Briana. Estoy nerviosa, miré de reojo si estoy presentable. Supongo que así. Respiro mi propio aliento y hago una mueca. Busco mi cartera y tomo un caramelo, es de menta. Solo espero que él no se fije en mí en este momento, estoy despeinada, ni siquiera me he lavado la cara. Si llega a darme un beso, se va a pinchar con mis labios. No me he afeitado el bigote. Quiero morirme, nunca imaginé que estaría en su cama. Bueno, otras veces sí lo he estado, siempre somos muy buenos amigos y nos encanta jugar de noche, ver películas. Pero esta vez es diferente. Veo algo distinto en la mirada de Esteban. En cuanto llega, pone una bandeja entre los dos y con una sonrisa, le digo: “Tú te estabas tardando", comenté divertida. Él se encoge de hombros y pregunta: “¿Me extrañabas?", preguntó. Yo resp

