—No puedo creerlo. ¿Estás seguro de esto? —murmuro atónita. —Los rumores son persistentes, Victoria. No estoy tratando de crear conflictos, pero creo que mereces saberlo —concluye. —¿Y cómo averiguaste todo esto? —quise saber preocupada. —Digamos que tengo algunas fuentes confiables que me dieron información. No quise hacerlo sin asegurarme de que fuera cierto. La noticia pesó sobre nosotros como una losa. Victoria estaba atrapada en un torbellino de emociones, mientras que Gabriel luchaba por encontrar las palabras adecuadas. La tensión en la cafetería era palpable, y una sombra se cernía sobre nuestra amistad. Por la tarde, después de la conversación tensa en la cafetería, Gabriel y yo decidimos reunirnos nuevamente para aclarar las cosas y entender mejor lo que estaba sucediendo. E

