Al día siguiente, yo me levanté muy temprano, me cambié y baje a buscar algo de comida en la cocina. — Buenos días — Saludé a Viviano. Viviano me miró y sonrió un poco. — Buenos días — Respondió. Él seguito caminando, lo vi entrar a la oficina de mi hermano. Yo fui a la cocina y busque algo de comida, agarre un par de manzanas y emprendi mi camino a la oficina de mi hermano. toque la puerta y la preciosa voz de Viviano contesto. — pase — dijo él. Yo abrí la puerta y entre, él estaba solo sentado detrás del escenario. — ¿Te estás escondiendo de mi? — Le pregunté. — Voy a trabajar — Me contestó. Yo camine a él, aparte su silla y me arrodille, yo estaba prácticamente dentro del hueco del escritorio de mi hermano. — Ayer me dijiste que me ibas a enseñar a darte placer — Viviano son

