**ANGELA** La hermana de Bianco. La chica de la que él hablaba con tanto dolor. Todo cobró un sentido siniestro y demoledor. Mi padre había protegido a Pietro, lo había encubierto mientras dejaba a esa chica en un estado vegetativo del que nunca despertaría. Ahora lo comprendía todo. Bianco no estaba loco, estaba ejecutando una justicia que mi familia le había negado. El video se repetía una y otra vez, las risas de mi primo rebotando en las paredes de mi prisión como si él estuviera allí mismo, riéndose de mi propio cautiverio. —No… yo no sabía… —Sollocé, ocultando el rostro entre mis manos atadas mientras el eco de los gritos de ella llenaba la habitación—. ¡Yo no sabía, Bianco! Pero la pantalla no respondía. Solo mostraba la prueba irrefutable de que mi apellido estaba manchado c

