Todo por amor a ti Victoria

1063 Words
Alma se retira cabizbaja del despacho de su tío, su pequeña hermana la sigue pegada a sus piernas. -dime Alma que es eso que debes hacer?-pregunta intrigada la niña. -mira mi pequeña Vico, un señor vendrá por nosotras y nos iremos a vivir a una hermosa casa, con mucho lugar y ya no escucharemos gritos, ni pasaremos hambre. -el tío ya no nos molestara?-pregunta intrigada la pequeña. -no mi amor el ya no nos podrá hacer daño, yo… me casare con un señor muy bueno que cuidara de nosotras. Alma le mentía a su hermana, no sabía a ciencia cierta cómo era el hombre con el que la obligaban a casarse, pero prefería eso a seguir viviendo en aquel horrible infierno donde en cualquier momento podrían hacerle daño a su hermanita, ella podía soportar cualquier cosa mientras su hermana estuviese a salvo. El abogado de los Fonteveccia se dirige a la casa de los Platero -dentro de unas horas pasara un auto a recoger a la prometida del señor y a su hermana, deberán estar listas solo deben llevar lo indispensable, el señor se hará cargo del resto, ustedes asistirán al registro civil? - No, solo nos interesa que nos devuelvan los pagarés de la deuda, por lo demás no hay problema-dicen los tíos de Alma. -Bien yo vendré también para acompañar a las jóvenes, una vez celebrado el matrimonio, los documentos llegaran a sus manos, debería agradecer que el señor Fonteveccia compró esos pagarés, le aseguro que sus dueños originales no se hubiesen conformado con sus sobrinas solamente, sí me entiende? Un frío recorre la espalda de Juan, las personas a las que originalmente les pidió prestado eran de la mafia rusa, el dinero fue mal gastado por él y su mujer, sin invertir un peso en su negocio el que está casi en la ruina por sus excesos. No sabe cómo, estos llegaron a las manos del CEO del holding Fonteveccia, pero agradece haber tenido esa suerte, le pesaba dejar ir a esas niñitas él las quería probar eran muy bellas y su morbo por ellas era inmenso, en muchas oportunidades intento forzar a Alma pero siempre escapaba de sus garras, eso lo frustraba, pero no perdía la esperanza de poder hacer realidad sus fantasías, el vería como pero tendría a esas niñas para él, realmente era un depravado. Esa tarde un auto se paraba en la puerta de la casona de los platero, el abogado descendió del auto y se encamino a la puerta, toco el timbre, inmediatamente se abrió la puerta. -hola señor Fornés, las chicas ya están listas-dice Lucrecia. Alma y Victoria estaban paradas a un costado con un pequeño bolso en sus manos, su apariencia no era la de dos niñas ricas, más bien parecían niñas de la calle, sus ropas eran viejas y gastadas, limpias, pero se notaba que eran de segunda mano. -hola señoritas Ocampo, mi nombre es Arturo Fornés, soy el abogado del señor Fonteveccia, su prometido. -buenas tardes señor-dijo Alma-ya estamos listas. -Hola señor abogado-dice Victoria con una sonrisa y moviendo su manita- puedo llevar a mi momo? -tu momo?-pregunta el hombre con curiosidad. -si momo es el peluche que mi mami que está en el cielo me compro el día que nací. Al hombre se le estrujo el corazón, esas muchachas habían perdido a sus padres, eran dos pequeñas totalmente desprotegidas. Si pequeña puedes llevar a tu momo- le dice el abogado. La pequeña sale corriendo y a los segundos aparece con un perro de peluche. Vamos momo! Nos mudamos a una nueva casita! Las jóvenes subieron al auto, el abogado se dio cuenta que no había una gota de dolor en sus miradas, más bien se las veía aliviadas. Primero iremos a instalarlas, el señor escogió una de las propiedades de la familia que está más cerca de la ciudad, pero es lo suficientemente grande y cómoda para que vivan allí, verán que les gustara. El viaje duro alrededor de cuarenta minutos, al llegar un gran portón de hierro forjado se abrió, dejando ver un impresionante parque lleno de árboles y flores, la fachada era hermosa una casona con frente tipo mediterráneo, amplia cómoda y moderna Las jóvenes miraban aquella casa con asombro una vez dentro, la decoración era bella sin ser demasiado exagerada la verdad el lugar era hermoso. ___________________________________ -Alma venga por favor. Dice Fornés señalando las escaleras- les mostrare sus respectivas habitaciones. Al subir la escalera ven un pasillo que de un lado tiene varias puertas del otro hay grandes ventanales que dejan que la luz inunde todo, la vista es espectacular desde esos ventanales se puede observar todo el jardín delantero. -Esta será su habitación-dice señalando la segunda puerta –y está la de la señorita Victoria-señala la tercer puerta. Pueden dejar sus pertenencias luego las llevare de compras. -De compras? Interroga Alma. -Si debemos comprar la ropa necesaria acorde con su nuevo estatus, usted será la esposa de uno de los empresarios más exitosos del país, además de ser reconocido internacionalmente por sus empresas en el extranjero, por ello usted debe vestir acorde a su nueva posición. -Le agradezco, pero no estoy acostumbrada a que me regalen nada, dígale al señor Fonteveccia que yo le devolveré lo que gaste en nosotras apenas pueda conseguir un mejor empleo y mis ingresos aumenten. -Señorita Alma usted no necesitara trabajar nunca más –acota el abogado-su futuro marido es un hombre inmensamente rico. -Discúlpeme señor Fornés, pero mis padres me acostumbraron a trabajar para obtener lo que necesito, le recuerdo que no fue mi decisión contraer matrimonio, no quiero que ese señor crea que somos unas interesadas, nada más lejos de la realidad. Mientras esta conversación se daba entre el abogado y Alma, Octavio observaba y escuchaba desde el sistema de seguridad instalado en toda la casa. -ya veremos si eres tan desinteresada, crees que con ese acto de mujer trabajadora yo daré el brazo a torcer, maldita trepadora- farfulla mientras la observa, no puede despegar sus ojos de la chica es increíblemente hermosa, viste de manera muy sencilla, casi diría que es una chica de las que suele ver por la calle pidiendo trabajo de empleada doméstica, aunque su belleza es muy notoria, su cuerpo es espectacular lleno de curvas y sus ojos sus ojos casi idénticos a los de Elizabeth Taylor, que le recuerdan a otra persona…
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