Baptiste
Desde que llegué estaba aterradoramente nervioso. Por dios tenía días sin verla luego de besarla en mi departamento y de ser el pobre diablo más feliz del mundo. Una parte de mí quería lanzarme como desbocado a ella, hacer todo para enamorarla. La otra parte sabía que no estaba tratando con una mujer simple, una mujer como no conocí antes. No es que tuviera dudas ¡por favor no! Si en poco tiempo de conocerla ella había despertado en mi esperanzas que no había pensado volver a tener. Mi mente trabajaba rápidamente en soluciones, en ideas, en obras y mi creatividad estaba al límite. Ella era sin duda ma muse, no era un decir ni una idea para tenerla cerca. Yo realmente la necesitaba. Y mi corazón… era feliz como nunca fue.
Pero en cuanto la vi hoy llegar a la fiesta a la que la invité… entendí que ambas partes tenían razón. Monique me hacía vibrar de felicidad… pero además de eso, ella era plenamente consciente de lo que me hacía. Sabía el poder que tenía en mí y en como usarlo. Se movía como un felino a su presa y yo no podía quitar mis ojos de ella. Cada vez que me hablaba me dejaba con la garganta seca. Estaba tan nervioso de que no llegara, de que no me acompañara hoy… y ahora que la tenía al frente me sentía más nervioso aún.
Cuando se quitó el abrigo me di cuenta de que tenía una tarea terriblemente difícil por delante esta noche: estar con semejante tentación. Monique estaba vestida de oro y brillaba con luz propia. Juro que su luz me cegaba, y ella lo sabía perfectamente y en su mirada veía algo más, algo que no sabía descifrar. No podía hacerlo porque mi cerebro estaba embotado, observando a semejante diosa, tanta belleza mientras ella me veía mordiéndose los labios. Yo recuerdo como se sentían sus labios en los míos cuando la bese en el estudio. Ahora cada vez que paso por mi estudio, no puedo trabajar, solo me quedo sonriendo ahí, como un tonto en el medio del espacio.
Por supuesto que de solo dar dos pasos en la fiesta tenía que aparecer el imbécil de Phil soltando su encanto y palabrerías dulces. Felicitaba a mon coeur y le decía cosas que no entendía. Me molestaba más de lo que estaba dispuesto a admitir. Jamás me había pasado algo así ¡Jamais! Pero Phil Heller sacaba lo peor de mí. ¡Yo que era un hombre tan tranquilo, calmado y sonriente! Aquí estaba con ganas de golpear a este reverendo imbécil. ¿Un artista violento con ganas de golpear a otro? ¡No se había visto algo así! Soy un artista, no un matón de calle. Pero además… ¿Qué le iba a hacer? ¿Caerle a pinturas encima? Yo no podría pelear con él, porque además de todo, ella tiene un acuerdo con él. Uno del cual además no tengo ni una milésima parte de conocimiento.
No sé que me producía este señor solo de verlo, me provocaba desaparecerlo del mapa. ¿Es que tiene que estar en todo lo que estoy con ella en esta ciudad? ¿Acaso no tiene nada que hacer?. Debe ser por su actitud de que es el dueño del mundo. O por como me mira de forma burlona, especialmente cuando se acerca demasiado a ella, o cuando ella sonríe, voltea a mirarme y le encanta mi expresión. Odio profundamente verla cerca a ella, tocando su piel… lo detesto.
Lo que más me molesta es como la observa cuando nadie está atento a él, aunque yo cada vez que estoy con ella y él aparece en un lugar, no lo pierdo de vista. Puede meterse conmigo todo lo que quiera, buscar molestarme, meterse en mi cabeza, pedirme un cuadro que no le quiero dar… pero él la ve a ella como si fuera un objeto, una simple cosa. No me pasan desapercibidas la miradas que le da, como ve a su escote como pareciera desear estar a solas con ella y en su mente pensara todas las cosas que haría, con anticipación, mordiéndose el labio. Eso me hace ver rojo y querer separarla de él a toda costa.
