El despertador sonó a las cinco de la mañana, sentía que no podía levantarme de lo cansada que me sentía, empezaba a replantearme si de verdad quiero trabajar en este lugar, cinco minutos más en la cama es lo que necesito, bueno en realidad más de cinco minutos para saber quién soy y en donde me encuentro. Anoche preparé la ropa que me iba a poner hoy, un pantalón n***o de tela, una camisa blanca con una americana negra y mis tacones rojos, que además de ser preciosos son muy cómodos, después de la ducha mañanera me prepare y fui a la habitación de Daniel para darle un beso de despedida, ahora Tamy me hacía el favor de llevarle a la escuela todos los días. Hoy sí que me dispuse a ir en metro, no podía permitirme coger un taxi todos los días para ir a la oficina, en verdad no tardaba mucho

