-¿Cómo te sientes? – sujete su mano. -Mejor.- sonrió con felicidad.- Tenia tantas ganas de ver tus bellos ojos por última vez.- dijo mi padre. -Me asustaste, pensé que te perdería.- comencé a llorar. -No llores Ivette, me está cargando la chingada pero aun pienso durar unos meses más. -¿Por qué ocultaste tu enfermedad? – pregunto Christian al entrar a su habitación. -No creí conveniente decirles. -Pues pensaste mal. Todos estamos muy preocupados por ti.- Chris se veía muy cansado. -Lo que deseo es morir y reunirme con mi amada Bianca. -No digas eso papá.- sujete su rostro entre mis manos.- Aun tienes que quedarte conmigo para que disfrutes de tus nietos. -Desde donde me encuentre podre verte y desearte lo mejor de esta vida. -Las cosas tienen que cambiar Filippo, te quedaras en l

