Había amanecido y las que antes eran calles oscuras ahora eran calles llega de personas haciendo ejercicio, otras yendo a trabajar con sus trajes y uniformes y otras solo paseaban con sus perros hablando tranquilamente con sus vecinos. No había descansado nada desde anoche, mis parpados empezaban a pesarme, mis piernas tampoco respondían al andar, solo quería tumbarme en una cama y no tener que preocuparme de nada, tenía que empezar a pensar en hacer algo o me moriría del asco. Me senté a un borde de la acera justo al frente de una cafetería llena de personas felices disfrutando su comida y hablando con sus familiares y amigos, parecía que no tuvieran ningún problema en sus vidas. Estaba tan absorta que no me di cuenta de que no había comido nada desde hacía tiempo y mi estómago empezaba a

