es un tema que tengo que sacar con Baptiste, pero no puede ser las apuradas. Él asiente. De repente veo una figura rubia y conocida que pasa cerca de nosotros, pero que ni nos ve. Me acerco a Phil y hago un movimiento sutil de ojos y él capta rápidamente.
“Warleggan…” - dice entre dientes - “Tienen el descaro de reunirse juntos” - dice tratando de ocultar su molestia.
“Supongo que aquí no hay cámaras” - le digo y él asiente.
“Poco se muestra en eventos y reuniones, y gracias a dios porque creo que no podría evitar estamparle un puño en su cara… Y no sería en único” - dice y nos acercamos un poco más el uno al otro, bajando la voz. Tengo su cara muy cerca de la mía, un pequeño movimiento y me estaría tocando, besando, teniéndome más cerca de lo que debería.
“Cuéntame como vas con el abogado. Necesito distraerme” - dice y no sé si es por nuestra cercanía o por la presencia de Warleggan. Quizás por ambas.
“Estoy muy cerca. Mark tiene una amante y una esposa que sabe que anda en cosas turbias. Tengo su debilidad, pero estoy viendo como hacer que salga a la luz” - le susurro.
“Interesante… por eso intento evitar herir mujeres. Son realmente peligrosas” - dice. Yo levanto una ceja - “Juro que me comporto como un caballero” - dice levantando sus manos un poco en muestra de que es inocente.
“Creo que lo mejor para ir contra un abogado… es otro abogado, uno bueno preferiblemente” - dice y es un buen consejo.
“Quizás… quizás su esposa sepa algo. Sería bueno intentar por ahí. Ayudarla a tener un divorcio exitoso y… prospero” - digo y él sonríe.
“Me gusta como piensas” - luego añade rápidamente, acercándose a mi cuello- “Warleggan nos ve… él no te conoce, pero a mí si” - dice rozando sutilmente mi piel, yo siento como mi corazón se acelera. Y si el rubio nosmira distraidamente. Phil acaricia mi cabello y yo cierro los ojos por un momento. Esto se está volviendo muy íntimo, suficiente con que tenga ya un novio de mentira. Yo inclino mi cabeza hacia él, mientras Phil procede con sus pequeños besos en mi cuello.
“Hueles realmente delicioso. Juro que me haces cosas mi trébol…” - me susurra deliciosamente, enviando una ola de electricidad pro mi cuerpo… hasta que veo algo que me hace quedarme quieta de repente, colocando mi mano en su hombro, no para acercarlo, no para alejarlo, sino simplemente para sostenerme.
“¿Qué sucede?” - me susurra él de repente, con un tono preocupado. Se reincorpora y ve mi cara. Yo parezco casi congelada. Da una discreta ojeada y la ve.
“¿Esa es la aliada de Robson?” - pregunta y se me queda observando, esta vez aparta mi cabello no con otras intenciones, sino casi con ternura. Yo asiento y parpadeo varias veces como si no viera de forma correcta. Como dije, no somos el sexo débil, las mujeres a veces somos más poderosa de lo que creemos. Y ahí estaba una de mis más crueles contrincantes.
“Si… Charlotte Murray” - digo en voz queda.