Desafortunadamente, Monique parecía tener una especie de entendimiento con él, el cual ella clama que son puros negocios. No porque él fuera demasiado atractivo, brillante o el mejor hombre del mundo; sin embargo, lo necesitaba, para qué… no lo sé. Me repito… ella está conmigo. Ella quedó en tener una relación falsa conmigo solo para alejarlo. Eso es algo bueno, un punto que jamás debo olvidar. Finalmente, nos separamos de él y cuando coloco mi mano en su cintura y siento mis dedos presionando la deliciosa tela de su vestido, su perfume y el roce de sus cabellos… nada más me importa. Luego ella se disculpa y me da un suave beso que en un milisegundo… me hace olvidar de Phil, de la fiesta, del evento y de todo lo demás.
Camino con ella como si estuviera acompañado de un ángel y cuando alguien me pregunta por ella sonrío diciendo que es mi musa, la razón de porque estoy pintando de nuevo. Todos sonríen y yo la sostengo más a mi lado, presionando a mi costado, ella no se aleja sino todo lo contrario acerca su cuerpo al mío y yo… deliro de felicidad.
Claro que este no era un evento de puro placer, desafortunadamente. Era obvio que me iban a atacar posibles compradores, dueños de galerías, otros artistas, organizadores de eventos entre otros. Todos como cuervos sobre una nueva presa. No es algo que me haya molestado particularmente antes, pero ahora solo quería estar con ella. Monique sin molestarse me da espacio y veo como varios me arrastran lejos de ella, hasta no poder verla. Demonios, que ganas de salir de aquí. Los dueños de Million me enseñan el nuevo espacio, toda la capacidad, detalles de organización, iluminación y tooooodos sus grandiosos planes para este centro de exposiciones.
Yo coloco la mejor sonrisa que puedo y digo oui oui oui a todo cuando tengo la cabeza y el alma puesta en ella. Finalmente, les digo que la semana que viene vendría específicamente a ver todo en más detalle y a la luz del día y reparto tarjetas a los demás para que contacten a mi equipo y agendemos nuevas reuniones. Solo quiero salir de aquí. Pobre Zoe… va a ser atormentada con decenas de llamadas. Me odiará seguro, pero le diré que no tenía otra forma.
Cuando regreso a la fiesta mon amour no está ¡Maldición! Espero que no se haya ido, busco desesperado entre la gente, casi estoy por buscar hasta en el baño cuando algo dorado y brillante llama mi atención… como una estrella de oro ella está a un lado de la pista, bailando con soltura. Parece una de esas esfinges egipcias, elegante y decorada en oro puro. Por todos los cielos y santos… me quedo segundos mirándola como si el cerebro se me hubiese desaparecido de repente. Estoy seguro de que se me derritió. Mis pies van solos hacia ella y entre la gente paso, rezando que nadie se le acerque. Ella está con los ojos cerrados moviéndose como si fuera una visión en medio del desierto, de forma suave como el viento, llevando el ritmo.
Cuando me coloco detrás de ella y coloco una mano en su vestido ella coloca la suya encima. Como si me conociera, como si supiera que soy yo. Me hace desvariar por lo más sagrado. Sus curvas se aprietan a mí y siento como se mueve conmigo y me hace pensar en todo lo que quiero hacerle, ninguna mujer me despertó tanto deseo, anhelo y apetito con solo un movimiento. Le susurro frases dulces en francés y ella inclina su cabeza. Somos un solo ente en movimiento, y yo ya ni sé que suena, ni me interesa.
Me atrevo a ir un poco más y juego con el borde de su vestido, levantando la tela y colocando mis dedos, paseándolos por sus muslos y la textura de su piel es un sueño. Paso mis manos por sus brazos hasta sus hombros. Mi boca se aventura a su hombro, a su cuello y la escucho gemir, su boca abierta dándome esos sonidos tan dulces que son mejor música que cualquier cosa que yo haya escuchado. Mi mano sigue subiendo por su muslo hasta que ella se voltea y me ve de frente. Si el alcohol no me había pegado, con todo este movimiento me sentía eufórico y borracho de deseo.
