Echándole una última mirada a su pareja, quien se encontraba recostado sobre su abdomen con su atención alternándose entre su teléfono y la película en la Tv, Cian salió de su habitación sabiendo que su dulce humano no estaba bien, por más que fingiera todo lo contrario. Y no se trataba de que le doliera algo físico como las heridas que tenía en su espalda, estas ya habían sanado estupendamente, transformándose en unas simples marcas que Cian había ido borrando de su piel al cuidarla con la crema que les recetó la doctora. Se trataba más bien de la maldita familia de mierda que le había tocado a su dulce chico, y por qué no, Cian también culpaba a Edel por comunicar las malas noticias, ya que, si este no le hubiera contado la forma en la que los Campbell rechazó tenerlo en su familia des

