Cuando volví esa noche al hotel, ya era bastante tarde. Nicolas, que se había quedado toda la noche conmigo, siendo testigo de cómo mi madre me ignoraba y cómo Tara trataba de hacernos hablar, para al final simplemente decirme que había cosas que no se podían olvidar y dejarme con el corazón aun mas roto. Inclusive mi guardaespaldas se acercó a mi y me recomendó volver al hotel. “Donde las personas que sí te amaban estaban” no tuvo que decirlo, pero lo vi en sus ojos. Así que me despedí de mi hermana con un abrazo y tomé la mano de mi madre, asegurándole que volvería por la mañana para la cirugía. Ella apenas y se despidió de mí, así que me fui de allí con el corazón igual de roto, pero al menos sabiendo que tenía a mi padre estable por los momentos. No lloré en ese momento, tampoco

