—¡Por favor, papá! ¡Por favor, no! La voz de un niño gritaba. Elijah frunció el ceño, ¿qué era esto? Miró a su alrededor; estaba en una especie de habitación, un garaje. Había herramientas y armas por los costados y una mesa con manchas de sangre seca en el centro. Su atención se centró en el hombre que reconoció, que estaba estrellando repetidamente la cabeza de un niño contra el suelo. La ira lo consumió mientras corría hacia él intentando agarrarlo, pero su mano pasó a través suyo. Lo intentó de nuevo, pero fue en vano, ¿era esto un sueño? Miró al niño, estaba cubierto de tanta sangre, sus pequeñas manos arañando la muñeca del monstruo. Elijah retrocedió, su corazón palpitando, la realización lo golpeó fuerte. Esto no era una pesadilla, era un recuerdo. El recuerdo de Scarle