Ella me toma de la mano sacándonos de la pista y yo la sigo como un perrito perdido, toma un poco más de alcohol y yo también, no sé ni que es, vino, champaña, un trago afrutado, solo lo lanzo por mi garganta. Ella me atrae hacia su cuerpo y coloca sus labios sobre los míos, un beso suave al inicio hasta que se torna completamente apasionado. No quiero detenerme por nada en el mundo. ¡Dios como extrañaba sus besos! Ahora me pregunto como pude vivir tantos días sin besarla. Amo el sabor de sus besos, como es suave pero determinada, pasional pero gentil al mismo tiempo. La forma en que ella me acaricia el cabello, mi piel expuesta, mi cuello, toma mi espalda por encima de mi camisa… es el beso más sexy que tuve en mi vida.
Yo acaricio su cabello, colocando mi mano en la base de su cabeza para que no se separe de mí. Ella me besa y me hace sentir diferente, soy una hombre que nunca pensé ser cuando estoy con ella, pero cuando Monique me besa… es otro mundo. Como si hiciera florecer algo dentro de mí, algo poderoso y a la vez frágil que no sabía que existía. Mejor dicho que no recordaba que existía, porque este sentimiento existe desde hace mucho tiempo, nació solo para ella, solo que estaba dormido y de repente vuelve a despertarse, sacudiendo mi mundo. Es como estar al borde del precipicio.
Ella interrumpe el beso, mirándome a los ojos peligrosamente cerca. Casi puedo sentir el sabor de sus labios en los míos. Mi corazón pide más y yo solo quiero verla, cerciorarme de que estamos en esto de nuevo. ¿Qué nos deparará el futuro? Ella me observa por un par de segundos ¿me pregunto qué pasará por su cabeza? Pero ella me dice de forma sugerente.
"¿Nos vamos a otro lado?" - por todo los cielos más sagrados del universo pienso mientras la veo y sin pensar ahora yo la llevo por un pasillo, fuera del restaurante. Hay un jardín pequeño, suele estar solo y por dios es lo único que necesito. No sé si se refería a esto, pero solo quería poder besarla y tocarla en un espacio más privado. No quería que nadie la viera como yo la veo, no quería que nadie viera como ella me besaba. Ella era como una obra de arte si, pero una que no quiero compartir. Menos con Phil cerca. No quería que nadie interrumpiera el beso que le quería dar.
A mon coeur no parece importarle porque en lo que llegamos ella no ve si estamos en un jardín, en un centro comercial o en una alcantarilla, ella solo me pone contra la pared y continua el beso como si nada hubiese pasado. Por supuesto que yo respondo su beso, rindiéndome completamente ante sus labios. Yo la tomo por la cintura, jalándola contra mí, y ella me besa de nuevo esta vez más fuerte, más necesitado, más insistente. Yo contento dejo que ella lleve el ritmo, la intensidad, lo que quiera, yo solo canto al ritmo que ella me toque. Definitivamente, no quiere detenerse y francamente, yo tampoco. Su lengua es insistente y sus labios no se despegan de mí por un segundo.
Una de sus manos está en mi cabello, la otra sobre mi pecho, pasando sus manos por la tela de mi camisa, haciendo mi corazón rugir. Yo tengo mis manos en varios lugares, paseando por todas aportes, tomando todo lo que puedo, sintiendo la hermosa textura de su vestido, sus brazos, su cintura, enredando mis dedos en su cabello, acariciando sus pómulos, su cuello bordeando con mis dedos su escote. Pareciera que no puedo cansarme, en mi misión de tocarla y obtener más de ella.
Estamos en ese hermoso instante juntos. Toda la delicada belleza de esta mujer demanda que yo la saboree y atesore. Cada beso, cada toque, cada expresión es un regalo del que yo podría ser devoto eternamente. No sé cuantos minutos estuvimos así, podrían ser horas, honestamente ni tengo idea desde que perdí la noción de tiempo y espacio cuando ella me sigue besando.
“Mon coeur… mi preciosa Monique” - le digo mientras beso su cuello de nuevo y succiono dejando pequeñas marcas. Me enloquece que mañana vea su piel y sepa que yo la besé de forma tan desesperada. Ella coloca sus manos en mi camisa y la saca de mi pantalón y siento sus manos en la piel de mi espalda y envía una deliciosa sensación por todo mi cuerpo. De un solo movimiento cambio nuestra posición y la tengo ahora contra la pared.
