Capítulo 8

644 Words
Derek No pudimos mostrarle los reconocidos canales de Venice Beach a Valentina porque seguía temblando del frío, así que decidimos dejarlo para otra ocasión. Fuera de que haya malogrado su celular y este a punto de coger un resfrío por mi culpa, sentía que la tensión entre los dos había disminuido. Ya por lo menos me hablaba. Me dirigí a la cocina por una cerveza, hoy unos amigos darían una fiesta por la zona así que quería calentar motores. Y aquí estaba nuevamente, se había bañado y colocado su infantil overol de pijama que la hacía lucir aún menor. No estaba seguro si Daniel la había invitado a la fiesta, pero por su apariencia estaba claro que se negaría a ir. —Val, lo de hoy no es una pijama-party por si acaso. —No iré a su fiestecilla, ya he tenido bastante por hoy —continúo rebuscando en la nevera. —¿Me prestas tu celular un segundo? —¿Para qué? —Que desconfiado. Sólo quiero buscar una receta. —¿Vas a buscar una receta en internet teniéndome a mí aquí? Estas desperdiciándome eh. —Quiero buscar una receta de panqueques, no de cómo quemar la cocina. —Creí haberte mencionado que nadie superaba mis panqueques. —Bien, dime la receta gran sabelotodo. —Hoy tendrás la dicha de cocinar conmigo —deje la latilla de cerveza sobre la barra de la cocina. —Necesitamos huevos, harina, leche y una pizca de sal. Fue tomando los ingredientes mientras yo los nombraba. Había aprendido a cocinar realmente bien estos últimos años, la abuela me había enseñado todas sus recetas. Se les veía realmente felices a ella y a papá cuando me veían cocinar y si así podía distraerlos un momento, era capaz de aprenderme todos los recetarios. La vida había sido muy dura para ambos, especialmente para papá. Admiraba mucho su valentía y esfuerzo conmigo. Algún día le retribuiría todo lo que hizo por mí. —Aquí está la harina.  —Retorné de mis pensamientos. Tomé un poco de esta en mis manos y sin que ella lo espere se la lancé en el rostro. Creí que me haría lo mismo, pero Valentina muy molesta tomo uno de los huevos y me lo reventó en la cabeza. Me sacudí haciendo que le salpique en toda la cara. Estaba realmente furiosa. Qué chica para más histérica. Sólo le había lanzado una insignificante pizca de harina. —¿Y ahora también me saldrás con que querías romper el hielo? —refunfuñó. —Val, solo fue un poco de harina…—y de pronto me bañó en limonada. Ya se había pasado de la raya. Visualicé mi lata de cerveza que yacía en la barra, lo noto e intento tomarla antes, pero no pudo. —¡Derek no!, sabes que odio la cerveza. —Suplicó. Ahora era yo quién tenía el control de la situación. Intento huir, así que me abalancé para atraparla. Los restos de huevo y limonada me hicieron resbalar, pero antes de caer al piso logré tirar de ella y manché su pijama con mi corona. Esa mirada llena de irá me gustaba cada vez más. —Pero es que ustedes parecen perro y gato. —Daniel interrumpió la tensión. —Los dejo unos minutos solos y ya hicieron un desastre en la cocina. —Eso es lo que me pasa por intentar enseñarle a tu hermana a cocinar. Valentina rodo los ojos por enésima vez en el día. —Volveré a tomar una ducha, más te vale preparar los mejores panqueques de tu vida. Daniel tiró de ella. —Ah no, ninguno de los dos se irá hasta que ordenen todo esto. —Bien. Terminamos de limpiar todo el desastre y Valentina se fue a bañar dejándome a mí preparando los panqueques. Ya vería que a nadie le salen mejor. Tenía que apresurarme, con todo esto se nos estaba haciendo tarde para la fiesta y aún me faltaba ducharme. La verdad ya se me estaba quitando las ganas. Tomé otra lata de cerveza de la nevera y me la sequé esfumando esos pensamientos. Tanto rato con Valentina se me estaba pegando lo anticuado.          
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