- No me malentiendas – aclaró Omar – Te agradezco lo que hiciste. Te lo digo desde el fondo de mi corazón… solo tú podías liberarme, pero… debí saber que enfrentar la magia negra tendría consecuencias para ti… Realmente no quería lastimarte, no valía la pena – Rosalynn le miró fijamente. Era difícil descifrar su expresión: muchos pensamientos y sentimientos se agitaban en su interior. - Yo sé lo que ella te hizo – dijo con voz ahogada. El rostro de Omar se tensó y se apartó como si tuviera una serpiente frente a sí. - ¿Cómo es que…? - - Tuviste visiones, ¿cierto? – Asintió. - Yo percibí las sensaciones, los aromas… - Esto es… - enterró sus dedos con fuerza en su cabeza. Quería tirarse de los cabellos – Me siento muy avergonzado… No quería que te enteraras… - No fue tu culp