Pareciera que en ese beso coloco todas las ganas que tenía de estar cerca de ella, como si estuvieran contenidas durante días en ese beso. Su boca recorre la mía con hambre y la sujeto por la cintura, siento sus manos en mi espalda y yo la aprieto contra mí. Yo recorro su espalda desnuda con mis manos mientras ella se toma el tiempo en mis labios, jugando, mordiendo, recorriéndome con su lengua. Siento algo delicioso en mi estómago, cuando ahora sus manos van por mi pecho y pareciera que mi piel arde a su toque. Yo respondo con locura y me siento estremecer cuando ella me susurra al oído.
“Si quiero… quiero todas las oportunidades contigo” - dice y yo vuelvo a verla, mi respiración está tan acelerada que parece que recorrí un maratón. Su mirada es brillante y sus ojos arden con un fuego interior implacable.
“Oh mon coeur… me haces tan feliz” - le digo y estoy extasiado - “¿No te alejarás de mí?” - pregunto y ella me acaricia por sobre mi camisa y luego niega con la cabeza - “¿Me dejarás entrar en tu vida?” - ella asiente y se inclina para besarme en el cuello. Por dios.
“¿Me contarás de tus… planes?” - pregunto y ella me mira con duda - “Prometo que no tiene que ser todo… solo quiero ayudarte, como tú me has ayudado… no sabes cuanto” - le digo tomando su cara, viéndola a los ojos, tratando de entender el idioma que hablan sus ojos hermosos. Ella parece dudar un rato más pero asiente.
“Poco a poco…” - dice y yo asiento y ella me acaricia más y me voy a volver loco. De repente parece marearse un poco y yo la sujeto.
“Parece que tendremos que retomar esta conversación en otro momento… tomamos más de lo que debimos” - le digo yo y ella no parece feliz.
“Baptiste no… yo” - pero yo le sonrío y tomo su cara - “Mon coeur está borracha, y jamás me aprovecharía así de ti” - le digo y ella refunfuña como una niña.
“No es aprovechamiento si yo quiero… ¿Qué pasa si yo quiero aprovecharme de ti?” - dice sonriente. Si definitivamente borracha. Yo me río y de un solo movimiento la cargo en mis brazos. Ella suelta un pequeño grito y sin duda se debe haber mareado más. Se queja, pero luego se acomoda en mis brazos, su cabeza apoyada cerca de mi hombro, echando sus brazos al rededor de mi cuello.
Casi como un malabarista voy a buscar nuestros abrigos y paro el primer taxi que veo. Cuando nos sentamos en el asiento la recuesto cerca de mí y ella queda profundamente dormida. Yo me deleito viéndola e imagino, como un tonto enamorado, en como sería despertarme y verla así. Minutos después estoy en la puerta de la casa de su amiga, cuando esta me abre se me queda viendo y la ve a ella dormida. Caro se ve diminuta pero feroz. Me ve con reproche.
“Monique tomó un poco de alcohol” - le hago señas de disculpas, encogiéndome de hombros.
“¿Será que algún día vendrás sin traerla cargada? ¡Primero herida, ahora inconsciente!” - dice en tono regañón, pero me deja entrar y me indica un cuarto. El espacio está hermosamente decorado, pero sin duda no hay muchas cosas, es obvio que mon coeur no vive aquí, no tiene su estilo. Yo la acuesto sobre la cama, le quito con cuidado sus zapatos, acariciando sus pies y la arropo. Ella está totalmente rendida. Aparto el cabello de su cara y la observo. Mi mano se aventura siguiendo el perfil de sus curvas, su cintura su cadera y ella hace un sonido de satisfacción. No sé en qué mágico mundo o que milagrosos sucesos la trajeron a mí, ni tampoco las razones pro la que aceptó estar conmigo. Pero agradezco profundamente a ese destino.
“Baptiste…” - susurra ella en su sueño y yo la veo más embobado aún. Le doy un beso en la mejilla y acaricio sus labios con mi pulgar, sintiendo su suavidad, deseando tener esa boca siempre cerca de mí. Luego le susurro con cariño.
“Bonne nuit mon amour, rêve avec les anges, je rêverai avec toi” - (Buenas noches mi amor, sueña con los ángeles que yo soñaré contigo)