Valentina
Me estaba secando el cabello aun dudando si quería o no ir a la fiesta. Con tantas películas que uno ve, la idea de quedarme sola en el departamento no me convencía del todo, pero tampoco sabía si salir con los chicos era la mejor opción. Me coloqué un vestido n***o corto y una casaca de mezclilla blanca. Tocaron a la puerta de mi habitación.
—Vaya, no pensé que te convencería Val.
—Aún no estoy 100% segura.
—Si ya estas vestida es porque ya te decidiste a ir.
Rodé los ojos mientras Daniel tomaba asiento en mi cama.
—Es que no lo sé… todos son tus amigos y no sé si encaje en ese ambiente.
—Todos son buena gente, ya verás.
—Además Derek y tú harán de las suyas y lo más probable es que me dejen sola.
—Val, no te dejaremos sola. Ya no seas aguafiestas, la pasarás bien.
—Y tampoco quiero ir de niñera eh, prométeme que no te emborracharás.
—Al próximo año traigo a mamá en todo caso, pero que pesadita te has vuelto.
Regresé al baño para terminar de alistarme, me alisé el cabello y me puse un poco de maquillaje. Ya comenzaba a convencerme más la idea de salir. Uno no va a una fiesta en California todos los días.
Salí del baño y me percaté con que Daniel se había quedado completamente dormido. Lo dejé ahí y me dirigí a la cocina, más le valía a Derek haber hecho unos buenos panqueques.
—Creí que ya habías tenido suficiente por hoy —Derek había salido recién de la ducha, su cabello mojado lo delataba. —Y bien ¿Qué tal?
—Están buenísimos —dije refiriéndome a los panqueques. —No sabía que cocinabas, debí hacerte mi chef personal en lugar de mi chofer.
—No todos tienen el privilegio de probar mis comidas, así que siéntete especial. —Me ruboricé enseguida y él soltó una carcajada. Mis mejillas siempre traicionándome. —¿Y tu hermano?
Después de despertar a Daniel nos dirigimos a la casa de un tal André, al parecer nos habíamos perdido, porque no dejábamos de dar vueltas y vueltas en la misma manzana.
—Te estoy diciendo que es a la izquierda.
—No, ya te pasaste la calle.
—Pueden llamarlo, ¿vamos a pasarnos toda la noche en el auto o qué?
—Bien, le diré que me pase su ubicación.
Daniel tomó su celular para escribirle a su amigo, era casi medianoche y las calles de California lucían hermosas iluminadas con la luz de la luna.
—Chicos, se canceló la fiesta —lo que faltaba —André dice que sus vecinos le hicieron problemas, llegó la policía y todo.
—Pero que pesados.
—¿Entonces qué? ¿De vuelta a casa?
—Varios irán a un club nocturno, ¿Vamos? —sugirió Derek revisando su celular.
—Tengo a penas dieciocho, ¿lo olvidas?
—Por un momento olvidé que aún eras una niña.
—¡Ey! Ya soy mayor de edad.
—Pues aquí no, así que no cuenta.
—Es temprano, podemos intentarlo y si no te dejan entrar me regreso contigo.
Vi como Derek rodaba los ojos, sabía que le molestaba el hecho de que yo sea un obstáculo en sus planes.
Llegamos al club nocturno, había una cola larguísima para ingresar, muchísimas chicas con trajes diminutos y borrachos por doquier. Daniel decía que cuando había tanta gente solían revisar solo a los hombres, así que no había problema con que ingrese. Justo cuando ya nos estábamos acercando a la entrada, hubo un problema con un borracho por lo que los Vips se distrajeron con él. Es así como logré ingresar después de tanta cola sin ningún problema.
—Voy por un trago, ¿Ustedes quieren algo? —Se ofreció Daniel.
—Por ahora solo quiero una coca cola.
—Una cuba libre, pero vuela que se me seca la garganta.
Daniel desapareció entre la multitud y me quede con Derek.
—¿Y bien, bailas? —Lo mire dudosa, esperando un comentario sarcástico o algo así. —No muerdo.
—Bien, pero solo una canción.
La discoteca estaba repleta, casi ni teníamos espacio para bailar, pero logramos hacernos uno entre tanta gente. Derek coloco sus manos en mi cintura y yo enrosque las mías alrededor de su cuello.
—¿Quién diría que una Jone sabría bailar? —me dijo mientras me hacía girar. Y es que, a comparación de mi hermano, yo era una bailarina profesional.
—Yo creo que deberías dejar de subestimarme. Hay muchas cosas que no sabes sobre mí.
—¿Cómo que aún usas ropa interior con dibujos?
Me pare de golpe, no podía creer a quién estaba viendo entre tanta gente.
—Y ya te molestaste de nuevo, te aviso que no rebusque entre tus cosas, se te traslucía el pijama.
Ignoré a Derek, no estaba 100% segura si lo que veían mis ojos era cierto. No había hablado con Lucas desde ayer por la tarde y estaba casi segura de que él me había dicho que llegaría la próxima semana.
—Espera, es que me pareció ver a alguien. Ya vengo.
