Viviano me llevo a un hotel, antes de entrar él me acomodo la bufanda, después soltó mi pelo y lo puso casi sobre mi rostro. — ¿No crees que esto es muy exagerado? — Le pregunté. — Mejor es prevenir, así que no te quejes — Me contestó. Yo asentí con la cabeza y ambos entramos al lobby del hotel. Después de pedir la habitación ambos fuimos al ascensor, yo mire de reojo a Viviano, el se veía bastante nervioso. — Cálmate — Le pedí. Viviano me miró y me sonrió un poco. — Me siento como un adolescente — Me dijo. Yo agarre su mano y me recosté en su brazo. — No te preocupes, esto saldrá muy bien — Le dije para tranquilizarlo. Las puertas del ascensor se abrió, Viviano y yo salimos y fuimos a nuestra habitación. — Siéntate en la cama — Le dije a Viviano. El obediente se sentó al borde

