-Necesito leche, un paquete de huevos y polvo para hornear -mi madre suspiró desde la cocina. -Mmmh. -Te acabo de decir que necesito cosas de la tienda, Cassandra... -No quiero ir. -No era una pregunta; así que levanta ese pequeño trasero del sofá, pon en pausa esa película mediocre y ve a la tienda. Puse en pausa y cogoteé para verla en el comedor, con los brazos en jarra. -¿¡Mediocre!? ¡Es Titanic! -¡La viste miles de veces! -Y sigo llorando -sorbí por la nariz y me puse en pie antes de que mi madre me sacara del sofá por los pelos. Me calcé las deportivas, tomé el dinero que mi madre me entregaba y abrí la puerta a la tarde soleada. Hacía un día realmente precioso; un sábado de esos en los que debes ir al parque y no quedarte en casa mirando películas

