El corazón de Elijah dio un vuelco, esas palabras resonando en su cabeza. Ella lo amaba. Él acarició su rostro, inclinándose la besó tan tiernamente que le hizo contener el aliento en la garganta. Nunca sus labios se habían movido tan suavemente contra los suyos, no había lujuria ni deseo alimentándolos, era un beso inocente pero lleno de pasión y emoción. Ella le correspondió el beso hasta que una molesta voz nasal los interrumpió. —¡Dios mío, qué asco! ¿Qué están haciendo ustedes dos? Scarlett se apartó mientras miraba a Keira parada allí con un hombre lobo muy corpulento que la sobrepasaba, sus ojos llenos de admiración mientras la observaba. —Somos compañeros —dijo Elijah con arrogancia—. Aunque ella no lo fuera, igual la haría mía. Keira tardó un momento en darse cuenta de l

