-¡LLUVIA DE COMETAS! -fue lo primero que dijo Theo al verme salir del instituto, levantando los brazos al cielo para acentuar su afirmación y atrayendo la mirada de todo el mundo. Solté un suspiro de cansancio y Dalia, a mi lado, lanzó una risita. -Creo que mejor yo me voy -murmuró, alejándose rápidamente de mí. Luego de lanzarme a mi mejor amiga una mirada de "eres una traidora"; pasé por al lado del chico, ignorándolo, y seguí mi camino hacia mi casa. El muchacho no pareció realmente molesto, pues la lluvia de cometas parecía mucho más importante que mi cara de aburrimiento, y se apresuró a caminar a mi lado. -¿¡Es que no me escuchaste!? ¡Ésta noche! ¡Lluvia de cometas! -insistió. Entrecerré los ojos. -Deja ya de gritar, todos están mirándote. -¡Eso no imp

