-Me parece injusto abuelo! Porque debo casarme con alguien que ni siquiera conozco, además, para aceptar un matrimonio arreglado para pagar una deuda de familia, debe ser una mujer interesada y arribista.
- mira Octavio, soy tu abuelo y te amo, eres mi único heredero natural, tu primo en realidad solo lleva el apellido pero es hijo de otro hombre no de tu tío y realmente no puedo dejarle mi compañía ya que no está criado de manera adecuada, más allá de eso tú necesitas alguien que te apoye, y te de hijos, sé que ahora no lo entiendes pero nuestra elección es la mejor te aseguro que amaras a esa muchacha.
-No lo creo abuelo, pero si no tengo más remedio, lo hare, hare lo que tú digas.
-Gracias hijo sabía que podía confiar en ti.
-si eso y que no quiero que todo el esfuerzo que realice estos últimos cinco años sean en vano, mi primo es un hombre sin carácter y con muchos vicios.
-Bien dentro de tres días deberás estar en el registro civil para firmar los papeles del matrimonio, una cosa más, la muchacha tiene una hermanita de diez años, ella vivirá con ustedes.
-Si ?
-¿ y que más abuelo también traerá su perro y su nana?-dice molesto Octavio
-Es la única condición que puso la muchacha para contraer matrimonio.
-Está bien, hare que preparen la casona de recoleta para que vivamos allí.
-Bueno una vez que hayas contraído nupcias, hare la sesión de mis bienes en vida a tu nombre, pero tendrás que firmar un contrato el abogado te lo hará llegar más tarde si incumples alguna de las clausulas, toda la herencia quedara en las manos de tu primo, sé que te parecerá injusto, pero es la única manera que tu abuela y yo nos aseguraremos que no te divorcies cuando tengas el control de todas las empresas.
-Abuelo podrás estar retirado del juego pero sigues siendo el mejor.
Bueno dicen que el diablo sabe más por viejo que por diablo
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-Alma!!-grita irritada Lucrecia-esta mocosa vive en la calle con el mequetrefe de su hermana, son unas inservibles.
-Si mamá se hace la más estudiosa y anda todo el día en la calle, maldita mojigata
Alma y Victoria están en su cuarto, encerradas, al escuchar los alaridos de su tía salen seguras de que su tío ya no les hará daño, ellas están cansadas de esa vida pero el salario de Alma no es suficiente para que alquilen un departamento, sumado a que sus tíos pueden sacar a la pequeña Victoria de su lado.
-Si tía, que necesitas?
-ven maldita mocosa, tu tío y yo necesitamos hablar contigo.
La muchacha baja hasta donde está su tía, su pequeña hermanita va detrás de ella algo asustada, a pesar de haberse criado con sus gritos, la niña no se acostumbra al maltrato.
-Ven –dice la tía- necesitamos decirte algo, entra.
La joven ingresa al despacho del tío donde este la mira lascivamente.
-toma asiento gatita.
-juan respétame!-dice Lucrecia- ese es mi apodo!
- perdón amorcito es la costumbre-dice el asqueroso tipo
-Bueno sin rodeos niña- dicen ambos a la vez- la empresa de tu tío tuvo ciertos… inconvenientes de dinero, por eso para poder saldar esas deudas…
- deberás casarte con el nieto del prestamista-suelta sin más juan
-Pero… ustedes no pueden obligarme a hacer algo así!-dice Alma- porque no se casa Julieta? La deuda y la empresa es de ustedes verdad? Porqué debo ser yo quien pague por ellas??-la muchacha llora desconsolada.
-Mira maldita buena para nada, nosotros te recogimos a ti y esa mocosas enclenque les dimos un hogar y así nos pagas?, mi hija es muy valiosa para casarse con ese tipo dicen que es un adefesio deforme y malo como el mismo diablo, tú piensas que nosotros expondríamos a nuestra princesa de esa manera??-grita desencajada Lucrecia
-Mira bonita, o te casas con ese tipo o vendo a tu pequeña hermanita a mi amigo Félix, sabes que él se enamoró de ella desde que la vio, sabes lo que le pasara, verdad?
La joven mira a su pequeña hermana horrorizada, sabe a ciencia cierta lo que su tío dice, ese “amigo” es un pedófilo consumado, que desde que vio a victoria no le saco los ojos de encima.
-está bien –dice Alma-lo hare, pero solo con una condición.
-cuál?-dice Juan
-mi hermanita se va de esta casa conmigo y la tutela de ella queda a mi cargo solo así aceptare.
-bien –dice Lucrecia- no me place la idea de tener que cuidar a esa mocosa.
-pero querida, a mí me gustaría que la pequeña se quede aquí-dice el tío mirando a Victoria con morbo.
-no amorcito, sé muy bien de tus gustos y no dejare que una mocosa disfrute de mi hombre.
Alma no puede creer la perversión de estas personas, a su tía le interesa más, retener a ese hombre asqueroso, que ellas que son su misma sangre.