Por fin después de una semana volvemos a casa. Angel se resiste a ir a la habitación y lo acomodo en el sofá del salón. La puerta de la casa se abre y entra mi pequeño torbellino derechita a los brazos de su padre, detrás entra mi hijo Robert seguido de mi hermano Lucas y su mujer Carmen y mi mejor amiga.
Robert se acerca a su padre y comienza a bromear con él como siempre, me encanta ver lo bien que se llevan. Robert se vuelve hacia mí y su cara cambia, sus ojos se tornan tristes, miro a mi hermano y su mujer y enseguida desvían la mirada, sin duda le han contado la verdad, me abraza y se que puedo contar con él.
Angel comienza a reír y a bromear con mi hermano, sin duda la familia es su mejor medicina y por un momento olvidamos todo.
Esa noche nos vamos temprano a dormir, que ganas de pillar nuestra cama!!, hasta Carla se a acostado hoy sin rechistar. Me acurruco entre los brazos de Angel y duermo en cuanto cierro mis ojos.
- Duerme mi vida, no te preocupes, yo cuidaré de ti y de los niños aunque no puedas verme, siempre estaré ahí a tu lado.