“Victoria". Él asintió y agregó: “Hace 10 años que la conozco, siempre me ha parecido una mujer muy atractiva, y ahora que está divorciada, pues pensé que podrías ayudarme a estar con ella". Mi corazón entero gritaba que no, pero le respondí: “Claro, ella es mi amiga, obviamente". “Eres la mejor, sabía que podía contar contigo", comentó Esteban, dándome un beso en la mejilla. “Voy al baño", dije, y le di la espalda, tratando de ocultar las lágrimas que ya empezaban a brotar. Cierra la puerta del baño con cuidado y empecé a llorar. Me vi a mí misma en el espejo, una chica muy penosa, con los rizos cayéndome por la espalda, la nariz roja y las pecas salpicando todo mi rostro. Me miré de reojo, como si estuviera regañándome, pero no tenía nada que decir. Me lavé la cara y aquel sentimi