Derek me tomo de la muñeca. —¿A dónde vas? Daniel me dijo que te cuide.
—Ya estoy grandecita, iré con un amigo. Daniel lo conoce así que no te preocupes —mentí.
Me hice paso entre la multitud y me acerque cada vez más a quién creía que era Lucas y ¡Si era!, intente pasar desapercibida y le tape los ojos por detrás. Quito mis manos de su cara y sonrió al verme.
—Creí que llegabas la próxima semana.
—Adelanté mi vuelo, llegué hoy en la mañana. No me has contestado en todo el día.
—Lucas, es que…
—Y ahora te encuentro aquí, ¿pasa algo?
—¡¿Qué?! ¡Pero si tú también estas aquí y no te estoy reprochando por eso!
—Unos amigos me ofrecieron venir, y la que no me contestaba eras tú.
La verdad no podía ni escucharlo debido a toda la bulla del lugar.
—Vamos a un lugar más tranquilo. —Tomó mi mano y no tuvo mejor opción que dirigirnos hacia los baños. —¿Y bien, que me decías?
—¿Por qué no me dijiste que llegabas hoy?
—Val, quería que sea una sorpresa y apenas llegué te escribí.
—Lo siento, no pude ver mis mensajes porque malogré mi celular. —Ya le contaría quién había sido el verdadero culpable en otra ocasión.
—Pensé que querías tener tu momento “Lo que pasa en California se queda en California”
Reí. —Es en Las Vegas. ¿Y tú no estarás aquí por eso verdad?
—La verdad no imaginaba nuestro reencuentro así, soy un tonto. Me deje llevar por los comentarios de mis amigos.
—Entonces si pensabas enrollarte con una chica hoy.
—Pero no lo hice.
—Pero lo pensaste.
—No lo iba a hacer, en serio. Fui un tonto —tomo mi mano y me miró fijamente a los ojos. —Mira, que dices si mañana vamos a almorzar, yo invito en forma de disculpas.
Me decepcionó mucho el hecho de que si no hubiera venido había la posibilidad de que Lucas se esté enrollando con alguna chica. No tenía por qué reprocharle pues realmente no éramos nada, solo habíamos salido un par de veces, pero eso me había causado ilusión.
—Bien, pero que no vuelva a suceder.
Charlamos hasta que nos vimos obligados a salir de los baños por el asqueroso olor y nos dirigimos a la pista de baile. No bailaba perfecto, pero se defendía. Al menos no tenía dos pies izquierdos como mi hermano. Visualicé a Derek charlando con una rubia en la barra. Él noto que lo observaba y me mando un beso volado, después tomó a la chica por la cintura y la beso descaradamente. Enseguida sentí algo en el pecho y no, no eran celos ¿Por qué sentiría celos por alguien como él?
—¿Vamos por algo de tomar? —dije señalando la barra contraria a la de Derek. No había tomado absolutamente nada en toda la noche y con tanto bailoteo se me estaba secando la garganta.
—Bien, pero lamento decirte que ya me tendré que ir en unos minutos.
—¿Por qué? —Hice un puchero.
—Bruno, uno de mis roomies está realmente mal, dicen que está en los baños vomitando. Así que tengo que llevarlo a casa. —Me mostro su chat grupal con sus amigos en donde todos estaban riéndose de la desgracia del pobre Bruno.
—Bueno será mejor que vayas a ayudarlo.
—Busquemos a tu hermano, tampoco te quiero dejar sola.
—No te preocupes, debe estar en la barra. Ve por Bruno.
—¿Segura? —asentí. —Bien, nos vemos mañana. —Me dio un beso en la mejilla y desapareció entre la multitud.
—Algo suave por favor —dije dirigiéndome al barman.
Vi el reloj tras de él y vaya que era tarde, me la había pasado tan bien con Lucas que ni me percaté de la hora. El barman me entrego una copa con una sustancia rosa. Supuse que era gin.
—Cuidado, el gin es traicionero —se me acercó Derek todo despeinado y con los labios hinchados.
—Ve a revolcarte con otra y no me molestes —tomé un sorbo de mi bebida y vaya que estaba deliciosa.
—Lo más fuerte que tenga— se dirigió al barman. —Y tú no me vas a negar que te has divertido en los baños.
—Asqueroso, no todos son como tú.
Derek tragó su bebida de golpe. —¿Entonces no tuviste acción?
—Creo que ya tomaste suficiente, estás hablando sonseras.
—Recién estoy comenzando, que dices ¿Un concurso de shots?
Sonreí, era evidente que mentía. Ya había tomado bastante esta noche y estaba segura que tan solo faltaban uno que otro trago para que esté como una cuba. El barman muy metido en nuestra conversación nos acercó dos shots de tequila. Lamí la sal del borde del vasillo, y sin pensarlo dos veces, bebí de golpe todo el contenido sintiendo como el alcohol ardía en mi garganta.
—Dos más —exigió Derek. No paramos hasta el punto en el que ya no me afectaba el alcohol y sentía que pasaba como agua por mi garganta. Derek estaba bastante picado, pero aún no perdía el control. En cambio, yo sentía que caería en cualquier momento.