Todo se me hace tan raro, dormir al lado de mi jefe medio desnudo con sus tatuajes al descubierto me incomoda, solo de pensarlo me excito y no debo de permitirlo, me siento muy atraída por él y es inevitable. Aunque ya habíamos dormido juntos en otra ocasión esta vez era diferente, no estábamos borrachos y no pensamos en lo que podría pasar, creo que de tanto moverme en la cama molesté a Max. - Emma ¿Qué te pasa? - Lo siento, te he despertado –le dije en modo de disculpa. - Creo que esta situación es algo incómoda para ti –se levanta de la cama, pero yo le cogí del brazo. - No, no de verdad, es que no puedo dormir. Quédate aquí por favor. - Ven, siéntate –nos sentamos. – Emma, solo es una noche, mañana nos marcharemos y esto no volverá a pasar.

