Observo confundida cuando, una chica alta y que tenía el cabello tan platinado que casi me ciega, entra en la casa de Deniel quitándose los tacones que llevaba y dejándolos en un rincón cualquiera, mientras se dirige hasta donde estábamos sentados. No puedo mentir y decir que esa situación no me estaba incomodando, todo lo que puedo pensar es en lo íntimos que deben ser para tal cosa, ya que incluso llamó "amor" al chico. Siento en mi interior a Luna gruñir exigiendo control. Maldición, no bastaba con tener que controlarme, aún tengo que lidiar con una loba enfurecida dentro de mí. ¡Genial! — ¿Qué crees que estás haciendo aquí, Valquiria? — ella ya estaba sentada en el sillón frente a mí y acaba de cruzar las piernas levantando aún más el diminuto vestido que llevaba. — No sabía que e

